Perú: Abogado adventista cuestiona asistencia de Alan García a culto evangélico

La participación de Alan García en el culto evangélico de acción de gracias el domingo 30, ya como presidente en ejercicio, viola el principio de laicicidad del Estado, una suerte de “tradición” que se repite en el Perú cada año cuando el mandatario de turno asiste a los Te-Deum por fiestas patrias.

Según Marco Huaco, abogado adventista y especialista en temas de igualdad religiosa, un acto como el anunciado, es un absurdo que se plantea desde una violación a los principios de Laicidad y de Igualdad, al propiciarse la asistencia de autoridades y funcionarios, a cultos religiosos públicos.

“La asistencia del Dr. García al Te-Deum católico y evangélico, aparte de reforzar la confesionalidad del Estado, envía un oscuro mensaje: que para garantizar estabilidad a su gobierno, el Partido Aprista no se comprometerá en un enfrentamiento con el clericalismo católico que no desea ver un Estado Laico en el Perú”, sostuvo.

El hecho de que un sector de iglesias evangélicas peruanas inviten al presidente “a un Te-Deum evangélico”, y que él haya aceptado, por primera vez en la historia republicana, le suscita a Huaco algunas preguntas.

“¿Qué tal si los musulmanes, los judíos, los anglicanos, los luteranos, los adventistas, los "mormones", los budistas, los Testigos de Jehová, etc., también invitaran al Dr. García a sus respectivos cultos de consagración?. ¿Mejor por qué no hacer un solo culto de consagración para el nuevo poderoso que unifique todas las religiones, y así emular a los "paganos" de la antigüedad?”, dijo.

Si la respuesta tiene que ver con la “peruanidad”, prosiguió, porqué entonces no asistir a un culto sincrético indígena-amazónico o andino- tal como lo hizo el saliente presidente Alejandro Toledo, de modo que  “los Apus, la Pachamama, Jehová, Cristo, Alá, el Buda popular, la Virgen, y todas las divinidades, nos aseguraran de que el segundo gobierno del Dr. García será todo un éxito”.

Huaco sostuvo que se intenta justificar estas actividades, aludiendo a la importancia numérica y sociológica del catolicismo y de las iglesias evangélicas en el Perú, pero este argumento, aseguró, “volverá como un boomerang sobre las cabezas de los ministros protestantes que lo están esgrimiendo para justificar sus coqueteos con el poder”.

 Precisó que en una sociedad verdaderamente cristiana, el Estado es laico y no favorece a ninguna religión. “Pero  justamente porque la religiosidad peruana es muy débil, es que se requiere simular apariencia de devoción externa desde las leyes, las políticas públicas y el Estado”, indicó.

Las  ceremonias de investidura o consagración religiosa de los gobernantes, recordó Huaco, vienen de los tiempos en que éstos no podían ejercer poder sin estar legitimados por el Papa o los obispos, y así sobrevivieron hasta las nacientes repúblicas bajo la forma de los Te-Deum, más en los Estados que no se separaron de la iglesia dominante al proclamar sus independencias.

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