Polémica por la ley islámica en el Consejo de Derechos Humanos

El presidente saliente del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, el rumano Doru Romulus Costea, defendió ayer su decisión de prohibir en este órgano las críticas directas a la sharia (ley islámica) y las fatuas (edictos religiosos musulmanes de obligado cumplimiento). "Considero que abordar cuestiones religiosas en el Consejo no es lo correcto; creo que las personas presentes en la sala no son expertos en religión", declaró ayer Costea ante los periodistas.
Esta decisión fue inmediatamente criticada por Louise Arbour, alta comisaria de la ONU para los derechos humanos, quien consideró "muy preocupante" querer imponer "limitaciones y materias tabú" en los debates de ese organismo de las Naciones Unidas.
Bajo la presión de los países árabes, Costea llamó al orden a un orador y le exigió que no mencionara la sharia. El orador, David Littman, leía una declaración conjunta de las oenegés Asociación para la Educación Mundial y la Unión Internacional Humanista y Ética, en la que denunciaban la lapidación de las mujeres adúlteras y el matrimonio de niñas en los países "que aplican la sharia".

DURAS PROTESTAS El discurso fue interrumpido por una quincena de duras intervenciones de representantes de países musulmanes. "El islam no será crucificado delante del Consejo", protestó el representante egipcio, antes de amenazar con pedir un voto en el organismo para silenciar a las oenegés, lo que llevó al presidente a suspender la sesión. Interrogado por los informadores, Costea hizo hincapié en que en el Consejo no hay "suficientes expertos para debatir, sin importar el momento, sobre los fascinantes vínculos entre la religión y los derechos humanos". El presidente saliente defendió que el CDH está "en el buen camino" tras dos años de funcionamiento, aunque todavía debe ganar más credibilidad. "No se ha respondido a todas las expectativas, pero pienso que decir que ha fracasado es erróneo y un juicio apresurado", apostilló.
El Consejo de Derechos Humanos "debe ser, entre otros, el guardián de la libertad de expresión", manifestó por su parte Arbour en un encuentro con periodistas. "Existen bloqueos en el Consejo", deploró la alta comisaria, que debe dejar su puesto a fin de mes.

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