¿Por qué es fiesta hoy?

Hoy, día 8 de diciembre, es fiesta en España y en unos cuantos países más. ¿Por qué?.

¿Qué se celebra hoy?

No es una pregunta retórica. Te estoy preguntando a ti, amable lector. A ver, piénsatelo… Otra vez.

Bien, ya has acertado lo primero, se trata de la Inmaculada Concepción.

Sigamos: ¿de quién?. No, de nuevo no se trata de una pregunta retórica. Piénsalo de nuevo (si no es molestia).

Bien: de María.

Sigamos: ¿qué quiere decir eso?. A ver, ¿que María concibió sin mancha a su hijo?

¿Seguro?

Piénsalo de nuevo.

¿Y cómo es que la concepción ocurrió un 8 de diciembre y el niño nació trece días después?

Perdona todas estas preguntas, pero es que creo que no más del 1% de los que hoy están de fiesta conocen la respuesta correcta. Y de los practicantes aún menos.

Porque en realidad, hoy se celebra que fue María la que fue concebida sin pecado.

Sí, así es, Joaquín y Ana concibieron a María sin que mediara deseo sexual, y la niña nació 9 meses después, el 8 de septiembre (la Virgen de septiembre: de Covadonga, de Guadalupe y tantas otras).

Las pruebas son más bien escasas, y la argumentación un poco complicada, pero tiene que ver con algo relacionado con el pecado original, la naturaleza humana de Jesús y cosas por el estilo. En fin, entretenimientos de teólogos.

 

Vírgenes

La cuestión tendría hoy sólo un interés cultural y académico, algo parecido a las querellas de los concilios primitivos, las herejías, las peleas sobre la Trinidad y similares, si no fuera porque influye de manera directa en el calendario y las costumbres sociales de millones de personas, muchas de las cuales no entienden del asunto aunque les parezca importante, y otras que sí lo conocen pero les parece insignificante.

El carácter absurdo de que hoy sea fiesta en España se agrava si además se tiene en cuenta que la celebración se junta con el Día de Constitución (6 de diciembre), formando un macropuente, a pocos días de la celebración del solsticio de invierno… perdón, de la Navidad. La repercusión sobre los calendarios de celebraciones, de compras, de vacaciones, es importantísima. No discuto que pueda venir bien a muchas familias (aunque tengo dudas sobre la influencia económica, sobre el ahorro, el consumismo, etc.), pero el caso es que se produce de una manera poco racional, y, estoy convencido, perjudicial. Después llega el primer trimestre del año, sin fiestas extras, y se dan las circunstancias contrarias. Curiosamente, luego oímos a la Iglesia quejarse de que se ha perdido el sentimiento religioso de las Navidades, y que se trata sólo de divertirse (por otra parte, yo estoy convencido de que esto es así desde hace mucho más tiempo, desde el comienzo de la celebración de las Navidades, que, no lo olvidemos, se hicieron coincidir con fiestas que se celebraban en la antigüedad, y en la se festejaba el nacimiento del Sol; pero esto es otro tema)

Y es que la Iglesia se ha empeñado en imponer a los estados sus propias extravagancias, y en quejarse cuando los demás les discutimos su derecho a inmiscuirse en nuestra vida. Es hora ya de que se elimine el carácter festivo del día 8 de diciembre, y se sustituya por una celebración en un día más adecuado desde el punto de vista laboral. Antes las fuerzas políticas que apoyaban a la Iglesia argüían que era más adecuado suprimir la celebración del día 6, pero como ahora la derecha española se ha hecho constitucionalista, seguro que ya no existe este problema.

¿Qué tiene que ver este asunto con el esperanto, al que suelo dedicar la mayor parte de los textos de estas páginas? Pues en este caso mucho, ya que yo viví, como casi todos los españoles, sin conocer la razón de celebración de esta fiesta hasta hace pocos años, cuando leí un libro del principal ensayista en el idioma internacional, el Gaston Waringhien. Este autor, francés y anacional, que además desarrolló una importante labor filológica, como presidente de la Academia de Esperanto, y redactor del Plena Ilustrita Vortaro, el diccionario de referencia del idioma, escribió sobre temas muy diversos, arte, lengua, ciencia, religión, siempre con una erudición impresionante. Pero además su estilo es el espejo en el que se miran los escritores de prosa de no ficción.

En el artículo anterior comentaba que falta literatura escéptica en esperanto. Me refería sobre todo a la que hace referencia a temas paranormales, ya que sobre religión hay buenos textos. Es más, es un tema del que en esperanto se habla mucho y bien, de forma tranquila y a veces erudita, quizás porque en este idioma confluyen personas de fondos religiosos y culturales diferentes, y en cambio en español estamos menos acostumbrados a tratar los asuntos religiosos de forma desapasionada. Puedo poner el ejemplo del grupo de noticias soc.culture.esperanto, donde el aspecto religioso es tratado a menudo, y donde uno puede leer intercambios de opiniones (no siempre fáciles, pero casi siempre interesantes) entre un alemán tradicionalista católico, una francesa católica tradicional, un ruso ateo, un finlandés ex-fundamentalista cristiano, un judío liberal, un católico progresista español…

Y es que la religión es un asunto muy interesante… siempre que no se meta en la vida de los demás.

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