Once mezquitas para 16.000 musulmanes en Bizkaia

El templo de Portugalete se convertirá en el undécimo de Bizkaia, que acoge centros de culto en Bilbao, Mungia, Zamudio, Ondarroa y en Igorre Los fieles consideran que «deberían duplicarse»

COMENTARIO: Los musulmanes también plantean que la Administración Pública financie en parte sus actividades de culto. Desde el laicismo venimos defendiendo que la libertad de conciencia de toda la ciudadanía se vulnera cuando el Estado privilegia una confesión religiosa, sea cual sea, católica, evangelista, musulmana,… El Estado ha de ser neutral y no conceder privilegios financieros, simbólicos, jurídicos, educativos,… a ninguna. Sin embargo, a veces políticos progresistas caen en el multiconfesionalismo, tratando de extender priivilegios que hoy son patrimonio de la iglesia católica a otras religiones, en vez de separar claramente la religión y el Estado.


Para los musulmanes, la religión es su "vida", pero la apertura de mezquitas siempre está acompañada por un halo de polémica. Fieles y vecinos defienden sus intereses a partes iguales: el rezo y la cultura, por un lado; el miedo y la desconfianza por un fenómeno aún en crecimiento, por el otro. Bizkaia contará, tras la próxima apertura de la mezquita de Portugalete, con once centros de oración islámicos. La población musulmana que habita entre sus municipios asciende hasta los 16.000 habitantes, según las estimaciones de la comunidad islámica de Bizkaia. Bilbao, Mungia, Ondarroa, Durango, Igorre, Barakaldo, Zamudio y ahora la localidad jarrillera acogen mezquitas en sus calles. Sin embargo, a juicio de la comunidad islámica, estos templos "no son suficientes".

La polémica ha vuelto a la palestra con la apertura, la próxima semana, de la primera mezquita portugaluja, que se asentará en los bajos del edificio Yolanda, en la calle Mugakoa. Será la undécima mezquita vizcaina, pero los vecinos no han tardado en mostrar su disconformidad al enterarse "a la vuelta de las vacaciones" del futuro que se estaba gestando para uno de los locales vacíos que descansan bajo sus viviendas. "Su apertura puede alterar sensiblemente la situación social del entorno", se quejan los vecinos, que no comprenden por qué el Ayuntamiento jarrillero no ha actuado "al igual que Bilbao o Basauri, que han paralizado las licencias hasta tener una normativa que regule su ubicación, y ha gestionado la licencia durante el mes de agosto, cuando el 80% de los vecinos estábamos de vacaciones", protestan apartando de sus reivindicaciones tintes xenófobos.

Esta es, para los musulmanes de Bizkaia, una de las principales razones -la económica es otra de ellas- por las que el número de sus lugares de culto no puede crecer. La oposición vecinal ya ha echado al traste sus intenciones de instalarse en Getxo, Leioa, Basauri, Bilbao, o de ampliar la mezquita de Abadiño. El miedo, las molestias por el ruido y la inseguridad son las principales razones que ponen en alerta a los vecinos y la comunidad islámica reconoce tener "parte de culpa" en esa actitud. "Nosotros intentamos abrirnos cada vez más a los vecinos de aquellas comunidades que vamos a tener cerca de las mezquitas programando jornadas de puertas abiertas y haciendo ver lo positivo que puede ser para la sociedad", reflexiona Ahmend El Hanafy, responsable de la mezquita bilbaina de Assalam, abierta en 2006. "Tenemos que romper con el miedo hacia la comunidad musulmana", reivindica.

Para dar respuesta a todos los musulmanes afincados en Bizkaia, el número de mezquitas del territorio histórico "debería duplicarse". Bilbao cuenta en la actualidad con cuatro centros de culto – la mezquita Alforkan, Badr, Assalam y la de los Hermanos Pakistaníes en la lonja de la antigua Alforkan, en la calle Cortes-. "Necesitaríamos entre ocho y diez mezquitas", asegura El Hanafy "y, aun así, estaríamos justos para el rezo", indica. Casi tantos centros para la villa como hay ahora en toda Bizkaia.

LA primera, en Bilbao La primera mezquita en ubicarse en el territorio histórico fue la de Badr, en la calle Fica de Bilbao. Fue en la década de los noventa, diez años después de que el primer centro de culto islámico aterrizase en la CAPV -en Eibar en 1982- ante el fallecimiento de una mujer musulmana y la falta de medios para desarrollar los rituales funerarios.

Seguido llegó el centro de rezo de Mungia y, a finales de 2002, se abrió la mezquita de Durangaldea, situada primeramente en una lonja de Matiena, en Abadiño. La oposición vecinal a su traslado a una lonja de mayor tamaño en Iurreta hizo que los responsables de dicho centro alquilaran una nave industrial no muy lejana a su primer emplazamiento. Después llegaron las mezquitas de Assalam, en Bilbao; Ondarroa, que lleva en funcionamiento cuatro años; la de Barakaldo, situada también en unos bajos residenciales; Zamudio, abierta en 2010, y la más grande de Bilbao, Alforkan, en la calle Concepción.

Las comunidades vecinales, que siempre han mostrado su recelo a la apertura de centros de oración bajo sus residencias, han llevado a municipios como Bilbao y Basauri a paralizar la concesión de nuevas licencias hasta elaborar una nueva normativa que regule su ubicación idónea. "Estamos esperando a ver qué se decide", asegura El Hafany. Portugalete, en cambio, concederá oficialmente la licencia para abrir la nueva mezquita acogiéndose a su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), donde, según el concejal de Urbanismo jarrillero, Ángel Anero, "se regula de manera completa la instalación de centros de culto".

Normativas nuevas La oposición jarrillera discrepa. El Partido Popular asegura que el plan es ambiguo. "Según reza en el texto, los centros de culto podrían situarse casi en cualquier sitio", critica Juan Carlos Castaño, portavoz popular. El grupo solicitará en el próximo pleno la apertura de un debate "sereno" en el que "se llegue a conclusiones sobre cuáles son las mejores ubicaciones para los centros de culto, sea cual sea la religión que vayan a practicar en su interior".

La comunidad islámica, por su parte, reivindica que el "rezo no hace ruido" y reclama "más ayudas institucionales" para aumentar el número de mezquitas. Ellos corren con todos los gastos que genera mantener en funcionamiento sus centros, incluido el alquiler. "La mayoría de musulmanes somos inmigrantes y no tenemos capital suficiente. Y ahora con la crisis mucho menos…", asegura El Hanafy. "Las instituciones podrían facilitarnos algún local municipal en el que podamos ejercer el rezo", apunta.

Los musulmanes de Bizkaia sueñan con un centro islámico

La comunidad islámica de Bizkaia tiene desde hace años un objetivo en mente: crear su propio centro islámico; unas instalaciones en las que tuviesen cabida todos los musulmanes del territorio histórico y donde además de rezar, pudiesen consultar libros, recibir clases, reunirse e, incluso, practicar deporte. La idea lleva años dando vueltas entre los musulmanes vizcainos, que buscan la ubicación idónea para el levantamiento de estas instalaciones. "Es lo que necesitamos para dejar de estar esparcidos por todos los municipios", asegura Ahmed El Hanafy, responsable de la mezquita Assalam de Bilbao.

Este sería el primer centro musulmán de estas características de Bizkaia. "No existe ninguno igual", asegura El Hanafy. Con su creación, las mezquitas que se distribuyen por las diferentes comarcas vizcainas desaparecerían para congregarse en las instalaciones centrales. Y es que el edificio contaría con lugar para desarrollar cualquier práctica que los fieles necesiten, dedicando una especial atención al espacio para la oración.

Además de la mezquita, el centro también contaría con instalaciones especiales para llevar a cabo reuniones, grandes espacios para bibliotecas, aulas en las que impartir clases y un club deportivo. "Es un proyecto que siempre hemos tenido en mente y para el que buscamos espacios, pero cuesta", asegura el responsable de Assalam. En la lista de municipios en los que ubicar su gran proyecto, la comunidad islámica de Bizkaia se decanta "por el Gran Bilbao", pero no descartan ningún emplazamiento.

La apertura del centro islámico supondría para los musulmanes terminar con el que consideran uno de sus mayores problemas: el espacio a la hora de practicar la oración. En la actualidad, las mezquitas en las que rezan disponen de aforos muy dispares: "Entre las 50 y las 175 personas; un espacio que se nos queda pequeño porque cada día somos más y no solo inmigrantes, sino que cada vez hay más personas vascas que se interesan por el islam", apunta El Hanafy. Para poder cumplir con su demanda, El Hanafy calcula que los templos deberían disponer de un aforo de "al menos 300 personas".

Portugalete La nueva mezquita que recibirá la licencia la próxima semana en Portugalete contará con un aforo aproximado de 60 fieles. "Nosotros no necesitamos mucho espacio por persona para rezar, por lo que las mediciones que suelen realizar los ayuntamientos para determinar un aforo u otro suele ser excesivas para nosotros. Ellos suelen calcular un metro cuadrado por persona. Para rezar no necesitamos tanto", apunta.

El centro islámico no es más que un proyecto aunque la comunidad islámica vizcaina no deja de buscar un terreno en el que asentarse. Antes de dar ese gran paso, se tomó la decisión -cuenta El Hanafy- de implantarse poco a poco en Bizkaia. "Nuestra idea era que la gente nos fuera conociendo. Que supieran de nuestra existencia y de las actividades que llevamos a cabo. Para eso hemos ido creciendo poco a poco y con mucho esfuerzo", cuenta. "Los vecinos tienen que ver que podemos ofrecer cosas buenas a la sociedad".

Mezquita en Bilbao

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