Pederastia, curas y silencio

Aquí se defienden los fetos, pero los vivos dan igual, así sean niñas abusadas o personas que tratan de llegar a España huyendo del hambre de sus países de África

Una niña es atendida como víctima de abusos sexuales en 2007 por un centro dependiente de la Comunidad de Madrid, pero nadie en ese Gobierno entiende que deba comunicarse a los jueces o a la policía que en un colegio de curas de Madrid, Valdeluz, se ha cometido un posible delito.

Tienen que detener y encarcelar a un profesor de ese colegio de curas, acusado de abusos reiterados, siete, y prolongados en el tiempo, para que nos enteremos de ese delito, cometido hace siete años.

Tienen que detener a este profesor, embaucador y excura, para refrescarnos la memoria que nos dice que, entre 1998 y 2001, el anterior responsable del colegio de curas Valdeluz, un cura, abusó presuntamente de niños rumanos, ucranianos y que tenía pornografía infantil.

Una antigua alumna de ese colegio de curas nos cuenta ahora que en su día denunció que un profesor le tocaba el culo y el pecho, que se lo contó a sus padres, pero que estos no le hicieron caso porque como suspendía, al parecer no tenía credibilidad.

El director de ese colegio de curas, cura, y el jefe de estudios de ese colegio de curas, cura, dicen en un primer momento que allí no pasaba nada, pero luego "se derrumban", en lenguaje policial/periodístico y lloran; lloran mucho, y dicen que sabían desde hacía años que el profesor detenido había sido acusado de abusar de las alumnas, pero que no lo habían dicho hasta ahora, después de la detención del presunto criminal. Es decir, habían encubierto un delito y a un delincuente.

El portavoz de la comunidad de Madrid dice, muy serio, que la ley les "impedía" denunciar ante el juez que una niña, a la que trataban como víctima de abusos sexuales en un colegio de curas, era una víctima de un delito cometido en un colegio de curas. Lo dice y se queda tan tranquilo. O sea, ¿que uno atiende a la víctima de un delito y no denuncia el delito? O sea, que un centro especializado en el tratamiento de víctimas de abuso sexual infantil atiende a una niña en 2007 por haber sufrido abusos sexuales ¿y nadie en esa Comunidad, en el Gobierno, en el departamento de Asuntos Sociales, en el Defensor del Menor, cree que sería procedente actuar contra el presunto autor de ese evidente delito? ¿No creen que puede haber otros menores en ese centro también víctimas? ¿No saben que ese tipo de delitos suelen ser reiterados, sostenidos en el tiempo, amordazados por el miedo?

No ha salido Martínez Camino y su tonito a pedir la excomunión de ese profesor acusado de abusar desde hace años de niñas en ese colegio de curas. Aquí se defienden los fetos, pero los vivos dan igual, así sean niñas abusadas o personas que tratan de llegar a España huyendo del hambre de sus países de África.

El caso es que ese pleonasmo de curas, o excuras, que abusan de menores, así en Irlanda, como en Estados Unidos, como en Bélgica o Alemania, lo tenemos en España, en un colegio que está al lado, y ni el director, ni el jefe de estudios, ni los otros profesores, ni la comunidad de Madrid, sienten que aquello deba ser atajado, denunciado, perseguidos sus presuntos criminales, siempre embaucadores.

Como ocurre en tantos casos, la detención del presunto delincuente activa la memoria de sus víctimas, que pasan del silencio a la cierta liberación de contarlo sin sentirse culpables.

¿Alguna responsabilidad de la Comunidad de Madrid? ¿Alguna responsabilidad de los curas encubridores, responsables del centro? ¿Alguna explicación por parte de la jerarquía de la Iglesia española? Esperamos.

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