Otro monumento del prerrománico asturiano inmatriculado por la Iglesia cuando la ley no lo permitía

San Salvador de Valdediós, construido por Alfonso III en el siglo IX, es el segundo bien cultural que inscribe el Arzobispado de Oviedo antes de que la reforma de Aznar abriera el registro de la propiedad privada por primera vez en la historia a los templos de culto. El edificio ha recibido ingentes fondos públicos desde el siglo XIX.

El Arzobispado de Oviedo puso también a su nombre San Salvador de Valdediós, uno de los ocho monumentos más importantes del arte prerrománico asturiano, con su única autocertificación eclesiástica y al amparo del controvertido artículo 206 de la Ley Hipotecaria, hoy ya derogado por su presunta inconstitucionalidad.

Lo hizo además en 1993, cinco años antes de que el ex presidente José María Aznar reformara la norma para autorizar que accedieran al registro de la propiedad privada los templos de culto históricos, hasta ese momento considerados bienes comunes y, por tanto, fuera del comercio. Público tiene en su poder la nota registral que así lo atestigua.

No es el primer monumento del prerrománico inmatriculado antes de 1998. San Julián de los Prados también fue inscrito en 1981, en clara vulneración de la legislación hipotecaria promulgada por Franco en 1946, que equiparaba a la Iglesia con el Estado y a los obispos con fedatarios públicos. Expertos juristas y colectivos patrimonialistas consideran que la Constitución aconfesional de 1978 neutralizó de facto esa norma y, por consiguiente, todas las inmatriculaciones son nulas de pleno derecho, cuanto más las inscripciones de edificios de culto.

La iglesia de San Salvador de Valdediós fue construida por orden de Alfonso III en el siglo IX y pertenece a un valioso conjunto monumental fundado por los reyes astures como representación de su poder.

El arte prerrománico asturiano está protegido por los instrumentos de gestión cultural más importantes de España y entre 1985 y 1998 fue inscrito en el listado del Patrimonio Mundial de la Unesco. San Salvador de Valdediós no entró en esa primera catalogación pero su candidatura está a la espera del visado definitivo.

Se trata de un hermoso y pequeño templo de apenas 200 metros cuadrados, levantado en el concejo de Villaviciosa junto a un antiguo monasterio de una finca de más de casi 23.000 metros cuadrados. Todo el recinto fue inmatriculado por el Arzobispado de Oviedo el mismo día y sin aportar documentación escrita alguna. Al igual que la totalidad de las joyas arquitectónicas del prerrománico, San Salvador de Valdediós ha sido rescatado de la ruina por las administraciones públicas desde, al menos, principios del siglo XIX.

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