Nueve religiosos italianos, investigados por abusos sexuales grupales a un menor y a su hermano

La Fiscalía de Prato ha abierto la investigación para esclarecer los hechos, en los que es sospechoso incluso el fundador de la congregación religiosa

La Fiscalía de Prato (a unos 15 kilómetros de Florencia) ha abierto una investigación contra nueve religiosos, sospechosos de abuso sexual y abuso sexual grupal a menores. Tal como apunta La Repubblica, la congregación a la que pertenecían, los Discípulos de la Anunciación, fue suprimida por el Vaticano el pasado mes de diciembre. 

Las presuntas víctimas son dos hermanos, menores de edad en el momento de los hechos, mientras que los investigados son 5 sacerdotes, un fraile y 3 religiosos. Entre ellos también figura el fundador de la comunidad religiosa, Giglio Gilioli, de 73 años.

En los últimos días, las investigaciones han llegado a tres localidades: Prato, Aulla y Calomini, en la provincia de Lucca, donde habrían ocurrido los hechos. Las acusaciones contra Gilioli y las otras ocho personas parten de las declaraciones de los dos hermanos, que fueron confiados por la familia de origen a la comunidad religiosa. Para ocho de los nueve religiosos, se les acusa de haber violado, incluso en grupo, a uno de ellos. Los abusos al otro menor conciernen a dos de los nueve investigados.

La respuesta del obispo

Por su parte,  Giovanni Nerbini, obispo de Prato, expresó plena confianza en el poder judicial. “Las hipótesis del crimen son muy serias y afligen a toda la comunidad diocesana de Prato”, subraya la Curia en un comunicado. De hecho, fue el propio obispo, el diciembre pasado, quien acudió a la Fiscalía por iniciativa propia para informar los hechos a su conocimiento después de las quejas presentadas a la Diócesis en los últimos meses.

“No oculto mi dolor y mi viva preocupación, y me gustaría esperar que los cargos formulados no sean ciertos”, continua Nerbini, “pero quiero decir claramente que el primer interés que tiene la Iglesia de Prato es el de buscar la verdad“. Por esta razón “espero que el poder judicial, en interés de todos, concluya las investigaciones lo antes posible”, subraya.

El caso dio comienzo cuando, en junio del año pasado, el entonces obispo de Prato, Franco Agostinelli, recibió la queja de un joven que dijo que varios años antes, cuando era menor de edad, había sido abusado sexual y psicológica dentro de la comunidad de los Discípulos de la Anunciación. El obispo comunicó inmediatamente lo ocurrido a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que en septiembre ordenó la celebración de un proceso administrativo penal. Sin esperar las conclusiones, el nuevo obispo denunció ante la Fiscalía, por iniciativa propia, los hechos. 

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