Obispo fugado de un manicomio

«La UNESCO quiere hacer que la mitad de la población sea homosexual», afirmó recientemente don Demetrio Fernández, obispo de Córdoba. Algunas personas me han manifestado que el pontífice ha debido fugarse de un manicomio.

Difiero de esta opinión. Para empezar no consta ningún ingreso suyo en centros de salud mental. Por lo tanto, podríamos hallarnos ante un simple desajuste de medicación. O puede que ni eso. Posiblemente el religioso crea cuanto dice.

Así, afirma don Demetrio que ha recibido información fiable sobre un perverso plan para “homosexualizar” el mundo. Nos enfrentaríamos, por consiguiente, a una conspiración de alcance planetario. Es posible que en próximas entregas alguien señale a la masonería y los illuminati como instigadores en la sombra de la cruzada homosexualizante.

Además, el prelado ha descubierto el bebedizo que “pervertirá” a esa mitad del género humano incapaz de resistir las tentaciones del maligno. La pócima la expende la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura al emplear “distintos programas para ir implantando la ideología de género, que ya está presente en nuestras escuelas”.

Ciertamente, durante años hemos vivido engañados. Pensábamos—chapoteando en el error—que se pretendían erradicar los malos tratos y la discriminación por sexos. Hasta celebrábamos avances en educación, ciencia, sanidad y cultura, en igualdad de condiciones para hombres y mujeres… ¡qué equivocados estábamos!

Según los informes secretos del obispo—cuyo origen, por el momento, puede que no le sea dado revelar—la perniciosa ideología de género no persigue los fines que proclama. No. La lucha contra las muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, las palizas, las desigualdades en salarios y empleos…todo es una tapadera para “romper totalmente con Dios, con Dios creador, que ha fijado en nuestra naturaleza la distinción del varón y de la mujer”.

Sí, todo constituye una colosal falacia. Yo añadiré, si me lo permiten, que “el diablo se disfraza de ángel de luz para eterna perdición de impíos” (2ª epístola de San Pablo a los Corintios, capítulo 11, versículo 14). Y el obispo de Córdoba nos ha alertado.

En este sentido, no debemos olvidar que la iglesia es depositaria del mensaje de Cristo que, en línea ininterrumpida, ha sido trasmitido a todos los obispos de Roma quienes, a su vez, lo han participado al resto de obispos y fieles del orbe. Por lo tanto, sería suicida (espiritualmente hablando, claro) eludir las prédicas de don Demetrio.

Muy al contrario, como bien enseña la primera epístola de San Timoteo, capítulo 4, versículos 1 y 2: “El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de su fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. Sin duda el obispo Demetrio tiene en cuenta esta ilustración bíblica. Y sufre por nosotros.

De manera que debemos mantenernos vigilantes pues, detrás de la ideología de género se ocultan quienes maquinan para que la humanidad rompa con el Altísimo. Algo, por lo demás, ya advertido en las Sagradas Escrituras (cuidado, no lo invento yo): “El diablo anda como león rugiente deseando devorar a alguien” (1ª epístola del apóstol San Pedro, capítulo 5, versículo 8).

En coherencia con todas estas enseñanzas, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, ha pedido a los fieles que apeguen los televisores para que no les “arrollen los criterios paganos e, incluso, anticristianos”.

Y tiene razón el hombre porque… ” ¿De qué le servirá a nadie ganar el mundo si pierde su alma?” (Evangelio según San Mateo, capítulo 16, versículo 26).

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

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