Orden de 20 de febrero de 1992 por la que se establece el currículo del área de «Religión Católica» en la Educación Primaria

Orden de 20 de febrero de 1992 por la que se estable ce el currículo del área de Religión Católica en la Educación Primaria (BOE 60/92 de 10 de marzo de 1992)
Introducción
El Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio (Boletín oficial del Estado del 26), estableció las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación primaria. Tales enseñanzas mínimas deberán formar parte del  currículo de la educación primaria que las administraciones educativas han de definir para sus ámbitos territoriales respectivos. El apartado 2 del artículo 14 del mencionado real decreto establece que la determinación del currículo del área de religión católica corresponderá a la jerarquía eclesiástica.
En su virtud, a propuesta de la conferencia episcopal española, este Ministerio ha dispuesto:
Primero.
El currículo del área de religión católica para la Educación Primaria es el que se incluye en el anexo de la presente Orden.
Segundo.
Las Administraciones educativas incorporaran el currículo del área de Religión Católica al correspondiente de Educación Primaria, en los términos previstos en el Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Primaria.
Disposición final
Primera.
La presente Orden entrará en vigor el día siguiente al de la publicación.
Madrid, 20 de febrero de 1992
Solana Madariaga
ANEXO
EDUCACIÓN PRIMARIA
Currículo del área de Religión Católica
1.    Introducción
La legislación española, en concordancia con una larga tradición en el sistema educativo español, garantiza el derecho a recibir formación religiosa y moral, de acuerdo con las propias convicciones.
La Religión es, efectivamente, una disciplina escolar específica, equiparable al resto de las áreas en el rigor científico y en el planteamiento de objetivos y contenidos, con una importante significación educativa en el currículo escolar por su contribución integral de la persona.
La Religión ha sido, a lo largo de la historia, como lo es en el momento actual, un elemento integrante del entramado colectivo humano y un ineludible hecho cultural. El patrimonio cultural de los pueblos está vertebrado por las cosmovisiones religiosas, que se manifiestan en los sistemas de valores, en la creación artística, en las formas de organización social, en las manifestaciones y tradiciones populares, en las fiestas y calendario. Por ello, los contenidos fundamentales de la religión dan claves de interpretación de las civilizaciones.
En una época en que los intercambios culturales constituyen un hecho habitual, más allá de las fronteras políticas, lingüísticas y económicas, el conocimiento de los contenidos religiosos es un factor importante, no solo de identificación, sino también de aproximación de las culturas.
La formación religiosa y moral, integrada en el currículo escolar, colabora a la finalidad educativa de formar personas responsables, conscientes, criticas y libres; aporta a los alumnos elementos para fundamentar su propia cosmovisión y sistema de creencias y valores, dentro del respeto a su libertad y autonomía personal; les capacita para el respeto y dialogo con otros sistemas de creencias, presentes en nuestra sociedad pluralista; posibilita un equilibrio entre el desarrollo espiritual, psicológico y cultural del alumno, en su propio contexto histórico y ambiental; ayuda a comprender el patrimonio cultural y artístico español; permite estructurar y sistematizar los contenidos de la fe católica.
Esta formación religiosa y moral proporciona a los alumnos, que libremente la elijan, un aprendizaje que debe traducirse en actitudes de participación activa en la sociedad, desde la específica misión del mundo que la fe cristiana les proporciona.
No hay que olvidar, además, que una gran parte de alumnos que asisten a las aulas pertenecen a la comunidad católica y que la enseñanza religiosa escolar constituye un factor importante de identidad personal.
La enseñanza de la religión y moral católica tiene unas características  que la identifican escolarmente como modalidad opcional curricular de carácter confesional. Éstas son:
  • Exposición del núcleo esencial del mensaje cristiano desde la fe.
  • Dialogo abierto, respetuoso y critico con la cultura.
  • Apertura a la trascendencia y ofrecimiento de una respuesta al sentido ultimo de la vida con todas sus implicaciones éticas.
La enseñanza de la religión y moral católica tiene estas finalidades propias:
  • Presentar y descubrir la religión y, en concreto, la fe cristiana como instancia critica de la sociedad.
  • Presentar el mensaje cristiano en sus exigencias morales y en orden a una actitud liberadora y humanizadora de la propia persona.
  • Proporcionar una visión cristiana del hombre, de la historia y del mundo para su comprensión y para un dialogo con otras cosmovisiones y tradiciones religiosas.
  • Educar la dimensión religiosa de la persona, en orden a una formación integral.
  • Incorporar el saber de la fe en el conjunto de los demás saberes, dado el carácter científico de la enseñanza de la religión.
La enseñanza de la religión desde su identidad y finalidades contribuye al desarrollo de las capacidades del alumno de educación primaria.
El niño en esta etapa va consiguiendo una elemental autonomía de acción en su medio, inicia el desarrollo de un pensamiento reflexivo y critico, fomenta su creatividad y autonomía de juicio y se forja una imagen de sí mismo y un equilibrio afectivo-social adecuados.
Es además el momento del nacimiento y desarrollo de la conciencia moral. La religión, al ofrecer al hombre el sentido trascendente de la vida, le asegura un soporte firme para una vida moral estable.
La enseñanza de la religión y moral católica realiza aportaciones importantes al desarrollo de los objetivos generales de la LOGSE en los siguientes ámbitos:
  • Proporciona al alumno las claves necesarias para que tome conciencia de sí mismo, de sus acciones y capacidades, sepa ponerlas en relación con los contenidos propios de la religión católica y valore los modelos de vida que se le proponen.
  • Contribuye al desarrollo de la identificación de los alumnos con los grupos sociales de pertenencia y de referencia, entre los que se encuentran los de carácter religioso.
  • Facilita el análisis de las características socioculturales de la comunidad en la que vive el alumno. El conocimiento de los contenidos propios del mensaje cristiano y de su concreción a lo largo de la historia hace posible la comprensión de muchos procesos históricos y manifestaciones culturales.
  • Ayuda a la creación de relaciones interpersonales y a la inserción social, dada la dimensión ético-relacional del cristianismo, y su compromiso por mejorar la realidad y la convivencia que constituye una constante a lo largo de la historia.
  • Capacita al alumno para la interpretación y valoración de otros mensajes que le llegan sobre la vida, el hombre y el mundo, al tiempo que le invita a expresar sus propias ideas, sentimientos y deseos.
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Ver el texto completo en el archivo adjunto o el enlace del BOE

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