Países Bajos cuestiona artículo constitucional que permite a escuelas religiosas rechazar alumnos

Después de más de un siglo, Países Bajos se cuestiona el poder constitucional de las escuelas religiosas de rechazar alumnos en base a la «filosofía vital» de su familia, mientras el ministro de Educación, Arie Slob, se ha retractado tras defender a los colegios calvinistas que exigen a los padres renegar por escrito de la homosexualidad.

La batalla parlamentaria liderada por la izquierda neerlandesa ha logrado poner sobre la mesa la exigencia urgente de una enmienda constitucional para impedir a las escuelas rechazar estudiantes por aceptar la homosexualidad o la igualdad de género, lo que crea una grieta en el acuerdo de gobierno que se comprometía a no tocar este tema sensible durante la legislatura.

Desde 1917, el artículo 23 de la Constitución neerlandesa recoge que «toda persona será libre de impartir educación, sin perjuicio del derecho de supervisión de las autoridades», un argumento que usan escuelas calvinistas o islámicas para rechazar alumnos si la «filosofía de vida» de sus padres no es compatible con la educación religiosa que ofrecen.

Mientras los progresistas D66 y los liberales VVD respaldan un cambio en este punto, los otros dos socios de gobierno, Unión Cristiana y los democristianos (CDA), se oponen, algo que la oposición socialista trató de equilibrar con una moción este martes que posicionó a la mayoría parlamentaria a favor de un futuro cambio constitucional.

Esa propuesta socialista logró el respaldo del VVD, D66, los socialdemócratas PvdA y los verdes GroenLinks, rech azando que las escuelas religiosas tengan derecho a rechazar alumnos por los «ideales» que defienden sus padres.

A la espera de que el Ejecutivo nacional adopte esta moción, el PvdA trata de conseguir el apoyo de dos tercios del Parlamento y Senado necesarios para enmendar la Constitución.

EL CALVINISMO

Slob, calvinista y ministro de Educación Primaria y Secundaria, fue objeto de duras críticas la semana pasada por defender lo que consideró la «libertad de educación» y «de religión» de las escuelas calvinistas a exigir a los padres firmar un documento que, sin ser obligatorio, termina dejando fuera alumnos cuyos progenitores no rechazan la homosexualidad.

Después de incendiar las redes sociales y el Parlamento, Slob dijo que las escuelas tienen libertad para expresar su visión de la vida a través de las lecciones que imparten «siempre y cuando den un trato igualitario a todos los estudiantes».

Pero «cuando te desaprueban por lo que eres, ya no te sientes seguro por definición», le contestó la conocida comediante y cantante neerlandesa Claudia de Breij, subrayando el respaldo recibido por su colegio cuando ella salió del armario.

«No se puede rechazar a los jóvenes LGTBI o hacer que sus padres firmen una declaración en ese sentido. Si lo que estás haciendo es daño a esos jóvenes, ya no se puede hablar de libertad de expresión», criticó el grupo COC en nombre de las personas de ese colectivo.

Desde la Asociación para la Educación Reformada, que representa a 70.000 estudiantes de 180 escuelas de Primaria y 7 de Secundaria, Pieter Moens defendió a Slob: «Lo que esos diputados dicen es que no debería haber opiniones diferentes sobre la homosexualidad. Los padres comparten este punto de vista, de lo contrario, no elegirían nuestras escuelas».

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Fue el debate sobre Educación para la Ciudadanía lo que abrió este melón a unos meses de las elecciones de marzo por el que vence el actual acuerdo de coalición de gobierno.

Después del asesinato del maestro francés Samuel Paty a manos de un extremista por mostrar en clase unas caricaturas de Mahoma, los diputados neerlandeses enfatizaron la necesidad de reforzar en los colegios esta asignatura para educar a los niños en los valores democráticos de libertad, solidaridad e igualdad, en la Constitución, la ciudadanía activa y la cohesión social.

«Son valores básicos generalmente aceptados», aseguró Slob.

Esta asignatura es obligatoria en las escuelas neerlandesas desde 2006, pero no se define cómo debe darse ni con qué frecuencia, lo que hace que algunos colegios la programen tres veces por semana, mientras otros la den ocasionalmente, lo que el Ejecutivo busca aclarar con un proyecto de ley.

Varias alumnas amenazaron hace dos semanas a un profesor de un instituto en Róterdam, acusándolo de blasfemo por mostrar una caricatura de un yihadista que ellas confundieron con Mahoma. «Las estudiantes en cuestión deben ser suspendidas, no volver al colegio», defendió el ultraderechista Harm Beertema.

Para el diputado cristiano Eppo Bruins, la legislación no lo es todo. «No olvidemos que una escuela no se puede encargar de todo. Podemos reflejar todo en leyes, pero eso no es una solución por sí sola. Los padres y organizaciones sociales tienen un rol vital», concluyó.

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