Polémica en un instituto de Mollerussa porque dos chicas llevan el velo islámico

El IES Terres de Ponent paró una protesta de un grupo alumnos que querían acudir al centro con casco de moto

La polémica sobre el uso del velo islámico ha llegado a un instituto de Lleida, el IES Terres de Ponent de Mollerussa, en el que un grupo de alumnos ha protestado porque se permita llevarlo a las alumnas musulmanas, cuando las normas del centro no permiten cubrirse la cabeza.

Según ha informado hoy el director del centro, Joan Ferran, la polémica comenzó hace más o menos un mes, cuando un grupo de alumnos de cuarto de Bachillerato propuso acudir al centro con casco de moto como protesta por el hecho de no poder llevar gorra a clase, cuando a dos alumnas de religión musulmana se les permite acudir a las aulas cubriendo su cabeza con un pañuelo.

La dirección del centro se enteró de las intenciones de este grupo a través de otros alumnos y mantuvo una reunión con los integrantes del mismo, a los que convenció de no llevar a cabo esta acción.

Respeto a la simbología religiosa

"Hablamos con ellos y les explicamos que, si bien nuestra normativa interna no permite cubrirse la cabeza, la Generalitat estableció que los centros tenemos que respetar la simbología religiosa, por lo que nuestro régimen está vigente en cuanto a llevar gorra a clase pero no respecto al velo islámico. Ellos lo entendieron y desistieron de su protesta", ha dicho Ferran.

El director ha explicado que en el centro, además de las dos chicas que actualmente acuden con velo, hay cuatro más de religión musulmana que van a las aulas sin pañuelo.

"Al enterarse de las intenciones de este grupo alguna de ellas pensó en ponerse el velo de ahora en adelante, pero como al final el grupo de chicos desistió de su protesta, ha seguido viniendo a clase sin pañuelo y se lo continúa poniendo al salir del instituto", ha señalado el director.

Carácter identitario

Ferran ha considerado que más que una cuestión religiosa los motivos de los alumnos que querían realizar esta protesta eran de carácter "identitario", de reivindicación de la imagen personal de los estudiantes.

"En el centro nunca ha habido problemas de convivencia a nivel religioso o cultural. Es la primera vez que hay un incidente de este tipo, que actualmente ya está totalmente olvidado y la situación se encuentra completamente normalizada", ha asegurado Ferran.

Cabe recordar que en octubre del 2007 la Generalitat de Catalunya obligó a una escuela de Girona a aceptar a una niña de siete años que había dejado de ir a las clases porque el reglamento interno del centro prohibía que llevase el pañuelo en la cabeza.

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