«Pasé un año aislado de mi familia y de la gente de otras iglesias»

Exclusivo: habla una víctima de la secta que estaría vinculada con Jesús Olivera y la periodista Estefanía Heit

Mauro Ojeda cuenta cómo ingresó a la Iglesia de Dios dentro del movimiento carismático colombiano llamado G12. Los métodos para manipular a los "fieles" eran idénticos a los utilizados por la pareja detenida en Coronel Suárez.

Mauro Ojeda y su mujer estuvieron un año dentro de la estructura G12. Ingresaron por una depresión de él y asistieron a muchos encuentros. Para entrar, el hombre tuvo que firmar un pacto de silencio y, una vez adentro, vio gente llorando pecados, hablando con supuestos muertos y, por supuesto, aportando dinero. "La economía de los pastores crece a través de la sugestión de la gente", enfatizó.
Mauro fue parte de las dos primeras iglesias que interpretaron al G12 en Bahía Blanca. El baterista, de 31 años, fue expulsado de Rumbos, la banda donde tocaba y, por ello, cayó en una profunda depresión. Su nuevo camino lo encontró gracias a un amigo en la Iglesia de Dios, del pastor Omar Ibacache.
"En la iglesia me dijeron que la depresión no se me iba  a ir hasta que no fuera a un encuentro pero cuando preguntaba qué era me decían es secreto, no se puede revelar nada", describe Mauro.

–¿Qué pasó una vez adentro?
–Te hacen firmar un papel en el que pactás con Dios no hablar de lo que se hace ahí adentro. Después pasás a una sala de conferencias y te dan una lista de pecados entre los que hay consumo de drogas, de alcohol, adulterio y fornicación (sic). Vos tenés que marcar con una cruz  tus pecados y te dicen que si vos no renuncias a esos pecados, Dios no te puede perdonar. Después te dan otro papel que dice que lo que te pasa son maldiciones generacionales, cosas que tu papá o tu mamá te hicieron mal. Trabajan con sensaciones y practican regresiones: te ponen una persona enfrente que hace las veces de un familiar con el que tenés un problema para que le digas lo que te pasa. A paso de la sugestión, muchas personas hasta escuchan las voces de sus muertos. Pero a la persona que está mal no le ofrecen un cambio espiritual sino una emoción que toca las nubes pero dura poco tiempo.
–¿Cuándo empezaste a desconfiar?
–Empecé a desconfiar cuando vi que nunca leíamos la Biblia sino que sólo leíamos los cuadernillos que ellos te dan. Cuando empecé a estudiar la Biblia vi que eran el día y la noche. En el movimiento el pastor es Dios y si vos aceptas todo lo que te dice está bárbaro, pero el día en el que lo confrontas,  te volvés su enemigo y te echan.
–¿Cómo fue ese año en tu vida?
–Pasé un año aislado de mi familia y de la gente que concurre a otras iglesias, porque te hacen creer que  no trabajan a su modo, están equivocadas. Incluso, te piden que los conviertas.
–¿Había mucha gente?
–Estas iglesias son las que más crecen en público. En la Iglesia de Dios había dos encuentros mensuales por los que pasaban 150 personas y en cada uno habré dejado 500 pesos. (N. de R.: Tiempo Argentino conoció casos en los que se pagaron hasta 2000 pesos por encuentro). Ellos te decían que el encuentro se paga para bancar el material y el lugar pero los encuentros eran en El Seminario, un lugar que les prestaba la Iglesia Católica, sin cargo alguno.
Mauro y su pareja tardaron un año en recuperarse espiritualmente luego de abandonar el G12. En la actualidad, encauzan su fe en una iglesia evangélica tradicional y crían a su hijo de un año. Sobre el  horror de Coronel Suárez dice que "Jesús Olivera se manejaba de una forma muy mística, idéntica a los métodos del G12". El Facebook oficial del Centro Religioso Amar es Combatir, creado por Olivera el 23 de enero de 2010, despeja todas las dudas y, al igual que el sitio del G12, reza: "Id y haced discípulos".

Heit y Olivera declararían la semana próxima

La periodista Estefanía Heit, que fue detenida el lunes junto con su pareja en Coronel Suárez acusada de mantener cautiva a una mujer durante más de tres meses, está escribiendo un borrador con los argumentos de su defensa, en un calabozo de la comisaría de Torquinst, donde se encuentra alojada.
Heit, de 29 años, solicitó un cuaderno y un lápiz para redactar parte del testimonio que brindaría ante la justicia, que la acusa del delito de privación ilegal de la libertad agravada coactiva.
Por su parte, su pareja, Jesús María Olivera, de 28 años, está imputado por el mismo delito más el concurso real con abuso sexual con acceso carnal reiterado y se encuentra detenido en un calabozo de la seccional de Coronel Pringles.
Al respecto el abogado defensor de la pareja, Claudio Lofvall, dijo ayer que mantuvo un contacto con Heit y con su pareja, quienes "anímicamente se encuentran mejor" y podían pedir declarar en breve en el marco de la causa.
Lofvall manifestó que Heit, desde su calabozo "está preparando su declaración de puño y letra, es decir, un borrador de lo que quisiera declarar".
"Una vez que la fiscalía tenga conocimiento de toda la prueba para sostener la acusación, adelantamos que vamos a ejercer el derecho constitucional de que declaren, incluso podría ser la semana próxima", dijo el letrado.
"Hasta ahora yo voy a seguir patrocinando a los dos", agregó Lofvall al desestimar rumores sobre un posible abandono de la defensa de Heit y Olivera. La causa por el momento es llevada adelante por la fiscal Claudia Lorenzo, quien subroga a su par María Corrado.

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