Petición de Granada Laica ante las elecciones parciales en la Universidad

En lo que llevamos de curso académico se han sucedido varios hechos en la Universidad de Granada, y en las Facultades de Ciencias y Farmacia en particular, que a mi entender merecen una firme repulsa, pues no sólo comprometen el papel de estas instituciones en la defensa de la ciencia y de la racionalidad, sino que suponen una falta de respeto a la libertad de conciencia de los ciudadanos (respeto que es consustancial con la democracia). Enumero los que me resultan más llamativos:

* Presencia institucional del rector en la ceremonia litúrgica de la beatificación de Fray Leopoldo (beatificación que conlleva una proclamación radicalmente anticientífica, como es un supuesto milagro).

* Impartición del curso “Temas de actualidad”, promovido por el Seminario de Estudios J. H. Newman, con varios créditos de libre configuración. Un curso de carácter esencialmente apostólico en el que se atacó a la ciencia y su metodología.

* Conferencias y coloquios abiertos de la asociación cristiana evangelista internacional International Fellowship Evangelical Student en la Facultad de Ciencias. Más anticiencia.

* Creación de una cátedra de Teología.

* Convocatoria institucional, desde los correspondientes Decanatos, Comisiones de Gobierno o Juntas de Facultad (aquí reconvertidos en una suerte de muecines católicos), de “eucaristías” con motivo de la celebración del patrón de la Facultad de Ciencias y de la patrona de la Facultad de Farmacia. Puede verse que, a pesar de las apariencias, las convocatorias no son hojas parroquiales:

http://farmacia.ugr.es/noticias/Programa_Patrona_09.pdf

http://fciencias.ugr.es/index.php?option=com_content&view=article&id=501%3Aactividades-de-san-alberto-magno&catid=19%3Anoticias-antiguas&Itemid=1&lang=en

Y, por supuesto, sigue habiendo símbolos religiosos (quien no me crea no tiene más que ir al mismísimo Registro general de la UGR), sigue existiendo una “Pastoral universitaria” con apoyo institucional… Sigue habiendo, de hecho, unas relaciones poco claras entre la Universidad y la Iglesia católica. 

Un nutrido grupo de miembros de la UGR se han quejado de forma pública de algunos de los hechos citados (recientemente hemos podido leer brillantes aportaciones de Manuel Soler, María José Frápolli y Alberto Vargas). Y es inminente la constitución de la “Asociación por la defensa de una Universidad pública y laica”, cuyos estatutos ya están aprobados por la UGR. Véase esta campaña promovida por sus fundadores: www.laicismo.org/observatorio/campanias_destacadas/campana_por_una_universidad_publica_y_laica.html.

Parece claro, pues, algo que considero gravísimo: que desde la Universidad no se respeta la aconfesionalidad del Estado, que prohíbe que un ente público apoye creencias religiosas particulares, prohibición que se hace en defensa de la libertad de convicciones de todos. Es decir, no se respeta a los ciudadanos, y en concreto a los propios universitarios y su libertad de conciencia. Y, para colmo, en su modo de respaldar instituciones de carácter dogmático como la Iglesia, la Universidad no respeta su propio y específico compromiso con la búsqueda del conocimiento, que debe basarse en la duda escéptica, en la verificabilidad y la falsabilidad, en el rigor, en la búsqueda sistemática, en la racionalidad… en una palabra, en la ciencia, y nunca en la aceptación ciega de dogmas que en muchas ocasiones chocan frontalmente con lo que sabemos gracias precisamente al avance científico.

Como estamos en un proceso electoral, pido a los candidatos que se comprometan en la defensa del carácter laico de la Universidad, esforzándose en que hechos como los denunciados no se repitan, y a los votantes, que elijan a sus representantes sólo entre quienes alienten esos propósitos. Por supuesto, extiendo esta petición a todos los miembros de los órganos de gobierno de la UGR.

Para terminar, una propuesta de cambio que parece que está brotando a la vez de muchos universitarios (ya la sugería Alberto Vargas en el escrito mencionado antes): que se vayan sustituyendo los días del patrón o la patrona existentes, todos ellos amparados en el santoral católico, por otros que tengan verdadera relevancia en el campo correspondiente.

Hay casos especialmente claros, como el de “la Inmaculada Concepción” –recientemente festejada en la Facultad de Farmacia- cuyos “méritos farmacéuticos” o de otra índole universitaria se me escapan. En cuanto a la Facultad de Ciencias, ciertamente Alberto Magno es un personaje relevante… pero desde luego no para celebrarlo desde la universidad como “santo”, y parece que es mucho menos importante que un Darwin (nacido un 12 de febrero), un Galileo (15 de febrero) o un Einstein (14 de marzo). Quizás la mejor propuesta sea la de Francisco Perfectti, profesor del Departamento de Genética: en la Facultad de Ciencias podía festejarse sin más el “Día mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo”, establecido por la UNESCO en 2001 a petición de la Conferencia Mundial de la Ciencia realizada en Budapest en 1999. (Véase http://www.unclef.com/es/events/scienceday/).

Pido a los candidatos que resulten elegidos (y a todos los miembros de los órganos de gobierno de la UGR) que se impliquen en abrir un tiempo de discusión sobre este cambio en las festividades, y que la comunidad universitaria (cada Facultad o Escuela) decida mediante votación.

Un cordial saludo,

 

 

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