Polonía aprueba una ley para defender el descanso dominical prohibiendo la apertura del comercio

El Parlamento polaco aprobó hoy una ley para limitar gradualmente la apertura de comercios en domingo hasta el cierre total a partir del año 2020, en una jornada en la que también se debate la nueva reforma judicial.

La nueva ley supone que a partir de marzo de 2018 los comercios sólo abrirán dos domingos al mes (el primero y el último), mientras que a partir de 2019 sólo podrán hacerlo el último domingo de cada mes.

Desde 2020, los comercios tendrán que permanecer cerrados en domingo de acuerdo a la ley aprobada hoy, salvo una pequeña excepción por la cual se permitirá abrir el domingo anterior a grandes fiestas como la Navidad o la Semana Santa, así como el último domingo de enero, abril, junio y agosto. Las panaderías y las tiendas online estarán exentas de esta prohibición

A favor votaron 254 diputados, mientras que 156 lo hicieron en contra y 23 se abstuvieron.

El partido gobernante en Polonia, la fuerza nacionalista-conservadora Ley y Justicia, llevaba en su programa electoral la restricción del comercio en domingo, ya que considera que debe ser un día familiar de descanso para los trabajadores.


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En Polonia los sindicatos lanzaron esta propuesta, que fue muy bien acogida por el partido de gobierno Ley y Justicia, de carácter conservador, y por la propia Iglesia Católica, que dio la bienvenida a una iniciativa que mantenga el domingo como día sagrado.

En un comunicado, la Conferencia Episcopal de Polonia se felicitaba de iniciativas como esta pero afirmaba que se había quedado corta puesto que todos los domingos deberían ser días de descanso para los polacos.

Este debate sobre el domingo también ha estado presente en los últimos años en España e incluso varios obispos se han manifestado al respecto tras las iniciativas de diferentes gobiernos autonómicos, aunque con bastante poco éxito de momento.

Durante una Eucaristía retransmitida en La 2 de Televisión Española en 2012, el obispo de Alcalá, monseñor Reig Plá, defendía que los domingos “son días de fiesta y de liberación, son para el Señor, para la familia, para visitar a los enfermos, para el descanso”. Y por ello, recordaba que “todos los horarios de trabajo tienen que ser compatibles con la vida familiar y y con la santificación de los días festivos y el domingo”.

En 2014, el actual arzobispo de Zaragoza, entonces en Santander, monseñor Vicente Jiménez, dedicaba una carta pastoral entera a este asunto. A pesar de las “presiones económicas, políticas y de la liberación de horarios comerciales”, los poderes públicos “deben asegurar a los ciudadanos” un tiempo destinado al descanso, porque el hombre no está hecho “sólo para trabajar, sino también para descansar”, aseguraba.

 

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