Obispo neuquino se opone a la muerte digna de un paciente

Marcelo Diez está en estado vegetativo desde 1994. El Tribunal Superior de Justicia de la provincia patagónica autorizó a la familia a dejar de alimentarlo con una sonda. El sacerdote Virginio Bressanelli quiere impedirlo.

El obispo de Neuquén, Virginio Domingo Bressanelli, se opuso a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de esa provincia que indica que es la familia la que tiene la potestad de resolver la muerte digna de un paciente internado desde hace 19 años en estado vegetativo. Aunque el religioso ya se había pronunciado sobre el caso otras veces y en el mismo sentido, en esta oportunidad agregó un pedido a la familia del paciente: que lo dejen "a su cuidado" y de la institución donde permanece internado, en la cual también se oponen a retirarle la asistencia.

Marcelo Diez tiene 49 años. En octubre de 1994, cuando tenía 30 años, chocó con su moto en la Ruta Nacional 22, en Neuquén, y desde entonces vive en estado vegetativo irreversible, con una sonda que lo alimenta y lo hidrata. Los años que siguieron al hecho, sus padres buscaron maneras de rehabilitarlo, pero nada funcionó. Tras la muerte de ambos –primero la madre, en 2003, y luego el papá, en 2008–, sus hermanas Adriana y Andrea reclaman en la justicia que Marcelo pudiera tener una muerte digna. En ese lapso, el Congreso Nacional aprobó la nueva ley que protege la voluntad del paciente terminal al permitir el rechazo a tratamientos que no mejoren su estado de salud, e impedir así el encarnizamiento terapéutico. La ley establece que si el enfermo no estuviera en condiciones de tomar esa decisión podrán hacerlo sus familiares o su representante legal.
 
En un nuevo documento público, el obispo Bressanelli negó que Diez estuviera en situación terminal y escribió: "No corresponde a la verdad decir que quitarle el sostén básico es 'dejarlo partir en paz'. En un estado terminal, nadie se opondría a la suspensión de los mismos. Mientras, en la situación actual de Marcelo, la suspensión de ese sostén, provocaría activamente su muerte, lo cual corresponde a una verdadera práctica eutanásica, rechazada por la ley llamada de muerte digna."
 
Ayer, Lucas Pica, abogado de las hermanas Diez, explicó a Tiempo Argentino que "la sentencia debería quedar firme esta semana y entonces Salud Pública deberá ocuparse de garantizar el derecho". Lo único que podría impedirlo o demorarlo sería una apelación del defensor de Incapaces, lo cual llevaría el caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pica, además, respondió los dichos del obispo: "Lo que dice no tiene que ver con la causa. Marcelo no es un discapacitado, es un paciente en estado vegetativo persistente e irreversible. El obispo prácticamente dice que se lo llevemos a la entrada del obispado, como si Marcelo fuera una cosa. Es un ser humano, que tiene derecho a morir con dignidad." 
 
Durante los procedimientos judiciales, Adriana Diez había asegurado ante este diario: "No vamos a discutir la situación de Marcelo con ninguna institución religiosa. Respeto las creencias de otras personas y pido que se respeten mis derechos. Un obispo no puede salir a hablar sobre un caso como este. Ni de ninguna otra religión. Estamos en un Estado constitucional y de derecho y las leyes son las que prevalecen." «
 
Encuentro en Buenos Aires
Durante esta semana, el obispo de Neuquén, Virginio Domingo Bressanelli, está en la Ciudad de Buenos Aires por un encuentro de la Conferencia Episcopal Argentina, según informaron a este diario en la diócesis de su provincia.
 
Un premio nobel belga que eligió morir a los 95 años de edad
 
El químico belga Christian de Duve, premio Nobel de Medicina 1974 por sus descubrimientos sobre la estructura y el funcionamiento de la célula y el cáncer, murió el sábado a los 95 años en Bélgica, tras haber elegido la eutanasia. Así lo informó el diario Le Soir. 
 
Se trata de la segunda personalidad belga que elige la muerte asistida. Antes lo había hecho, en 2008, Hugo Claus. Pudieron hacerlo a partir de la ley que adoptó ese país en 2002.
En su última entrevista, publicada por el diario belga el 8 de abril, DeDouve había declarado: "Sería mucho decir que la muerte me asusta, pero no tengo miedo de lo que vendrá después porque no soy creyente. Cuando desaparezca será para siempre, no quedará nada."
 
El científico estaba postrado por una enfermedad y decidió esperar la llegada de su hijo, residente en los Estados Unidos, para morir rodeado de su familia. Durante el último mes, escribió a sus amigos y colegas para despedirse.
 
"Nos dejó con gran serenidad, rechazando tomar calmantes antes de la inyección letal. Se fue diciendo adiós y sonriendo", contó a Le Soir su hija, Francoise. 
 
El Premio Nobel de Medicina que recibió en 1974, junto al también belga Albert Claude y George Emil Palade (Estados Unidos), reconoció sus hallazgos sobre la organización estructural y funcional de la célula. El primer ministro belga, Elio di Rupo, dijo que ese reconocimiento fue "la justa recompensa a una carrera ejemplar, caracterizada por un deseo implacable de elevar el nivel de conocimiento".
Obispo Bresanelli Argentina

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