Polémica en Roma por el espectacular funeral de un mafioso

Pero más allá de la parafernalia, ha surgido la duda de cómo es posible que una iglesia católica celebre un funeral por un miembro de la mafia y capo del crimen organizado. 

La sociedad romana se pregunta cómo la iglesia no oficializó el funeral a un enfermo terminal que sufría y sí lo ha hecho a un capo de una organización criminal.

Una banda tocando la música de El Padrino y pétalos de rosa tirados desde un helicóptero despidieron en Roma al capo mafioso Vittorio Casamonica. Una antigua carroza negra con adornos de oro tirada por seis caballos llevó el cuerpo hasta la iglesia Don Bosco, donde se celebró el jueves el espectacular funeral, que agolpó a decenas de personas que le despidieron entre gritos, aplausos y llantos.

En la fachada del templo colgaba un gran cartel con la foto de Casamonica, vestido con un atuendo blanco similar al del Papa, con un crucifijo, y sobre un montaje de las imágenes del Coliseo y de San Pedro. La inscripción: «Vittorio Casamonica. Rey de Roma». En otro de los carteles se leía «Has conquistado Roma. Ahora conquistarás el paraíso«. Terminado el funeral, que cortó el tráfico en algunas de las calles colindantes con la iglesia, continuó el show, esta vez con la música de 2001, Odisea del espacio y con un Rolls Royce que llevaba el ataúd.

Una escena de película para despedir a uno de los capos del clan Casamonica, especialista en crimen organizado y extorsión en las afueras de Roma y vinculado también a la Banda de la Magliana, otro de los clanes más poderosos de la capital de Italia.

Sin embargo, el mafioso, fallecido con 65 años, siempre logró escapar a la justicia y nunca fue condenado, aunque tuvo que dar explicaciones varias veces. La última, cuando las fuerzas del orden le preguntaron sobre el origen de las piezas arqueológicas que tenía en su casa.

Incluso después de morir, el «Rey de Roma» ha sembrado polémica. El concejal de legalidad de Roma, Alfonso Sabella, ha dicho que el grandioso funeral «se podría haber evitado, pero no se ha evitado porque la existencia de la mafia se ha negado hasta hace muy poco tiempo». Aunque dice que Roma no es una ciudad mafiosa, sí reconoce que «hay organizaciones de tipo mafioso que controlan partes del territorio». A su vez, el alcalde de Roma, Ignazio Marino, ha calificado de «intolerable» que los funerales sean instrumentos para «enviar mensajes mafiosos».

Aunque el cortejo fúnebre estaba regulado y el acto contó con la supervisión de la policía y los carabineros, pero el helicóptero sobrevoló sin permiso la zona y el Ayuntamiento de Roma le quitará la licencia. Una orden a la que contestaron los nietos de Casamonica, que dijeron que para ellos el helicóptero es su medio de transporte habitual.

Pero más allá de la parafernalia, ha surgido la duda de cómo es posible que una iglesia católica celebre un funeral por un miembro de la mafia y capo del crimen organizado, a pesar de que nunca haya estado condenado. Y más allá, la polémica continúa, porque la de Don Bosco es la iglesia que negó el funeral en 2006 a Piergiorgio Welby, un enfermo de distrofia muscular progresiva y activista por la eutanasia que murió ayudado por su médico, que le retiró el respirador tras meses de peticiones para tener una muerte digna. La sociedad romana se pregunta cómo la iglesia no oficializó el funeral a un enfermo terminal que sufría y sí lo ha hecho a un capo de una organización criminal.

El párroco, Giancarlo Manieri, defendió que él «solo actuó como cura» y los actos de celebración se produjeron fuera de la parroquia. Además, dijo que él no es la persona a la que le corresponde bloquear ningún funeral ni, mucho menos, plantear el debate sobre la excomunión de los mafiosos. «¿La Iglesia puede decir que no a un funeral?», se preguntó.

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