Por un Estado laico y democrático

 

Las farmacias no son una tienda más, sino una concesión administrativa. Sin embargo, algunas objetarán por razones religiosas a dispensar la píldora postcoital y no les pasará nada. En un hospital público de la Comunidad Valenciana hay un fisioterapeuta que no atiende a las mujeres; la razón es que es musulmán y su religión se lo prohíbe, y ahí sigue. Médicos aprueban su oposición y luego se niegan a realizar abortos en la pública Ya estoy harto. Las creencias religiosas siempre merecen un trato especial, un cuidado exquisito, suelen ser la única excepción tolerada a la ley. Los ateos tenemos una moral superior a los creyentes precisamente porque no alardeamos de ella (dime de qué presumes…), porque no hay una verdad revelada, porque la Verdad no cabe en un libro, porque aspiramos a la libertad de conciencia y de expresión y no tratamos de convencer a nadie. El Estado o es laico o no es democrático.

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