Polémica interna en la Iglesia en torno a Educación para la Ciudadanía

El obispo de Málaga discrepa de la línea dura Rouco-Cañizares

Antonio Dorado, obispo de Málaga, se desmarca en una entrevista en ABC de la estrategia de oposición frontal a Educación para la Ciudadanía que dentro de la Conferencia Episcopal han promovido principalmente el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, y el de Madrid, el cardenal Rouco Varela. Dorado elogia a la FERE, considera que la objeción “no es la única solución” y recuerda que ésta “no es viable en centros confesionales”. Respecto al enfrentamiento entre la jerarquía católica y el Gobierno, reconoce que dentro de la Iglesia existe irritación y “no siempre los comportamientos son los más evangélicos”, aunque lo atribuye a que sufren “menosprecio y calumnia”.

 

La opinión del obispo Dorado en materia educativa es especialmente significativa, ya que es el responsable de esta materia dentro de la Conferencia Episcopal e interlocutor con el Gobierno en relación a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC), a la que la jerarquía católica se opone tenazmente. De hecho, la CEE comienza hoy una comisión para estudiar las medidas legales que pueden adoptar frente a la materia.


Oposición frontal
El sector más reaccionario de la Conferencia Episcopal trata de promover la objeción ante la asignatura y cuestiona a la Federación Española de Religiosos de Enseñanza por haberla apoyado. Cañizares, vicepresidente de los obispos, ha llegado a advertir a los colegios religiosos que si imparten la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía estarán “colaborando con el mal”. El obispo de Málaga matiza que “colaborar con esa ley, sin más, sería colaborar con el mal” pero “no” sí se cursa en un centro religioso porque tendrán amplio margen en el modo de impartir el contenido.


De acuerdo en el fondo pero…
Dorado se adhiere a la línea del Episcopado respecto a EpC, que se resume “en tres documentos” aprobados por la Conferencia aprobados. Es decir, que “la asignatura resulta una inaceptable intromisión del Estado en la educación moral de los alumnos”, que supone “una formación estatal y obligatoria de la conciencia e impone el relativismo y la ideología de género” y que es “inaceptable en la forma y en el fondo”. Pero, tras suscribir la postura oficial, se desmarca de algunos de los planteamientos más contundentes de la línea dura del Episcopado.


No a la objeción en centros religiosos
Considera Dorado que la FERE “ha sido mal juzgada” desde dentro de la Iglesia ya que entre otras cosas “consiguieron suavizar” la asignatura en los contenidos relativos a la familia y la educación afectivo-sexual. El obispo ensalza a la federación mayoritaria de colegios católicos, advirtiendo de que “ellos no se niegan a colaborar también, con los medios legítimos, en contra de esa asignatura en los centros públicos”. Para Dorado, la objeción no tiene sentido en los centros católicos porque “el propio Ministerio aseguró a la FERE que iban a respetar el derecho a impartir esa asignatura según su ideario”.


En públicos, quizá…
Sin embargo, el obispo se muestra ambiguo en cuanto a la incitación de la objeción en centros públicos: “Vamos a ofrecer a los padres una documentación hecha por juristas, en las que les dicen qué posibilidades tienen […]. Si ése [la objeción] resulta ser un medio legítimo, pues también”.


"Ninguna fe puede oponerse a la ley"
En relación a esta oposición episcopal a la asignatura, Zapatero recordó ayer que todos, independientemente de su credo, están sujetos a la ley. El presidente aseguró que "ninguna fe puede oponerse a la soberanía popular, que reside en el Parlamento, ni a las leyes que de la misma dimanan". Recordó que los ataques a EpC se producen por parte de "sectores resistentes a las ideas de igualdad y pluralidad".

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