Papa encontrará una Barcelona más laica y multicultural que Juan Pablo II

La Barcelona que encontrará el Papa es muy distinta desde el punto de vista religioso de la que visitó Juan Pablo II en 1982, antes de la oleada inmigratoria y la progresiva secularización de la sociedad catalana, cuyo número de católicos practicantes confesos en este tiempo ha ido decreciendo.

Juan Pablo II fue el último Papa que visitó Barcelona y lo hizo el 7 de noviembre de 1982, sólo siete años después de la muerte de Franco, cuando Barcelona era todavía una ciudad preolímpica, con una baja proyección internacional, un predominio de industria sobre los servicios, pocos turistas y todavía menos inmigrantes extranjeros.

Veintiocho años después, Barcelona es una ciudad multicultural, que en 30 años de democracia ha vivido un proceso de secularización y laicismo y que en sólo 15 años ha pasado de seis a siete millones y medio de ciudadanos empadronados debido principalmente a la llegada de población extranjera, con otras culturas y religiones.

La Cataluña que visitó Juan Pablo II era una sociedad religiosamente homogénea, formada por catalanes y emigrantes de diferentes puntos de España, que se declaraban mayoritariamente católicos (83,4%), según los datos del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Benedicto XVI encontrará una Cataluña distinta en lo que se refiere a religiosidad de sus ciudadanos, ya que actualmente sólo un 14% de la población se declara católica practicante, frente al 33,8% que se expresaba así en 1982, mientras que otro 57,9% afirma hoy ser católica no practicante, según los datos de este instituto.

Otro dato indicativo de los cambios que ha vivido la sociedad catalana en los últimos años es la cifra de matrimonios civiles, que ha pasado del 9,7 % en 1983 al 65 %, según las cifras del Instituto de Estadística de Cataluña recogidos pro el historiador y rector de la Universidad Progresista de Verano de Cataluña, Jordi Serrano.

La inmigración ha supuesto además un aumento del número de religiones que se procesan en Cataluña, como demuestra el último Mapa de Centros de Culto de la Generalitat, en el que se contabilizan 600 iglesias evangélicas, 195 mezquitas, 131 salones de Testigos de Jehová, 55 templos budistas y 34 hinduistas,entre otros.

No obstante, el Gabinete de Información de la Iglesia de Cataluña recuerda que la religión católica sigue siendo la mayoritaria y que, según las estadísticas de Anuario Pontificio del 2010, en Cataluña hay más de seis millones de católicos.

El arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, ha evocado reiteradamente "las raíces cristianas de Barcelona" para explicar la visita del Papa a la Ciudad Condal y ha señalado que el propio Pontífice le ha manifestado su interés en que las antiguas naciones europeas conserven su alma cristiana.

Diversas voces de la Iglesia Católica han reconocido a Efe su preocupación por el laicismo "que azota fuertemente a España", y la necesidad de responder con "todo el vigor de las profundas raíces cristianas" de este país, como sostiene el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares Llovera.

En este sentido, cabe destacar el énfasis que ha puesto el Arzobispado de Barcelona en recordar que el Papa visitará Barcelona para dedicar el Templo de la Sagrada Familia, símbolo "de la riqueza del matrimonio cristiano entre un hombre y una mujer, abierto a la fecundidad y la vida", según Martínez Sistach.

Esta defensa del concepto cristiano del matrimonio resultaba poco menos que innecesaria en 1982, cuando la mayoría de las parejas se casaban por la iglesia, pero se ha convertido en todo en reto en 2010, cuando se ha disparado el número de matrimonios civiles y el el matrimonio homosexual es legal desde el 2005.

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