Para la CGT, la libertad religiosa se respeta retirando los símbolos religiosos de la Escuela Pública

Han sido numerosos los centros en los que desde CGT se ha denunciado ante la Dirección y ante la Delegación Provincial para que se procede a la retirada de los símbolos religiosos

El Sindicato Provincial de Enseñanza de la CGT considera necesaria la retirada de los símbolos religiosos de los centros públicos para que realmente podamos hablar de respeto al derecho a la libertad religiosa de todos. Como CGT, venimos apoyando a todo el profesorado y familias que denuncian la presencia de símbolos religiosos o la celebración de actos religiosos en los centros educativos, procurando preservar su anonimato para que no sean acusados públicamente tanto ellos como sus hijos e hijas por aquellos sectores intolerantes que pretenden imponer su pensamiento, sus creencias, sus simbolos a todos, olvidando que están en un centro público que es plural, que es de todos, en el que todos tenemos que sentirnos representados y aceptados.

Han sido numerosos los centros en los que desde CGT se ha denunciado ante la Dirección y ante la Delegación Provincial para que se procede a la retirada de los símbolos religiosos, ya que, en los espacios públicos tenemos que reconocernos todos. Afortunadamente, la respuesta en la mayoría de estos centros ha sido satisfactoria, se ha llegado a comprender qué es lo que significa un centro público y cómo el verdadero respeto por los demás pasa por renunciar a imponerle a los demás mi propio punto de vista, mis creencias o mis símbolos.

En el caso concreto del Colegio de Educación Infantil y Primaria de Baeza en el que el pasado mes se retiraron los crucifijos de las aulas de todo el alumnado, CGT ha manifestado su apoyo a la Delegación de Educación, al Director del centro y a las familias implicadas, ya que, no podemos seguir dejando que el espacio público sigan acaparándolo como propio unas organizaciones y sectores con unas creencias que no son la de todos, que podrán ser mayoritarias pero que pretenden ejercer esa mayoría como imposición al resto.

En este sentido, a las personas que se manifestaron en Baeza el pasado viernes pidiendo que se vuelvan a poner sus símbolos religiosos en el colegio y marcharon en horario lectivo hasta la Catedral para relizar una ofrenda floral con sus hijos/as, desde CGT les pedimos tolerancia, que renuncien a sus privilegios, que renuncien a su intransigencia, les decimos que el centro público no es suyo sino que es de todos, que en los centros públicos hay que educar y enseñar aceptando las diferencias, aceptando a las minorías. A estas familias y sectores que quieren imponernos a los demás un modelo religioso hay que decirrles que los demás renunciamos día a día a nuestras banderas, a nuestros símbolos, y nos mostramos abiertos y plurales en el espacio público. Ellos, como los demás, tienen reconocidos y pueden ejercer todos sus derechos, derecho a sus creencias, derecho a la propia imagen, derecho a su vida religiosa, derecho a sus celebraciones, derecho a vivir en coherencia con su religión. ¿Por qué quieren imponernos su modelo a los demás? ¿Por qué el ejercicio de sus derechos debe significar un deber para los demás? ¿Por qué no piensan en hacer compatibles sus derechos y los nuestros?

CGT defiende una escuela laica, no una escuela anticlerical. La iglesia y ciertos sectores muy conservadores, por el contrario si pretenden imponernos una escuela confesional católica. La escuela pública debe ser laica para poder educar en coherencia con los valores democráticos y que impregnan los objetivos de nuestro sistema educativo. La religión como asignatura no debe tener cabida en los centros públicos ya que ahí se está adoctrinando en valores contrarios a los que día a día vamos construyendo en la sociedad civil: divorcio, matrimonios homosexuales, uso del presenvativo, igauldad entre hombre y mujeres, investigaciones con células madre, etc, etc.

Desde CGT apoyamos y pedimos la retirada de los símbolos religiosos de los centros públicos y pedimos la retirada de la asignatura de religión del horario lectivo del alumnado. Así mismo, pedimos que esta normalización de la vida escolar que pasa por respetar la legalidad vigente en un estado aconfesional y por tanto, sin la presencia de símbolos religiosos externos, no se siga a haciendo acosta de las denuncias particulares de familias o profesorado o sindicatos, sino que se haga de oficio desde la administración educativa, que sea la administración educativa la que se implique con todas sus consecuencias y retire los símbolos religiosos en todos los centros.

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