Obispos españoles: «No existe un derecho a disponer arbitrariamente de la propia vida»

La Iglesia española considera que eutanasia y suicidio asistido son «un mal moral y un atentado a la dignidad de la persona», al tiempo que critican que «se quiera proponer una ley de eutanasia cuando no se ha legislado a nivel estatal sobre la instauración de los cuidados paliativos«.

En una nota, firmada por los obispos de la Subcomisión de Familia y Vida, recuerda cómo «la eutanasia y el suicidio asistido son presentados hoy por algunos como respuestas viables y aceptables al problema del dolor y del sufrimiento». Sin embargo, y haciendo referencia a la aprobación, por parte del Congreso, de abrir el debate sobre la despenalización de ambas prácticas, la Iglesia recuerda que «la eutanasia en sentido verdadero y propio se debe entender como una acción u omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor«.

«La Iglesia siempre ha considerado la eutanasia como un mal moral y un atentado a la dignidad de la persona», recuerdan los obispos, que echan mano de Juan Pablo II para asegurar que «es una grave violación de la Ley de Dios».

Así, añade la nota, la proposición de ley presentada en este sentido por el PSOE «defiende una absolutización del principio de autonomía y de la pura subjetividad como criterios fundamentales de la decisión».

«Nadie es dueño absoluto de la vida. No existe un derecho a disponer arbitrariamente de la propia vida. Las decisiones terapéuticas tienen su raíz en los conocimientos de la Medicina basada en la evidencia», recalcan.

Del mismo modo, añade el documento, «no es posible entender la eutanasia y el suicidio asistido como algo que se refiera exclusivamente a la autonomía del individuo, ya que tales acciones implican la participación de otros, en este caso, del personal sanitario».

«También es necesario reconocer que la eutanasia y el suicidio asistido conciernen al conjunto de la sociedad y sus instituciones», apunta la nota, que recuerda cómo, par vivir en sociedad, «el ser humano es un ser con los otros y para los otros. Este es el fundamento último de la sociedad. Y en este contexto, el Estado tiene la obligación de proteger la vida de todos los ciudadanos».

«Lo que realmente demandan los enfermos y sus familias es la ayuda para asumir los problemas y las dificultades personales y familiares que se suelen presentar en los últimos momentos de la vida», añaden los obispos, quienes piden que lo que reclama la sociedad es «el tratamiento del dolor y el abordaje del sufrimiento», así como «el control de efectos secundarios y colaterales», más conocidos como «cuidados paliativos»

«Es llamativo que se quiera proponer una ley de eutanasia cuando no se ha legislado a nivel estatal sobre la instauración de los cuidados paliativos«, denuncia el escrito, que recalca que son estos «los demandados ampliamente por la sociedad».

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