“Podemos propone una transición religiosa real”

José Manuel López (coordinador de Grupos Parlamentarios de Podemos), explica las medidas de su partido en libertad religiosa y de conciencia, que quieren articular con una renovación completa de la normativa actual.

“Remontada” es el lema que se ha popularizado en los últimos días en torno a Podemos. La formación que lidera Pablo Iglesias aparece en el panorama actual lleno de propuestas y con ganas de demostrar su capacidad para liderar un cambio de rumbo. Los sondeos cara a las próximas elecciones generales le sitúan cerca de Ciudadanos y PSOE, y sin duda serán un actor clave en el futuro político del país.

En nuestro acercamiento a algunas de las fuerzas políticas previo a las elecciones nos recibe José Manuel López, coordinador de Grupos Parlamentarios de Podemos junto a Pablo Echenique, y portavoz de su partido en la Comunidad de Madrid.

José Manuel López ha desarrollado su carrera profesional en Cáritas. Además de 2008 a 2013 fue director general de la Fundación Pluralismo y Convivencia, organismo que depende del Ministerio de Justicia y que apoya el pluralismo religioso en España.

Su experiencia en el campo religioso institucional le hace un buen conocedor de la realidad protestante en nuestro país. Esa experiencia es la que le lleva a considerar la ley de libertad religiosa actual como algo caducado, y por ello, Podemos propone elaborar una nueva norma que se acerque al hecho religioso, eliminando privilegios y procurando una mayor separación entre confesiones y Estado, fomentando la financiación directa de cada confesión.

Pregunta. ¿Mantener o quitar clases de religión confesional o integrar una asignatura “no confesional” de historia y cultura de las religiones dentro del curriculum?

Respuesta. Entendemos que las clases de religión confesional deben salir de la escuela. Nuestra sociedad ha cambiado mucho en los últimos años. Estas clases vienen de los acuerdos durante la transición. Han pasado 40 años desde aquella situación. Pensamos que no es adecuado que haya una asignatura clerical y otra anticlerical, una de quienes creen y otra de quienes no creen. Lo que tenemos ue hacer es facilitar la libertad religiosa y que cada persona pueda acceder a los conocimientos de su religión en sus centros de culto. Nos parece que dentro de la escuela ya ha llegado el momento de que eso no sea así. También ha cambiado mucho la sociología de la religión. Sólo el 25% es creyente practicante. Además no sólo católicos, sino que hay un 6% de ciudadanos de este país que tienen otra confesión. Debemos cambiar la lógica de trabajo para que ese porcentaje de personas pueda acceder a la enseñanza de su religión en su centro de culto y que en la escuela no esté.

P. ¿Habría algún tipo de formación en la enseñanza de cultura de las religiones?

R. Tiene que haber una asignatura que asegure que los niños y niñas se educan en la lógica de nuestra sociedad. No sólo en cuanto a la religión, sino en valores como la democracia. Todos esos valores que sustentan nuestra sociedad y la diversidad, entre los que está la religión, deben estar incluidos. En cualquier sociedad europea hay una asignatura que asegura que se van educando en la ética sociológica y política de su sociedad. Nuestra sociedad es diversa en cuanto a la religión y por tanto la gente debe conocer esta realidad.

P. La libertad de expresión y el derecho a la ofensa, ¿como se articula? Las viñetas de Mahoma, algunos aspectos de las leyes contra la homofobia, las denuncias de colectivos católicos por ofensas en los medios, tuits polémicos… ¿Hasta qué punto se puede expresar libremente una opinión y dónde empezaría la falta de respeto en estas áreas?

R. Tenemos que asegurar que hay la libertad de expresión como un derecho fundamental y lo único que lo debe coartar son las leyes. Por ejemplo lo que tiene que ver con el Holocausto está regulado por una ley, y por tanto si se hace apología del nazismo, hay una ley que lo prohíbe. No debe haber nada que prohiba la libertad de expresión más allá de lo que los tribunales puedan decir. Estamos en un momento en el que la ofensa a los temas religiosos es menor. La gente está en una dinámica más plural. Debemos dar pasos en lo que tiene que ver con la libertad religiosa y de conciencia para normalizarla.

P. Dinero público y religiones: ¿Es válido el actual modelo tipo casilla IRPF y asignación de la recaudación de Hacienda sólo para la ICR? (en el caso de que sí ¿para todas las entidades religiosas?)

R. Hay que normalizarlo de forma que las religiones se autofinancien, es lo que nos parece lógico. Ese proceso de autofinanciación debe entrar en un tránsito, de forma que aquellos que se financian directamente como la Iglesia Católica tiene que dejar de hacerlo, y aquellos que lo están haciendo de otra manera, por ejemplo a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia, deben dejar de hacerlo en un tiempo también. Las confesiones deben autofinanciarse y el Estado tiene que garantizar que esa financiación le sea fácil.  

P. ¿Han estudiado la posibilidad de desgravar donaciones de forma similar a las fundaciones (y no un pequeño porcentaje como ahora), con un Estado no recaudador de las confesiones y com la libertad del ciudadano de dar o no dar, y elegir a quién hacerlo?

R. Es una posibilidad abierta. Hay un modelo como el alemán, donde el Gobierno hace el “favor” a las confesiones de recaudar, pero no nos parece muy sensato. Este que mencionas de la vía impositiva es una posibilidad.

P. Una cuestión delicada es la de la laicidad del Estado, algo que ha quedado en entredicho en España en el caso de funerales de Estado, como pudo ser en el 11M o en el accidente de Germanwings. ¿Cuándo el Gobierno asumirá estos actos como propios de manera aconfesional o interconfesional?

R. Nosotros planteamos una nueva ley de libertad de conciencia. La ley que tenemos tiene problemas: uno es que no tiene reglamento. Debe regularse lo que es un funeral de Estado. No existe nada sobre funerales de Estado en nuestro país. Cada vez que hay un funeral de este tipo en España, es la Iglesia Católica la que lo convoca y el Estado, los partidos políticos y la sociedad quien acude. Eso no puede ser. Necesitamos un acto in memoriam que permita que los ciudadanos, ante una catástrofe o ante una persona que ha dado su vida en nombre del país, pueda ser reconocido por toda la sociedad de una forma civil. Eso tiene que ver con este “no cambio” que hubo de separación entre la Iglesia y el Estado. Se ha dejado pasar, como si estos funerales fuersen los del Estado. El Estado ha de tener sus propios funerales, porque hay casos de personas que no sólo es que no tengan la confesión católica, sino que no tienen ninguna confesión. Hay que reocnocer con normalidad y si además del funeral de Estado, la persona es creyente, que su propia confesión le pueda realizar un acto especial, y debemos facilitárselo.

P. ¿Qué crees que aportaría Podemos, en caso de gobernar, a la libertad de creencias (o no creencias) y la libertad religiosa en España?

R. Proponemos una transición que no se ha hecho en el tema religioso. En el 78, cuando se aprueba la Constitución, el tema religioso queda ahí, no parece que se pueda tocar. En el 80 se saca la ley de libertad religiosa, que no tiene reglamento y deja las cosas como están. A partir de esa ley nos pasa una cosa muy curiosa: los pactos con cada una de las confesiones superan la ley. La Iglesia Católica tiene un acuerdo internacional. Luego, los protestantes, judíos y musulmanes tienen una Ley General, por tanto un acuerdo general. Juegan en primera división, los otros (los católicos) en Champions League. Y luego hay gente que está en segunda división porque tienen sólo el notorio arraigo. Y luego están los que no tienen nada. Por tanto hay cuatro divisiones. Si a alguien le dijeran que por ser de uno u otro sindicato tiene unos derechos diferenciados, se le diría que no es posible en este país. Pues en España es posible que si eres católico tienes unos derechos, si eres protestante tienes otros, y si eres mormón tienes otros diferentes. Es una locura. Lo que necesitamos es una nueva ley que asegure no sólo el derecho, porque el derecho de libertad religiosa existe. Lo que es difícil es el ejercicio del derecho. Si un grupo protestante quiere dar de alta un lugar de culto pasa un calvario. Si unos musulmanes quieren celebrar algo en la calle pasan un calvario. El derecho lo tienen, pero el ejercicio no. Por tanto, debemos ajustar la nueva ley a la realidad para que sea para todos igual, y ajustar la norma a la realidad sociológica, donde no haya una religión mayoritaria que quiera influir en la política, sino que la religión es un elemento fundamental. La libertad religiosa es un derecho fundamental y queremos hacer esa transición que no se hizo, sobre todo, protegiendo a los creyentes.

P. En el pasado el Partido Socialista ha querido introducir una nueva ley de libertad religiosa, incluso las ha llevado en el programa electoral, pero luego no se aplicaron. ¿Hasta qué punto vuestro propósito sería firme de llevar esto adelante?

R. Parte del cambio en este país tiene que ver con esto. El Partido Socialista cuando está en la oposición dice unas cosas, y cuando está en el Gobierno hace otras. Nosotros venimos con mucha normalidad. En Podemos hay creyentes y no creyentes, y entre los creyentes, de muchas confesiones. Lo que queremos es normalizar esta situación. No andamos con cálculos políticos, sino que vamos a hacerlo. Creo que la sociedad y las confesiones están demandando un ajuste entre la realidad sociológica del país y la realidad legislativa en términos de religión. Necesitamos normalizarlo. Este asunto se deja pasar, porque todo el mundo piensa que es algo conflictivo. Pero no es así. Nuestra sociedad ya no se divide entre clericales y anticlericales, nuestra sociedad se divide entre quienes creen, que es una creencia muy plural, y quien es indiferente al hecho religioso, que no está en contra del hecho religioso. Tenemos una oportunidad única para normalizar este tema y los que crean y puedan ejercer su derecho con normalidad no tengan injerencias en su ámbito. La sociedad está preparada y hay que dar el paso de sustituir la ley actual por otra que ayude a todo el mundo, y para nosotros es un objetivo, no un conflicto.

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