País laico

México ¿País laico? Será en lo oscurito. Hoy, a plena luz del día, la televisión anuncia a bombo y platillo la llegada de Ratzinger, de visita papal, como si fuera Dios.

Da risa eso de que somos laicos, que prescindimos de órdenes religiosas. Desde niños escuchamos el mismo sermón: Juárez separó a la Iglesia del Estado, y ganamos una educación donde los estudiantes no tienen que rezar antes de tomar las lecciones de ciencia o matemáticas.

¡Ajá! Bastaría con observar cómo la Constitución es un papel impreso que se pasan por salva sea la parte. Las leyes no amparan la cruda realidad. Los curas andan por la calle como misioneros en busca de votos para su causa. El PAN se los permite mejor que en tiempos del PRI. Y el PRD escabulle su responsabilidad, no vaya a ser que pierda más votos.

¿País laico? Será en lo oscurito. Hoy, a plena luz del día, la televisión anuncia a bombo y platillo la llegada de Ratzinger, de visita papal, como si fuera Dios. Noticia que en realidad es campaña a favor de los poderes celestiales en manos de los representantes del Vaticano. Visita oportuna que intenta beneficiar al partido gobernante, y alguno que otro priista de convicciones conservadoras, opositores al aborto, el matrimonio y la adopción gay, y al simple respeto a la diversidad sexual. Ésos que han recurrido al derecho para sostener sus posiciones decimonónicas desde las instituciones, pero se han negado a investigar las finanzas del clero, la pornografía de menores y los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

Que nadie me tome a mal una posición franca ante miles que callan y otorgan la diplomacia como un bien. Es la fe de los mexicanos, dicen. Es la religión con más porcentaje en el país, insisten, aunque cada año se les caen los adeptos. Es el avance democrático de las instituciones, aclaran. Uno, desconfiado, se reserva el derecho a la duda, porque ser o parecer inocente a estas alturas es poco menos que estupidez. No hay nada más peligroso que un México agachado, de rodillas. No hay nada más execrable que el presidente de un país laico bese la mano de un representante del cielo, que aquellos que estudiaron astronomía saben que es parte de una galaxia, jamás el reino de Dios.

Pero, ¿qué creen?, México creció. Hay católicos por el derecho a decidir, gente civilizada que aprendió que el movimiento cristero, hoy, no lo merece su nación. Sí, los católicos actuales no son los cristeros de ayer. Los católicos de estos días no quieren ser santos: quieren comer. Confiemos en esos católicos.

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