Pobre cura

Ahora que llega la campaña de la renta,  los católicos deberían mostrarse mucho más generosos con su clero, en este período de crisis. Así no se darían casos tan lamentables como el de un pobre cura párroco de Toledo. Éste, de 27 años, para no volverse loco del todo y superar el desequilibrio profesional que otros curan de modo más primitivo y ortodoxo, pidió “prestado” al cepillo de su iglesia 17.000 euros para líneas eróticas, a pesar de que también procuraba trabajar, como obrero del sexo, a 200 euros la hora, sin tener el éxito que, en épocas de más fe, solía acompañar al  gremio.

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