Perfil de Jorge Fernández Díaz: Demasiadas togas y sotanas

Camuflado tras la cara santurrona, el ministro del Interior advirtió de que los matrimonios gays amenazan la «pervivencia de la especie»

Tan caritativo y siempre tan cristiano, se bañó en púrpura cardenalicia ¿en plena Cuaresma, en el Vaticano, tras una audiencia con el Papa que tiraba la toalla¿ para proclamar las profundas raíces que le entrocan con el Opus, sin importar que forma parte del Gobierno de un país no confesional. La voz interior que le advierte maricones con traje de novia, no gracias, brota edulcorada de su boca para subrayar los peligros que corre una especie a la que no contribuyen (al menos, en el plano teórico y doctrinal) los cardenales y sacerdotes católicos a los que besa el anillo con devoción.

Antes que dedicarse a preservar la especie, en el camino hacia la santificación por el trabajo, debería resolver un cúmulo de incógnitas tremendo. ¿Dimitió su número dos por las desavenencias que había en la cúpula de Interior, en especial a raíz de los informes de la UDEF que publicó El Mundo en plena campaña catalana?

El rotativo asegura que Interior le confirmó los datos sobre presuntas cuentas en Suiza de las familias Pujol y Mas, mientras que el ministro aún hoy insiste en que no sabe de dónde salieron los documentos. Sobre la mesa tiene, además, el caso espías.cat, los pinchazos en el restaurante La Camarga, donde él ha comido en numerosas ocasiones.

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