Obama inaugura en EEUU una era científica sin ataduras religiosas

El presidente levanta el veto a la financiación pública de la investigación con células madre embrionarias El mandatario se compromete a poner la ciencia al servicio de los hechos «y no de la ideología»

Con una firma estampada en un decreto, ayer, en Estados Unidos, cambió algo más que una limitación presupuestaria. El presidente, Barack Obama, levantó el veto a la financiación pública de la investigación con células madre embrionarias impuesto en el 2001 por su predecesor, George Bush. Al hacerlo, apostó por situar a su país como líder en ese terreno científico y, sobre todo, delimitó claramente una frontera entre religión y política borrada en los últimos ocho años.
"Promover la ciencia no es solo proveer recursos. Se trata también de proteger investigaciones libres y abiertas. Se trata de dejar a los científicos hacer su trabajo, libres de manipulación o coerción, y oír lo que tienen que decirnos incluso cuando es incómodo, especialmente si es incómodo –afirmó Obama en un acto celebrado en la sala Este de la Casa Blanca ante 150 congresistas, investigadores, pacientes y otros invitados–. Se trata de asegurar que los datos científicos nunca son distorsionados o ocultados para servir a una agenda política, y de que tomamos las decisiones científicas basadas en hechos, no en ideología".

"FALSA" ELECCIÓN
Esas palabras encerraban una de las contundentes críticas que Obama lanzó a la Administración anterior, a la que acusó, en el caso del debate sobre las células madre embrionarias, de haber impuesto "una falsa elección entre sólida ciencia y valores morales".
Fueron los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense, y especialmente los cristianos más ortodoxos, quienes encontraron en Bush el apoyo a su tesis de que cualquier trabajo con embriones congelados equivale a asesinato, aunque en muchos casos los embriones hayan sido descartados para la fecundación y vayan a ser destruidos. Y por eso algunos conservadores, como el congresista de Nueva Jersey Christopher Dodd, han bautizado a Obama tras su última decisión como "el presidente del aborto".
Pese a las críticas, el mandatario, que ayer mismo se declaró "un hombre de fe", defiende que ciencia y valores no son incompatibles. "Creo que se nos ha dado la capacidad y voluntad de seguir esta línea de investigación y la humanidad y la conciencia para hacerlo responsablemente –señaló–. Con directrices apropiadas y control estricto se pueden evitar los peligros". El presidente dijo respetar el punto de vista de "mucha gente razonable y decente que siente conflictos o se opone firmemente a esta investigación".
Como ya hizo Bush, Obama prometió ayer también financiar investigaciones con células adultas y mostró su firme rechazo a la clonación con fines de reproducción humana, una línea de investigación que definió como "peligrosa, profundamente equivocada y sin cabida en nuestra sociedad o en ninguna otra".

INTEGRIDAD CIENTÍFICA
En el acto de ayer, presentó asimismo un memorando que dirige al director de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca instándole a "desarrollar una estrategia para restaurar la integridad científica en la toma de decisiones del Gobierno y para asegurarse de que la nueva Administración sustenta sus políticas en la ciencia más sólida y que los asesores científicos son elegidos basándose en sus credenciales y experiencia y no es sus afiliaciones o ideologías".
Todo se enmarca en una apuesta por "asegurar el liderazgo global en descubrimientos científicos y hallazgos tecnológicos", elementos que Obama definió como "esenciales para la prosperidad económica". No realizar esa inversión conlleva riesgos, entre los que el presidente mencionó la potencial fuga de los mejores cerebros a otros países.

EFECTOS CONCRETOS
Desde ayer, los Institutos Nacionales de Salud de EEUU disponen de un plazo de 120 días para preparar las directrices que regularán quién y cómo puede acceder a los fondos públicos para la investigación. Desde el 9 de agosto del 2001, solo habían podido recibir subvenciones federales quienes trabajaban con algunas de las 21 colonias de células madre embrionarias que tenían el visto bueno de la Administración de Bush (se habían creado antes del veto). Desde entonces se estima que se han desarrollado con fondos privados o estatales entre 400 y 1.000 nuevas colonias.
Obama instó también ayer al Congreso a superar divisiones partidistas e impulsar nuevas medidas que eliminen aún más trabas a la investigación. Y, tras recordar a Christopher Reeve, el actor de Superman que quedó paralizado en un accidente ecuestre y fue hasta su muerte uno de los mayores defensores del estudio con células madre, apostó por seguir trabajando para "alcanzar el día en que palabras como terminal o incurable salgan definitivamente de nuestro vocabulario".

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