Pero… ¿quiénes son estos ‘kikos’ que abraza Rouco Varela?

El cardenal Rouco, repuesto al frente de la Conferencia Episcopal tras un lapsus de los obispos que dieron un mandato al abúlico monseñor Blázquez -aquel "un tal Blázquez" de Arzallus-, aislado por Roma -que acaba de forzar la renovación de la COPE- y ninguneado por el Opus Dei, que lo considera demasiado rudo y poco contemporizador con el poder político, parece decidido a 'abrazarse' definitivamente a los denominados 'kikos'.

Los 'kikos' son una asociación católica fundamentalista y asamblearia fundada en los años sesenta por el visionario español Kiko Argüello. Significativamente, los 'kikos', que alardean de haberse implantado en prácticamente todo el mundo, son especialmente fuertes en los países menos desarrollados de Occidente (el Sur de Europa, Polonia…), y en algunos de ellos bordean peligrosamente la consideración de secta, un concepto de connotaciones bien negativas.

Ha sido este grupo, encabezado por un personaje que afirma que su liderazgo fue inspirado personalmente por la Virgen María, el que ha organizado la manifestación en defensa de la familia celebrada ayer en Madrid.

Por supuesto, sí que existe un ideario común con las reivindicaciones católicas. Estos defensores de la familia 'tradicional'  -eso sí, en su caso, llevada hasta un extremo que ni una persona literalmente tradicional se llegaría a identificar como tal- se declaran, además, y en línea con la confensionalidad católica, amenazados por el Estado laico y censuran, entre otras cosas, el divorcio, la legalización del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.

Por supuesto que, en materia de costumbres, predica la renuncia a cualquier tipo de planificación familiar hasta sus últimos extremos, lo cual da lugar a que la mayoría de los adeptos fértiles tenga una familia llamativamente amplia.

Fracaso frente a la congregación contra el aborto

La manifestación, cuidadosamente organizada para conseguir la necesaria aparatosidad, registró "cientos de miles" de asistentes según los medios simpatizantes, y unos 56.000 según la prensa más solvente que utiliza métodos científicos de conteo de concurrentes.

En todo caso muchos menos que los que más de 250.000 que se congregaron contra el aborto el pasado octubre en Madrid. La asistencia ha sido de cualquier modo importante aunque poco espontánea: más de 800 autobuses fletados desde las regiones españolas y varios países europeos ya contiene esta afluencia de personas.

El 'ala más reaccionaria' de la Iglesia

La prensa lleva varios meses dando cuenta de lo que ya se denomina ya como el "ala más reaccionaria" de la Iglesia Católica y aunque los casos descritos en los periódicos de referencia hablan incluso de comunidades que "aconsejan a la mujer rezar cuando su marido las maltrata antes que romper el matrimonio" -según contaba el diario El Mundo hace unos meses-, lo cierto es que ni siquiera el calificativo de 'Opus Dei de pobres' que les ha dado algunos medios les hace justicia: muchos de sus principios se alejan diametralmente del movimiento fundado por Escrivá de Balaguer.

El denominado Camino Neocatecumenal fue fundado en los años 60 en el barrio de Palomeras, en las afueras de Madrid, y actualmente contaría con alrededor de 300.000 seguidores en España y alrededor un millón en todo el mundo. Otras cifras afirman que en la actualidad su número total de seguidores podría ascender al millón y medio.

Así, ya tendrían presencia en 6.000 parroquias de 106 países, con 3.000 sacerdotes, 1.500 seminaristas y 72 seminarios.

Ríos de tinta en contra de los 'kikos'

La obra de Virgina Drake, 'Kiko Argüello. El Camino Neocatecumenal, 40 años de apostolado (1968-2008)', puso sobre el tapete, tras un año convivencia y entrevistas con los miembros de dicho culto, las líneas maestras en las que se mueven los miembros de este culto en el que, aunque no están a priori obligados, todos sus miembros llegan a ceder parte de sus ganancias, concretamente un 10% a partir del tercer año -en línea con el diezmo del Antiguo Testamento-.

Pese a que la autora no quiso posicionarse sobre el movimiento, los testimonios que recoge no dejan lugar a dudas sobre el acusado reaccionarismo del movimiento, su organización en comunidades 'cerradas' de autoayuda y gestión que funcionan con una disciplina casi militar y, en fin, una panoplia de actuaciones y comportamientos que han superado en muchos casos incluso a miembros tradicionales de la propia Iglesia Católica.

Tanto es así, que muchos sacerdotes y parroquias se han negado a albergar a sus miembros o los mismos han llegado a ser expulsados.

Basta con leer algunos de los testimonios recogidos por los dos diarios de referencia en España, El País y El Mundo -que aparecen debidamente enlazados a lo largo de este artículo-: en ambos casos, las vivencias descritas por supuestos miembros de dichas Comunidades son, como poco, estremecedoras.

La mala prensa de los 'kikos'

El 'bautismo de fuego' de los 'kikos' con la opinión pública la puso un reportaje de diario El País, publicado en el 2008 –'Kiko o la colera de Dios'– que tuvo gran repercusión a arrojar luz a lo que era, hasta hacía poco, un secreto a voces. Un ejemplo clarificador es el que describe los principios que rigen a su fundador y a algunas de sus ideas concretas:

"Kiko Argüello ve el mundo en blanco y negro. La sexualidad es el eje de sus catequesis. La pornografía. La homosexualidad -"que es una enfermedad que se cura"-. El rechazo a los anticonceptivos -"el 25% de los preservativos falla"-. Incluso alerta por escrito del riesgo de tener hijas adolescentes".

Por su parte, en el anteriormente mencionado articulo de diario El Mundo sobre la obra de Drake sobre los 'kikos' tampoco quedan dudas que despiertan en un periódico poco sospechoso de 'izquierdista'. Basta con leer su titular: 'Los Kikos': homofobia y tolerancia con el maltrato.

Radicales en el centro de Madrid

La nota curiosa del asunto es que en una Europa en pleno debate sobre la laicidad o cristiandad de las escuelas y en las que la construcción de los minaretes en un determinado país provoca una encendida polémica por la radicalidad que puede dejar entrever su construcción, no deja de llamar a la reflexión el comprobar cómo en pleno centro de Madrid se agolpa un buen número de simpatizantes de una práctica tan dogmática y reaccionaria que asusta hasta a muchos de los propios católicos.

¿Se imaginan cuál hubiera sido el efecto en la opinión pública de una 'manifestación' similar de un grupo de radicales de cualquier otro tipo de religión?

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