Política, sexo y religión, los tabúes «de siempre» en el teatro árabe

La política, el sexo y la religión siguen siendo los tabúes «de siempre» en los países árabes, explica a Efe la directora de teatro egipcia Nada Sabet, que busca trasladar sus obras a Europa para concienciar sobre cuestiones como la depresión postparto o la ablación femenina.

«Los tabúes han sobrevivido a la revolución y son los de siempre: política, sexo y religión, pero hay otros temas estigmatizados de los que es aún sensible hablar, como las enfermedades mentales, la depresión postparto o la ablación. El teatro es una herramienta estupenda para ponerlos a debate», sostiene la artista.

Sabet creó Noon Creative Enterprise, una empresa que registró tan solo un par de días antes de la caída del presidente Hosni Mubarak en enero de 2011, y que utiliza las artes escénicas como herramienta para la educación, la concienciación y la expresión de la propia personalidad en una sociedad con una gran carga de tabúes sociales y religiosos.

Sus obras son un tanto peculiares, pues siempre exige la participación del público en el debate posterior a la función.

«No solo se viene a ver el espectáculo, que no deja de ser una exposición de un tema en cuestión, sino que el público participa con su opinión para que la gente reflexione sobre lo que acaba de ver», afirma.

Los primeros espectáculos -en escenarios de teatro, colegios, universidades, centros juveniles y culturales, locales de ONG, cafeterías o en un parque en plena calle- estaban destinados a los jóvenes y se trataron temas como las relaciones de pareja, la discriminación, la igualdad de sexos o el acoso sexual callejero enseñado a niños.

Desde entonces, Noon ha generado múltiples debates sobre diferentes asuntos del día a día, en actuaciones que se han recorrido Egipto de norte a sur, desde grandes ciudades como El Cairo o Alejandría, hasta las zonas más rurales del Alto Egipto y el Delta.

Sabet explica a Efe que ahora está promocionando en Europa su último trabajo, hecho en dos centros públicos de salud mental en Egipto, que involucra a dos grupos, uno de niños y otro de madres o mujeres que se había hecho cargo de críos, y que padecían algún problema de salud mental.

La gran pregunta que se hace esta directora de teatro es cómo explica una mujer a su entorno que sufre una depresión fruto del parto, de la soledad o sea cual fuere la causa, teniendo en cuenta que la salud mental es un tema infravalorado.

«Para mí fue interesante ver y ser parte de un proceso como este. Al principio, estas mujeres no podía ni sostenerse en pie cinco minutos seguidos, no tenían ánimo, estaban muy medicadas. Un año después, eran capaces de acordarse de su parte del guion, de disfrutar y formar un grupo para la obra», sostiene.

Después de recorrerse Egipto, las doce mujeres protagonistas contaron su «relación con su salud mental» en Bahréin, Líbano y Marruecos, en unas semanas actuarán en Túnez y Jordania, y «probablemente también en Europa», parte que ahora está ella negociando con diferentes centros culturales holandeses.

La mayoría eligieron hablar sobre el cómo se dieron cuenta de que estaban deprimidas: «las que querían dormir todo el día, las que no podían dormir, las que recurrieron a la medicina, las que abandonaron el antidepresivo por el estigma, las que tuvieron enfermedades psicosomáticas, las que querían pero no podía hacer algo», resume.

Hablar de la religión y política es un tema tabú también para la artista, que insiste en que en Egipto «hay muchos problemas como para limitarse solo a estas dos cuestiones», pero sobre el sexo asegura que «primero hay que dejar claro que la mujer es un ser humano, y no un objeto, antes de ponerse a debatir sobre el sexo fuera del matrimonio».

«Yo creo que en el teatro se puede hablar de cualquier cosa, el problema es la forma en la que hablas de ello. No me gusta buscar la polémica ni meterme en política. Quiero crear un espacio donde la gente pueda hablar de las cosas», concluye.

Para Sabet, muchos de los temas sensibles que trata en las obras de teatro en Oriente Medio y norte de África son también una realidad en Europa, donde -advierte- también se estigmatiza la depresión postparto y se practica la ablación femenina.

«Pero aquí, nadie habla de ello», concluye.

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