Pertierra defiende una ley de libertad religiosa que refleje los avances sociales

El político asturiano, ex ministro y actual presidente del Instituto Elcano, defendió la separación de la Iglesia y el Estado en su ingreso en la Academia de Doctores

El artículo 16 de la Constitución implica «la laicidad, entendida como separación y neutralidad, que es garantía de libertad de conciencia». Esta fue la principal conclusión que puso de manifiesto ayer en Madrid Gustavo Suárez Pertierra en el discurso que pronunció durante su acto de ingreso en la Real Academia de Doctores de España.

El nuevo académico abogó por una «Ley de libertad religiosa renovada que debe de reflejar los avances de una sociedad plural… y en la que los pactos con las confesiones religiosas no son ya, ni deben de serlo, el núcleo de la cooperación».

El que fuera Ministro de Educación y de Defensa durante los gobiernos de Felipe González y actual Presidente del Real Instituto Elcano tomó posesión de la plaza de académico de número, medalla nº 93 adscrita a la sección de derecho de la RADE en un solemne acto que fue presidido por el Ministro de Justicia, Francisco Caamaño; el Presidente de la Real Academia de Doctores, Luis Mardones, y el Rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa.

Acto que contó además con la presencia de un buen número de políticos, profesores, empresarios o religiosos. Entre ellos, los ex ministros Rodolfo Martín Villa, Rosa Conde y Carmen Alborch; el obispo asturiano y secretario de la conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino; los diputados Álvaro Cuesta y Mariví Monteserín; el secretario de la Fundación Príncipe de Asturias, Juan Luis Iglesias Prada; el antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, o empresarios como José Cosmen y Efrén Cires.

Todos ellos para acompañar a un hombre que fue definido por el académico Pedro Rocamora, que leyó el discurso de contestación a su nuevo compañero, como «un auténtico hombre de estado» del que destacó «su dimensión intelectual y su clara vocación universitaria; su compromiso con el servicio público y un profundo conocimiento, respeto y lealtad al marco Constitucional».

Y fue precisamente a la Constitución de 1978, y a su regulación de las relaciones entre el estado y las confesiones religiosas, a las que dedicó el político y profesor asturiano su discurso de entrada en la RADE, que tituló: «Laicidad y cooperación como bases del modelo español: Un intento de interpretación integral (y una nueva plataforma de consenso)».

Una Constitución en la que, en aras a ese consenso, explicó, se plasma que «ninguna confesión tendrá carácter estatal», pero que abre la puerta a que los poderes públicos mantenga «relaciones de cooperación con la iglesia católica y las demás confesiones».

En definitiva, explicó Pertierra, «la laicidad, que comprende separación y neutralidad, que es garantía de la libertad de conciencia, queda configurada como fundamento de la cooperación y también como límite o cauce del mandato de cooperar».

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