Pakistán recurre al Ejército para reprimir unas protestas islamistas contra una “blasfemia”

Un vehículo incendiado durante las protestas de este sábado en Islamabad (Pakistán). Sohail shahzad EFE / EPA

Los manifestantes protestaban contra una nueva formulación en la ley electoral que sustituía el «yo creo» por el «yo juro» que Mahoma es el último profeta

El Gobierno de Pakistán ha recurrido este sábado al Ejército para tratar de reinstaurar el orden en Islamabad, la capital del país asiático, donde la violencia entre la policía y manifestantes islamistas que bloquean la capital desde hace 18 días ha dejado al menos un muerto y 200 heridos, según el Ministerio del Interior. Unos 5.500 efectivos de las fuerzas de seguridad cargaron con pelotas de goma, gases lacrimógenos y cañones de agua contra unos 1.500 manifestantes, que respondieron con piedras, gases y granadas, informó en un comunicado la Policía.

Ante la imposibilidad de dispersar a los asistentes, «El Gobierno (…) autoriza el despliegue de un número suficiente de tropas del Ejército paquistaní (…) en apoyo al poder civil» para «mantener el orden en el territorio de Islamabad, con efecto a partir del 25 de noviembre y hasta nueva orden», afirma el comunicado oficial. Los responsables militares no han hecho comentarios al respecto. Las protestas se han extendido al menos a otras seis otras ciudades, entre ellas Lahore (al este del país) y Karachi (al sur).

La orden llegó después de que un policía muriese este sábado en enfrentamientos entre las fuerzas del orden paquistaníes y cientos de manifestantes islamistas a los que trataban de desalojar del principal acceso a Islamabad, que bloquean desde hacer tres semanas. Alrededor de 230 policías e islamistas resultaron heridos y más de un centenar de personas fueron arrestadas en una protesta en demanda de la aplicación de la ley antiblasfemia.

Las protestas —promovidas por los seguidores del clérigo Khadim Hussain Rizvi, que demanda la dimisión del ministro paquistaní de Justicia, Zahid Hamid— responden a que hace un par de meses (el 2 de octubre) el Parlamento aprobó una reforma de la ley electoral en la que se cambió el enunciado del juramento de los cargos públicos de «Yo creo» a «Yo juro» que Mahoma es el último profeta del islam. Percatándose de la polémica, tres días más tarde la Cámara reculó y restableció el artículo en su forma original e incluso el responsable de Justicia, Hamid, trató de congraciarse con los extremistas afirmando en un vídeo que Mahoma sí es el último profeta.

Sin embargo, los islamistas exigen la dimisión del titular de Justicia Hamid y que sean castigados los responsables del cambio en la ley, que consideran un acto de blasfemia, una peligrosa cuestión en Pakistán, donde este delito se puede llegar a pagar con la vida. Aunque nunca se ha ejecutado a nadie por ello, sí se han producido linchamientos por ese motivo.

Nuevo atentado

Al menos cinco personas han muerto y 26 más han resultado heridas en un atentado suicida perpetrado este sábado en la ciudad paquistaní de Quetta al paso de un convoy de la Policía de Fronteras de Pakistán. La zona ha sido acordonada de inmediato y las víctimas han sido trasladadas a hospitales de la zona.

Entre los fallecidos hay una mujer, según han informado fuentes oficiales citadas el diario paquistaní The Express Tribune en su edición digital. «El suicida estaba esperando en un restaurante junto a la calzada. Activó el explosivo cuando un vehículo de la Policía de Fronteras pasaba a su lado», ha explicado un portavoz policial, Abdul Razaaq Cheema.

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