Ordenan retirar pesebres navideños de edificios públicos en Nantes y Biziers

Asociaciones laicistas francesas denunciaron esta presencia religiosa en espacios públicos por vulnerar la separación iglesia-Estado de la Ley de 1905

La respuesta está dividida en un país donde sólo un 2% de los 6 millones y medio de personas que se declaran de religión católica va a misa regularmente, y en el que el Islam, con casi 6 millones de fieles suman 9% de la población.

«Si seguimos a este ritmo, pronto nos prohibirán la Navidad y retirarán de las librerías la novela «El jorobado de Notre-Dame», de Victor Hugo», así de extremo sonó el político conservador francés Philippe de Villiers, en sus augurios expresados públicamente en un tono nada jocoso. Sus opinión la comparten los defensores de las raíces cristianas de Francia, profundamente consternados por la decisión del Tribunal administrativo de Nantes (en el oeste del país) y de la prefectura de Béziers (el suroeste), de retirar los pesebres navideños instalados en los edificios públicos.

Ambos veredictos generaron una polémica sin precedentes sobre el alcance o más bien los límites de la ley de 1905, que estableció un Estado secular en Francia, basándose en el principio de la separación de las Iglesias y el Estado.

Fueron las asociaciones de defensa del laicismo las que presentaron la queja ante la justicia y la policía por la presencia en los espacios públicos de Nantes y Béziers de estos «emblemas religiosos» susceptibles, según los demandantes, de perturbar a los ateos y seguidores de otros credos.

Y aquí está el meollo del asunto. ¿Un pesebre de Navidad es realmente un signo religioso, o se trata más bien de un objeto portador de una dimensión cultural?

La respuesta está dividida en un país donde sólo un 2% de los 6 millones y medio de personas que se declaran de religión católica va a misa regularmente, y en el que el Islam, con casi 6 millones de fieles, gana adeptos rápidamente y es representado ya por un 9% de la población.

Las discrepancias trascienden las ideologías y la tradicional  división izquierda/derecha.

En la opinión del Comité de Laicidad, órgano consultivo del Gobierno, los pesebres pueden exponerse en los lugares públicos sólo si tienen una dimensión patrimonial.

Los problemas de interpretación parecen interminables y hacen «arder» las redes sociales.

El debate lo puso al rojo vivo el alcalde de Béziers, Robert Ménard, que se niega a retirar el nacimiento del edificio que alberga su oficina, y que deplora con dureza que se aplique dos pesos y dos medidas.

«Cuando en la sede del Ayuntamiento de París se festeja el Ramadán (una de las tradiciones más importantes del Islam), el primer ministro Manuel Valls habla de un evento cultural. Y cuando instalamos un pesebre se nos acusa de exhibir signos religiosos», se indignó Robert Ménard criticando con dureza a los «ayatollahs de la laicidad».

FOTO: Ayuntamiento de Béziers uno de los lugares donde se había instalado el pesebre.

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