Oraciones por la salud de Fidel

COMENTARIO: Cualquier ocasión es buena para comprobar la injerencia de la religión y política, si no, lean esta noticia.


El pueblo cubano es disciplinado y sigue al pie de la letra las consignas de la autoridad. Participa a coro en el grito de "¡Patria o muerte! ¡Venceremos!", cuando lo exigen los camaradas, y está cumpliendo el ruego de los obispos de que recen a Dios para que vele por la salud del comandante Fidel Castro. Con Marx y con Cristo. Podría ser el lema del doble compromiso de muchos ciudadanos. Una vela al diablo y otra a Dios, encendidas en la sede del PC y en la catedral.
Quedan lejos los tiempos anticlericales en los que se coreaban versos dedicados a los curas que España acogía como refugiados:
"Hombre blanco
vestido de negro
que no corta caña,
¡para España!"
El viaje de Juan Pablo II a Cuba puso cordialidad donde había habido tirantez. El comandante se desvivió para que la visita resultara grata. Dicen que hasta se ofreció para ayudarle en una misa como monaguillo. Experiencia juvenil en la práctica de devociones no le falta. El caso es que las relaciones se hicieron distendidas. Ahora los obispos habrán consultado al Pontífice y el resultado habrá sido la bendición papal a oraciones por el líder barbudo.
Benedicto XVI es alemán y, como tal, no es hombre de impulsos, sino reflexivo. Sabe el riesgo que pueden tener las oraciones en favor de la salud de un hombre que el presidente Bush desprecia. Su orgullo podría sentirse herido, lo suficiente para montarle una campaña declarando herética la compatibilidad de la fe en Dios y en el comandante. El Papa habrá aquilatado inconvenientes y ventajas. Quizá le sean rentables las oraciones por el líder cubano. Llevarle la contraria a Bush puede ganarle las simpatías de los millones de ciudadanos del sur del río Grande.

 

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