Obligado un hospital por primera vez a quitar la sonda a una enferma

Andalucía impone el respeto a la voluntad del afectado como dicta su ley de muerte digna – La mujer está en un estado de inconsciencia irreversible

La ley autonómica de muerte digna de 2010 es "rotunda y clara", dijo una portavoz de la Consejería de Salud. Ante la queja del familiar responsable de la paciente, no había más opción que "aclarar las dudas que el centro pudiera tener" para que se cumpliera su voluntad. Esta norma estipula que "toda persona tiene derecho a rechazar la intervención propuesta por los profesionales sanitarios, tras un proceso de información y decisión, aunque ello pueda poner en peligro su vida". La norma se redactó después del caso de Inmaculada Echevarría, la mujer que tuvo que batallar meses hasta que en 2007 la Junta aceptó quitarle el respirador del que dependía desde hacía 11 años. Después vinieron las leyes de Aragón y Navarra. Este año, el Gobierno ha enviado un proyecto de ley similar al Congreso, pero no va a dar tiempo a tramitarlo antes de las elecciones del 20 de noviembre.

Ha sido casi un mes "de drama", dice el hijo. "El 26, cuando se iba a levantar, a mi madre le dio un infarto cerebral y se cayó". En urgencias del hospital le hicieron un TAC, y "nos dijeron que tenía todo el cerebro afectado, que no sentía nada, y que en este estado no la iban a sondar para no martirizarla". Pero el hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva derivó a la mujer al concertado Blanca Paloma, y ahí la situación cambió. "El 29 de julio el médico nos dijo que había que sondarla, que con los sueros solo no era bastante", relata el hijo. Él intentó oponerse, porque sabía que "no era lo que ella quería". "Hasta las mujeres que la cuidaban -dos desde que en mayo se había roto la cadera- se ofrecieron a testificarlo", afirma.

En su lucha, lo más que consiguió fue que le ofrecieran cambiarla de centro. "Pero mi madre no es una caja para que la tenga para arriba y para abajo", se queja. Cuando vio que de palabra no conseguía nada, con la ayuda de DMD formuló una reclamación por escrito. La presentaron en el centro ayer por la mañana. También la enviaron ante la Junta.

A media tarde de ayer, le retiraron la sonda a la mujer. Aliviado por hacer la voluntad de su madre, a José Ramón Páez ya solo le queda acompañarla hasta el final.

Carmen López Domínguez pasará lo que le queda de vida desatada y sin sonda. Ayer, un comité médico de la empresa SARquavitae, propietaria de la residencia de Leganés donde lleva ocho años ingresada, accedió a las peticiones de su sobrina y tutora legal, Dolores Martón, para retirarle las sujeciones, alimentarla por boca (con una jeringuilla) y "realizar algunos cambios farmacológicos".

Hasta ahora, la residencia se había negado. En su informe anterior, de hace casi dos semanas, rechazó atender la voluntad de la tutora de la enferma alegando que esta no sufría y que no había redactado un documento de testamento vital. Después de las presiones de la familia y de una denuncia ante el juzgado de guardia, el centro afirmó que haría pruebas para alimentar a la mujer de forma natural. Ayer tomó la decisión, aunque en ningún momento reconoce que lo haga porque es lo que la sobrina quiere.

Legislaciones

Ley de muerte digna de Andalucía (2010). "Toda persona tiene derecho a rechazar la intervención propuesta por los profesionales sanitarios, tras un proceso de información y decisión, aunque ello pueda poner en peligro su vida. Dicho rechazo deberá constar por escrito. Si no pudiere firmar, firmará en su lugar otra persona que actuará como testigo a su ruego".

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