Política, religión y sectas

Hace unos años un grupo compuesto por educadores, profesores, psicólogos, padres, madres, y familiares de víctimas de sectas destructivas intentaron que se hiciera a nivel oficial una campaña general que advirtiera a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, del peligro de los llamados microfascismos, sectas o grupos totalitarios. Parte del texto que se pretendía que apareciera en la campaña (que nunca se llegó a hacer) era más o menos el siguiente:

*Si algún grupo o alguna persona de tu ámbito cercano te invita reiteradamente a asistir a unas “reuniones muy especiales”

*Si has asistido ya a alguna de esas reuniones y te invitan a ir cada vez con más frecuencia, y eso te lleva a abandonar aficiones, amigos, o actividades de tu vida cotidiana.

*Si estás pasando por una época de crisis afectiva o emocional y la asistencia a esas reuniones te hacen sentir bien.

*Si en esas reuniones te prometen la felicidad, la salvación, la riqueza, y te hacen sentir parte de un grupo de “elegidos”

*Si percibes que no te permiten preguntar, cuestionar o poner en duda ninguna de las afirmaciones que los líderes del grupo emiten y, a la vez, te inducen a informar a algún miembro de rango superior de todos los datos económicos, familiares, sociales, emocionales de tu vida personal.

*Si notas que en ese grupo emiten afirmaciones exaltadas sobre las propias ideas, y a la vez emiten sentencias condenatorias contra quien no piensa igual.

*Si observas que ese grupo se constituye en una pirámide jerárquica cuya cúpula es seguida con fervor, y cuya autoridad es absoluta e incuestionable.

*Si percibes que los integrantes del grupo tienden a pensar, hablar, e incluso a vestir de manera muy parecida, y te das cuenta de que pertenecer a él te va llevando poco a poco a renunciar a tu propia individualidad.

*Si aprecias que se utilizan eslóganes, símbolos, palabras y expresiones propias del grupo de una manera enfática y exagerada.

*Si te das cuenta de que día a día vas renunciando a tu propia vida y dejando en manos del grupo tu propia voluntad y tu libertad…

…Entonces, puedes estar en un serio peligro de ser una víctima de reprogramación mental por parte de un grupo sectario. Puedes estar en peligro de caer en una socioadicción o sociopatía que te puede dañar gravemente a nivel emocional, económico, social e, incluso, mental; quizás de manera irreversible.

Efectivamente, lo que comúnmente se llama “sectas” suelen ser grupos que se apropian de la voluntad de muchas personas, que, en base a la enajenación que producen en ellas, son capaces de sumirlas en un grado muy elevado de sumisión, irracionalidad y fanatismo. Suelen ser el germen ideológico de muchas organizaciones integristas, y pueden direccionar a un grupo humano, desde bipersonal hasta social, por los temibles vericuetos del sometimiento o el fundamentalismo; y ello a pesar de que esas técnicas de manipulación aparecen tipificadas en el Art.515 del Código Penal.

Esas técnicas que emplean con los adeptos llegan a producir serias alteraciones psíquicas. Es frecuente que muchas de las personas que han sido sometidas a esas técnicas en grado intenso (que pueden resumirse con la expresión “secuestro intelectual y psicológico”) lleguen a desarrollar patologías mentales específicas, especialmente una patología psiquiátrica relacionada con la enajenación de las estructuras mentales propias, denominada “síndrome disociativo atípico”.

En una celebración multitudinaria celebrada recientemente en Madrid por los llamados “Neocatecumenales”, se han hecho afirmaciones como “Europa ha sucumbido al pecado y a la muerte y necesita una refundación”, “Nuestra vida es Cristo y el Evangelio”, “Por Cristo estamos dispuestos a todo, hasta morir”. Escuchar estas palabras, la verdad, puede dar hasta miedo, porque en ellas la sensatez, la moderación y la equidad ciertamente brillan por su ausencia.

Y algunos medios han venido denunciando la supuesta vinculación del PP con miembros de la extinta CEDADE (Círculo Español de Amigos de Europa) que ha sido, presuntamente, la organización española decana en el neonazismo y las ideas de extrema derecha, y que ha difundido durante tres décadas macabras tesis de racismo y de revisionismo histórico que, entre otras lindezas, niegan el Holocausto nazi.

Ante este panorama los ciudadanos, la inmensa mayoría defensores del progreso social y de la convivencia tolerante y pacífica, no podemos menos que preguntarnos qué se ha cocido y se cuece tras las bambalinas para que este fundamentalismo religioso e ideológico esté teniendo tanto protagonismo, impropio de una sociedad democrática. No sé en estos casos que nombro, pero sí se sabe que muchas organizaciones de este tipo suelen emplear las técnicas coercitivas expuestas como tácticas habituales de captación, manipulación, adoctrinamiento y fanatización. De ahí, como enfatiza Noam Chomsky, la enorme importancia de la libertad de pensamiento para la consolidación de las democracias.

Coral Bravo es Doctora en Filología

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