Podemos defiende una tercera casilla en el IRPF para cultura

Que el modelo de financiación de la cultura necesita una revisión, parece más que evidente, aunque en el día a día en los pasillos del Congreso de los Diputados no parece una prioridad.

Durante las pasadas dos campañas electorales que nos llevaron a sendos comicios para elegir al presidente del Gobierno, si algo se achacó a las cuatro principales fuerzas políticas fue la falta de dedicación que le mostraron a la cultura en sus mítines, entrevistas y debates. No obstante, en el programa electoral de todos ellos aparecían medidas que ellos tomarían en este campo si conseguían el apoyo suficiente de la ciudadanía que les permitiera acceder a la Moncloa.

Una de ellas la propuso la formación dirigida por Pablo Iglesias. Desde el pasado 4 de mayo y hasta el 30 de junio los españoles deben realizar su declaración de la renta, y en ella cabe la posibilidad de marcar con una cruz la casilla de la Iglesia u «Otros fines sociales» para elegir qué hacer con el 0,7% de la factura fiscal como contribuyentes del IRPF. Pero, ¿que le parecería que a esas dos se uniera una tercera en la que esa cuantía fuera a parar a la cultura?

Si bien es cierto que el programa electoral de Podemos para el pasado 26J no ofrecía muchos detalles de los beneficios que traería consigo la implantación de esta casilla, el portavoz de este partido en la Comisión de Cultura en el Congreso de los Diputados, Eduardo Maura, la califica de «prometedora» alegando que la falta de apoyo por parte de los organismos públicos hoy en día podría ser contraprestada de esta manera.

«Buscábamos una propuesta con la que no solamente se hablara de IVA cultural o de los Presupuestos Generales del Estado, tratando de ampliar la financiación de la cultura. Es una de las opciones más fiables y a coste cero», asegura Maura quien explica a día de hoy que «habría que crear un organismo que regulara este asunto -Fondo Social de la Cultura- para poder distribuir y controlar esta partida».

Pero no todo el mundo parece satisfecho con esta medida. Para la economista María José Tarancón la casilla cultural carece de sentido. «No tiene ningún sentido, ya que antes de una casilla como esta se podrían poner otras muchas como una de ayuda a la dependencia o a las mujeres maltratadas», destaca.

Una medida inédita

Los grandes modelos fiscales en materia de cultura en el resto del mundo no cuentan con una medida como esta, ya que su forma de financiación está garantizada por otras vías.

En el caso de Francia, su modelo es un buen ejemplo de ello. En el sector cinematográfico galo una parte muy importante de la recaudación viene a partir del 11% de cada entrada que se vende en cualquiera de sus cines. Por lo tanto, siendo la producción del país que sea, el Estado francés se asegura que una cantidad del pase irá a parar a producciones nacionales, con lo que en los Presupuestos Generales su partida en este campo supera año tras año los 600 millones de euros.

De otro lado, y tal y como confirma Maura, una medida que podría asemejarse, aunque desde la distancia, es la que tiene vigencia en los países anglosajones. En ellos, parte del dinero que se recauda en las Loterías Y Apuestas del Estado va dirigida a la cultura.

Desde Podemos afirman que «al resto de partidos, no se les ha ocurrido»

Por su parte, el resto de partidos políticos parecen haber pasado por alto dicha propuesta y apenas le han hecho caso. Únicamente ha hecho una reflexión sobre este asunto Félix Álvarez, diputado de Ciudadanos en el Hemiciclo, quien asegura que «podría convencerse de que es una buena medida», pero no cree que «fuera correcta, ya que al añadirla, habría otras muchas causas que solicitarían este mismo sistema; con lo que sería un caos».

Una de las críticas a las que se enfrenta esta medida es la incertidumbre que genera no saber de cuánto será exactamente la partida de cada año, ya que actualmente se desconoce si sería bien acogida. Para María José Tarancón, la cultura necesita ayuda pero «debe acentuarse en mayor grado en la potenciación y la concienciación de su consumo y producción».

Tras pasar los peores años de la crisis, el sector todavía sigue recuperándose y busca en la legislación nuevas fórmulas que permitan una mejor y mayor financiación cultural. Como se recoge en el Libro Blanco de la Cultura: «es urgente recuperar el valor de nuestra cultura, apostar por este sector transformador, defender el derecho de los ciudadanos de acceso a una cultura rica y diversa, con la convicción de que es el elemento integrador por excelencia».

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