Por un abuso sexual, la Iglesia argentina pierde por primera vez una demanda civil

El Arzobispado santafesino ha sido condenado por un caso de abuso sexual. Se trata de la primera vez en la historia argentina que se gana una demanda civil contra la Iglesia.

El fallo establece una compensación de 756 mil pesos a la víctima, el ex seminarista Rubén Descalzo, quien sufriera abusos por parte del arzobispo ya fallecido Edgardo Gabriel Storni. La resolución de la jueza civil Beatriz Forno de Piedrabuena llega luego de 15 años de iniciada la demanda, y a 25 de los hechos.

La complicidad del Estado y el Vaticano

Edgardo Gabriel Storni, arzobispo de Santa Fe desde 1984, fue íntimo amigo de militares en plena dictadura, con quienes colaboró en la lucha por terminar con el “comunismo ateo”.

Hay 47 testimonios que ratifican las denuncias de abusos de Storni a seminaristas adolescentes, provenientes de familias de bajos recursos del interior, a las cuales él manipulaba haciendo abuso de su poder bajo amenazas.

El arzobispo fue acobijado por los altos mandatarios de la curia católica. La Iglesia anunció demagógicamente que investigaría a Storni; lo que terminó con un viaje del mismo al Vaticano en el que Juan Pablo II ratificó su cargo.

Storni contó también con el sostén del poder político. El pejotista Jorge Obeid, en ese entonces gobernador de la provincia, impulsó una campaña en defensa del pederasta, divulgando una carta en su apoyo firmada por todo su bloque de diputados y por parlamentarios de la oposición (radicales y progresistas).

Tras las palmeadas del Estado y del mismísimo Papa, el abusado impulsó exitosas campañas en la región contra los proyectos de Ley de Salud Reproductiva, impidiendo así la distribución de anticonceptivos en los hospitales públicos y el desarrollo de campañas de concientización sexual. También logró obtener abultados subsidios a escuelas católicas privadas.

En 2002 renunció a su cargo.

Por este caso, Storni fue condenado en 2009 a ocho años de prisión, por «abuso sexual agravado por vínculo», pero el fallo fue luego anulado en 2011 por la Cámara Penal de Santa Fe.

Hasta su fallecimiento en 2012, el ex mandatario eclesiástico vivió en una tranquila y hermosa finca cordobesa adquirida por el Arzobispado de Santa Fe, cobrando una cuantiosa pensión del Estado. Su condición para la Iglesia Católica continuó siendo la de un consagrado; recibió incluso el título de arzobispo emérito.

Un cuadro generalizado

Descalzo nunca recibió un pedido de perdón por parte de la Iglesia. Jorge Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, estaba al tanto del caso, pero jamás se comunicó con el ex seminarista. Por lo demás, la etapa del episcopado de Bergoglio se caracterizó por la protección de varios curas violadores -entre ellos el sacerdote Julio César Grassi.

El cuadro que permitió estos abusos sigue en pie. El Estado ha reforzado sus lazos con la Iglesia, mientras que ésta continúa encubriendo a los pederastas en su seno.

En Santa Fe se multiplican los casos de abusos sexuales a menores; el sacerdote Néstor Monzón, de la ciudad de Reconquista,  se encuentra actualmente imputado por abusar sexualmente de una nena de 3 años, a la cual le contagió una enfermedad venérea.

Desde el Plenario de Trabajadoras denunciamos la responsabilidad del Estado en complicidad con el clero, y llamamos a las mujeres a organizarnos de manera independiente de la Iglesia y del Estado para terminar con la impunidad de los curas abusadores.

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