Oración y “homenaje a Dios” en el Senado de Paraguay

La senadora María Eugenia Bajac pidió la palabra en la sesión de este jueves “para rendir un homenaje a Dios”. Abrió la biblia, leyó las escrituras y luego se puso a orar fervorosamente, generando molestia en su colega Paraguayo Cubas.

Por unos minutos, la sala de sesiones del Senado se confundió hoy con templo cristiano. En el momento en que los parlamentarios podían tomar la palabra para rendir homenajes, le tocó el uso de la palabra a la senadora María Eugenia Bajac (PLRA), quien manifestó que su homenaje sería “para Dios”

Argumentó que comprendía que estamos en un Estado laico, pero justificó el hecho diciendo que “hay libertad de culto y la mayoría profesamos el cristianismo”.

Así, anunció que rendiría personalmente y en nombre de todos un homenaje a “nuestro Señor”, aprovechando que se realizaba la apertura del año de sesiones para los senadores.

Momentos después, abrió la biblia y leyó un párrafo de las Escrituras, específicamente del libro de Daniel.

Tras su lectura, comenzó una fervorosa oración que generó cierta incomodidad en algunos de sus colegas, principalmente en Paraguayo Cubas, representante de Cruzada Nacional, quien se ofuscó y reaccionó efusivamente expresando que vivimos en un Estado laico y que se debía respetar a quienes no profesaban la religión cristiana o a quienes no creían en la práctica de la oración.

En ese momento comenzó un pequeño debate en que algunos senadores argumentaron que hay parlamentarios de diferentes religiones y que no se podría votar una cuestión así en plenaria, pues «somos un Estado laico».

Otros senadores argumentaron que en realidad la oración no ofendía ni a creyentes ni a no creyentes, porque también la Constitución garantiza la libertad de culto.

“¡Cállese, caraj… Dios no tiene partido político!”, gritaba a grandes voces Payo, interrumpiendo a la senadora Bajac, quien aun así trataba de concentrarse y seguir con su oración usando el micrófono, también con bastante efusividad.

Entretanto, el presidente del Congreso Nacional, Silvio Ovelar, trataba de poner paño frío a la situación, insistiendo a Cubas que respete a su colega.

Así, se planteó una disyuntiva en la Cámara Alta, pues algunos senadores optaron por respetar y guardar silencio, mientras a otros no les pareció nada acertado que se utilice el recinto del Congreso para expresar la fe particular.

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