Por una escuela pública, universal, laica y coeducativa

Si todas las mujeres nos pusiéramos de acuerdo y nos negáramos a aceptar cualquier actividad discriminatoria de nuestro entorno, que son muchas y las sufrimos todas, parábamos el sistema económico y la actividad social

La situación de la educación pública en el Estado español es alarmante. ¿Existe riesgo real de desmantelamiento?, y de ser así ¿qué impacto social a medio y largo plazo tendrá para la ciudadanía?

La educación pública es uno de los pilares del bienestar social, la única que garantiza la igualdad de oportunidades, de ahí el interés del actual gobierno por desmantelarla: han ido dejándola caer en los últimos tiempos, pero desde que el PP ganó las elecciones en el Gobierno central las medidas han sido mucho más agresivas: falta de dotaciones a los centros públicos, aumento de la "ratio" por aula, empeoramiento de las condiciones laborales del profesorado… es decir, se evidencia la doctrina del Ministro Wert, que es la del gobierno. No les interesa que la ciudadanía podamos pensar y podamos tener una mente crítica. Subvencionan, con fuerza, la enseñanza privada de carácter religioso para mantener los pseudo valores tradicionales, que tanto mal nos han causado a lo largo de la historia y contribuyen a agrandar la brecha de conocimientos entre ricos y pobres

En la Comunidad Valenciana, a pesar de la escasez de recursos que el gobierno autonómico despliega para la enseñanza pública (incluso antes de la crisis), los resultados de las urnas no reflejan el descontento de la población ¿cómo es posible?

No podemos olvidar que el partido que gobierna tiene una ventaja cuando se produce la llamada a las urnas y aquí, en la Comunidad Valenciana, son muchos años de gobierno del PP, demasiados. Han sabido explotar una serie de aspectos populistas que están muy enraizados con la población y que ellos han acentuado, como que la marca de Valencia, sobre todo a través de las obras megalómanas, hacen que nos tengan "envidia" el resto de las Autonomías, sobre todo la Catalana, explotando también la cuestión de la lengua valenciana, diferenciada del catalán… Han explotado hasta la saciedad los aspectos más populistas que nos han empobrecido, pero que ha tenido su rédito político. También han tenido el Canal de RTVV a su servicio… Todo esto, unido a una oposición poco cohesionada, inexplicablemente, les ha dado una abrumadora mayoría absoluta, a pesar de hundirnos en la miseria. Es inexplicable racionalmente, sobre todo porque el nivel de vida de la ciudadanía de esta Comunidad se ha deteriorado con el gobierno del PP, pero es así. En este resultado tiene mucho que ver el deterioro de la Escuela Pública, como único sistema educativo, referente de calidad e igualdad de oportunidades.

¿Podría explicar en qué consiste la llamada "marea verde", cómo participan los sindicatos, qué colectivos la integran y si además de manifestarse públicamente tienen previstas otras estrategias?

El malestar general por las medidas de austericidio, que atentan contra toda una serie de derechos de la población, se ha canalizado a través de las mareas que son multicolores. Aquí, en el País Valenciá, en el mundo educativo, ya estaban organizadas las Plataformas en Defensa de la Enseñanza Pública, debido al deterioro que ha venido sufriendo a lo largo de los últimos años, que utiliza indistintamente el color amarillo o el verde. En estas Plataformas están integradas asociaciones de AMPAS, organizaciones sindicales, asociaciones vecinales y otros movimientos sociales que luchan por la defensa de una enseñanza pública y manifiestan su oposición al deterioro de la escuela que se viene sufriendo en esta Comunidad. Además de manifestaciones, son muchas las estrategias de lucha, como encierros, jornadas explicativas, clases fuera del aula… La nueva ley de educación del ministro Wert propone la segregación por sexos de algunos centros, además de los recortes en las becas, la subida de tasas universitarias, la reducción de las plantillas de profesorado, la reducción de los servicios de orientación, apoyo, etc. que, sin duda, tienen una repercusión negativa en la población más desfavorecida.

Esta ley, ¿afecta a las mujeres de manera específica?

Claro que afecta a las mujeres de una manera específica. La situación de desigualdad que históricamente sufrimos las mujeres se va a acentuar, si las medidas de la Nueva Ley de Educación, se ponen en marcha. Esta desigualdad atávica, que sufrimos las mujeres fruto de un pacto social, tenemos que superarla a través de una serie de medidas continuadas en el tiempo y es, sin dudarlo, la escuela, el lugar adecuado para la superación de desigualdades, en tanto que a través de la educación se debería inculcar al alumnado una serie de principios basados en la igualdad entre hombres y mujeres.

¿Por qué es mejor una Escuela Co-educativa que una segregada por sexos?

Rechazo de lleno la escuela segregada por sexos, porque en todos los ámbitos convivimos mujeres y hombres y es un garrafal error mantener una enseñanza diferenciada, que además fortalece los roles tradicionales que venimos desempeñando hombres y mujeres y que es necesario superar. Muy poquitas experiencias ha habido de Escuelas co-educativas, a partir de la Ley Villar Palasí, de 1970, la Escuela Pública pasa a ser Mixta, antes existían sólo colegios masculinos y femeninos (Yo, de hecho, estudié en un Instituto Femenino). Por esta Ley se establece la Escuela Mixta, es decir estudian juntos chicos y chicas, pero nada más. Reconozco que es un paso hacia delante, pero incompleto. No es lo mismo escuela mixta que co-educativa. En ella, la co-educativa, el principio de igualdad se tiene que recorrer en todos los ámbitos de la escuela. La organización del centro tiene que estar presidida por el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Las materias que se imparten requieren una profunda modificación en sus contenidos. El profesorado tendría que formarse en igualdad y aquellas materias que nos vienen impuestas en un intento de mantener lo establecido, como la religión, tendrían que desaparecer del currículum. Estos cambios son a modo de ejemplo, pero tienen que venir avalados por una Administración seria y que esté por la labor de la igualdad y el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas de pleno derecho. Lo único que ha habido en la Escuela Pública han sido experiencias puntuales co-educativas, llevadas adelante por la voluntad de algunas profesoras de la Escuela Pública, pero ha sido imposible, por la misma estructura de la Escuela, darle continuidad.

Usted es profesora de Enseñanza Secundaria Pública y forma parte de la Comisión Ejecutiva Confederal del Sindicato Comisiones Obreras del País Valenciá ¿Considera que los sindicatos están desarrollando suficientes iniciativas para evitar que estas normas, que nos están haciendo retroceder varios decenios en lo que a Derechos hace referencia, se lleven adelante?

Desde el último congreso ya no formo parte de la Comisión ejecutiva, aunque sigo en la estructura del sindicato. Vivimos unos tiempos difíciles, porque la pérdida de derechos también afecta directamente a las organizaciones sindicales, dado que nuestros recursos, personas liberadas sobre todo, han sido muy mermados. Honradamente creo que estamos desarrollando iniciativas que intentan contrarrestar la nefasta acción de este gobierno. Algunas de ellas más visibles y otras menos, pero es cierto que nuestra dificultad aumenta debido a la campaña mediática del gobierno contra las organizaciones sindicales de clase. No somos un acompañante cómodo dentro de la estricta doctrina neoliberal que, desde la Administración, se impone y esto dificulta nuestra acción.

 

¿La desigualdad existente aún entre mujeres y hombres es un problema político, ideológico, educativo,…?

Es un problema con un claro interés político y económico. A lo largo de la Historia, ha venido muy bien contar con una mano de obra no reconocida como tal, pero que es la que ha mantenido, con el denominado trabajo reproductivo, la fuerza del trabajo y que ha sido imprescindible para el mantenimiento de la economía de mercado. Además, cuando las mujeres nos hemos ido incorporando al mercado laboral, siempre se ha mantenido, todavía se mantiene, una diferencia salarial importante, una dificultad de promoción evidente y un tipo de contrato generalmente más precario para nosotras. También es un problema ideológico de las clases dominantes, fortalecidas por instituciones que tienen una amplia influencia social y política como la Jerarquía eclesiástica, y que se ha ido trasmitiendo de una manera a veces sutil pero que ha calado en todas las capas de la población. Y es un problema educativo, por supuesto, pero de educación formal e informal, dado que las primeras enseñanzas que se reciben se hacen en el seno de la familia que, a menudo, transmite ya esa falsa diferencia entre hombres y mujeres, esos roles propios de cada sexo: la imagen de la madre sensible y el padre fuerte, continua imperando. Cierto que hay excepciones importantes, pero no dejan de ser excepciones.

Durante varios años, usted fue Secretaria Confederal de la Dona (mujer) de CC OO – PV en sintonía con su compromiso feminista ¿Considera que las políticas sindicales tienen, de hecho -en teoría sabemos que sí-, entre sus prioridades la igualdad efectiva de mujeres y hombres? Porque, por ejemplo, en lo que a ocupar espacios de representación y toma de decisiones siguen prevaleciendo los hombres…

Las Organizaciones sindicales son androcéntricas, fueron creadas por ellos y para ellos y las mujeres, a lo largo de la trayectoria de los sindicatos, nos hemos ido metiendo y reclamando, a nivel interno, un papel igualitario. No ha sido fácil, pero los avances se pueden constatar. Hay que consolidar los avances y hay que continuar con la formación sindical en igualdad de género. No es fácil la vida para las mujeres sindicalistas que todavía tenemos dificultades de conciliación, dado que este es un trabajo sin horario preestablecido. Pero es necesaria nuestra presencia y afianzar los logros que hemos conseguido, entre otros establecer la paridad en los órganos de dirección.

¿Desde los sindicatos se tiene un seguimiento de las empresas que incumplen la Ley de Igualdad? Y de ser así, ¿Cómo actúan cuándo se encuentran en esta situación, bastante común, por cierto? Y cuándo son las propias instituciones las que incumplen la Ley ¿qué hacen o pueden hacer los sindicatos al respecto? ¿Y cuándo son los sindicatos quienes incumplen la ley -por ejemplo, en la representación equilibrada en los órganos de decisión-?

Empiezo por el final, cuando somos los sindicatos los que incumplimos la Ley, tenemos órganos, como la Comisión de Garantías que, con los estatutos en la mano, pueden y tienen que anular las decisiones que incumplan lo establecido. En las empresas se lleva un seguimiento que implica una colaboración que no todas las empresas están dispuestas a hacer efectiva, pero en algunas sí que se han impugnado decisiones respecto a la contratación y promoción de las trabajadoras, lo mismo hacemos con respecto al salario, para reducir la brecha salarial entre trabajadoras y trabajadores. Decía que no siempre es fácil porque, en pleno siglo XXI, hay empresas que no nos dejan entrar a los sindicatos de clase, dado que ellas tienen sus propios sindicatos y arrasan en las elecciones sindicales, indiscutiblemente por presiones de la dirección de la empresa.

Otro problema es la educación de personas adultas y de inmigrantes, que en materia educativa se están viendo afectadas por "los recortes" de manera que se están cerrando numerosos centros de recursos educativos dejándoles en el más absoluto desamparo… ¿Se han desarrollado políticas o estrategias sindicales para paliar este problema?

En el tema de las personas migrantes, sí que existe una sensibilización especial, dado que son las que cuentan con mayores dificultades, no solo laborales, también de integración social. En CC OO tenemos una Fundación especifica que asesora y atiende a estas personas, El CITMI (Centro de Información de Trabajador@s migrantes). En el CITMI nos ocupamos de todo, desde ayuda para conseguir los permisos de residencia y laborales, formación específica y atención a toda la problemática que tienen a su alrededor, incluida la atención a mujeres maltratadas que, por desgracia, son bastantes. Respecto a las personas adultas, funciona muy bien la EPA (Escuela Permanente de Adultos) en la que se integran personas inmigrantes y autóctonas. Se incide en las necesidades de cada una de las personas, por ejemplo, la inmersión lingüística da muy buenos resultados con las personas migrantes para superar la dificultad idiomática con la que se encuentran.

En relación con la educación informal (Familia, Medios de Comunicación, etc.) ¿Desde el ámbito sindical se ha desarrollado algún programa para intentar cambiar las mentalidades patriarcales, machistas y misóginas que siguen prevaleciendo entre mujeres y hombres, incluso entre la gente más joven?

Sí, en todos los cursos de formación sindical hay un módulo específico de igualdad entre mujeres y hombres. Y también venimos ofertando cursos específicos desde la Fundación para la Formación (FOREM). La Secretaría de la mujer, tiene una función importante respecto a la introducción de cláusulas específicas para facilitar la conciliación en los Convenios Colectivos, entre otras. También se insiste, desde la Secretaría de Juventud, en las prácticas igualitarias. Pero, como decía antes, a menudo es difícil conjugar la teoría con la práctica. Volvemos a la educación en igualdad en todos los ámbitos que nos rodean y volvemos a los discursos políticamente correctos que fallan en su aplicación. Quiero añadir que la mayor parte de las mujeres sindicalistas corregimos el lenguaje y las aptitudes misóginas sin dar tregua, de la misma manera que las homófobas, pero los resultados son lentos y a veces desesperantes.

Como madre de una hija y un hijo, funcionaria de la enseñanza, con actividad sindical, la conciliación entre la vida familiar, personal y profesional habrá sido complicada. ¿Qué se está haciendo desde los sindicatos, en estos momentos de crisis, para resolver este problema que, sin duda, afecta a la educación informal y a las decisiones que tomen las mujeres sobre su proyecto de vida, ya que muchas de ellas, ante las dificultades para conciliar, se ven obligadas a elegir entre el desarrollo de su proyecto de vida personal y profesional y su proyecto de familia…?

Sí, es cierto, muchas mujeres sindicalistas ven frustrado algún proyecto de su vida porque sus parejas no terminan de asimilar, en la práctica, la dedicación casi exclusiva que requiere la actividad sindical y, aunque sea triste, a veces tienes que optar y elegir y eso conlleva desgarrones en tu vida afectiva. A modo de ejemplo, hace algún tiempo, planteaba en una ejecutiva anterior la necesidad de cambiar el modelo organizativo y ponía como ejemplo que las mujeres de aquella comisión ejecutiva estábamos o solteras, o separadas, o viudas o mal casadas. En cambio, los compañeros no tenían esta problemática y eran entendidos por sus parejas que, además, alababan ese trabajo sindical duro y agotador contribuyendo a hacerles la vida más fácil. Se puede tomar como anécdota, pero no deja de ser ilustrativa. Las mujeres, a menudo, tenemos que optar, mientras que ellos tienen más posibilidades de conjugar.

En numerosas encuestas de población, los resultados muestran que los partidos políticos están bastante desprestigiados, llegando a ser considerados un problema para la ciudadanía cuando su función, su razón de ser, es resolver los problemas de la sociedad. En este mismo sentido los sindicatos no les van a la zaga, ya que cada vez hay más gente que "desconfía" de ellos, ¿a qué cree que se debe esta opinión? ¿Qué están haciendo, o no, los sindicatos para que la gente desconfíe? y, a su juicio, ¿qué considera que se debería hacer para devolver la confianza en las políticas sindicales y en las y los sindicalistas?

Por parte de algunos sectores de la población hay una clara intencionalidad de desprestigiar a la clase política y a las organizaciones sindicales. Esto es un terrible y peligroso error. No se puede meter en el mismo saco a toda la clase política y a todas las organizaciones sindicales. Hay que dar un vuelco a la situación. Respecto a la clase política, entiendo que la ciudadanía desconfíe porque estamos asistiendo a auténticos escándalos de corrupción, prevaricación, despilfarro del dinero público, acentuado además por una situación de empobrecimiento de la ciudadanía. Pero no todas las personas que se dedican a una actividad política son iguales, de la misma manera que no todos los partidos políticos son iguales. Personalmente, continúo confiando en los partidos de izquierda para sentar las bases de un nuevo sistema social y económico en el que impere la justicia social, se persiga a los defraudadores del dinero público y reduzca la brecha, cada vez más acentuada, entre ricos y pobres. Con respecto a las Organizaciones sindicales, que tenemos un papel distinto en la sociedad porque no entramos en el juego político, cierto es también que hay que adaptarse a una nueva situación que, por desgracia, nos envuelve. Se nos acusa de pactistas y no lo somos, aunque no podemos olvidar que la vía de la negociación es una de nuestras armas y no queremos dejar ese espacio vacío. Cierto es, también, que en las movilizaciones que hemos convocado no se ha sumado la clase trabajadora en masa, como requeriría una situación de aumento de la precariedad laboral por la legislación laboral que desde el Gobierno, unilateralmente, se nos aplica y que significa la perdida de los derechos laborales adquiridos con mucho esfuerzo a lo largo de la Historia. Pero es cierto también que esta nueva situación requiere un cambio de forma de actuación sindical. Estoy convencida que tenemos que contactar más con las movilizaciones sociales que han ido surgiendo ante problemas concretos y que han cobrado una fuerza importante. Muchos de estos movimientos tienen objetivos comunes a los nuestros y hay que hacer un esfuerzo por obviar lo que nos separa y fortalecer lo que nos une. Entre otras cosas porque la gente que sufre desahucios, la gente a la que se le niega las ayudas por tener otras dependencias… toda ella es clase trabajadora, en activo o potenciales, y las circunstancias que están viviendo también afectan a sus condiciones laborales.

Para finalizar, señora Vila ¿Para cuándo la igualdad entre mujeres y hombres?

Sería muy atrevido por mi parte marcar un plazo. Elena Simón, en su libro "Democracia Vital" publicado, aproximadamente, hace 15 años, hablaba de 400 años, menos mal que ya han pasado algunos… Yo confío en la fuerza que las mujeres tenemos para que la igualdad sea un hecho real, confío que las agresiones continuas de este Gobierno nos hagan reaccionar con fuerza. Es importante consolidar las redes de mujeres y aplicar esa fuerza a la que hacía alusión. Si todas las mujeres nos pusiéramos de acuerdo y nos negáramos a aceptar cualquier actividad discriminatoria de nuestro entorno, que son muchas y las sufrimos todas, parábamos el sistema económico y la actividad social. Posiblemente haya que llegar a medidas de este tipo para que dejemos de ser ciudadanas de segunda clase y que el derecho reconocido en la legislación sea efectivo.

REFERENCIA CURRICULAR

Ofelia Vila es Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Desde el año 1984 forma parte del cuerpo de profesorado de Enseñanza Pública de Secundaria, habiendo impartido, con anterioridad, docencia en colegios privados. Estuvo afiliada al Partido Comunista de España desde su paso por la Facultad. Más adelante opta por la militancia sindical y ha sido Delegada sindical y miembra de la Junta de Personal de la Enseñanza Pública no universitaria. En el año 2000 pasa a formar parte de la Comisión Ejecutiva de CC OO-PV como Secretaria de la Mujer y en 2008 pasó a ocuparse de Cooperación Internacional y Movimientos Sociales. Actualmente, jubilada de la docencia, forma parte de la estructura del sindicato y continúa trabajando en Cooperación Internacional. Pertenece al CES y al Consejo de la Cooperación.

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