Nueve mujeres norteamericanas desafían al Vaticano y se ordenan sacerdotes

Ocho canadienses y una estadunidense desafiarán al Vaticano cuando sean ungidas sacerdotes y diáconos, en julio en aguas del río St. Lawrence en Canadá, y se conviertan en las primeras mujeres ordenadas de la Iglesia Católica en Norteamérica.
 

  La ceremonia, que no está aprobada por el Vaticano, tendrá lugar el 25 de julio cerca de Gananoque, en el este de Canadá, al término de una conferencia sobre mujeres curas en la Universidad Carleton en Ottawa.
  Los organizadores eligieron realizar la ordenación en un lugar del río St. Lawrence que corresponde a la frontera entre Estados Unidos y Canadá, donde ninguna diócesis tiene jurisdicción y por tanto no podrá interferir.
  "Creo que es hora de dar este paso", dijo la ex monja Michele Birch-Conery,65, quien fue ordenada como diácono el año pasado en Europa y será la primera canadiense en recibir la orden sacerdotal.
  "Es enormemente doloroso para nuestra historia (de la Iglesia) Católica el que se bloquee la participación eclesiástica en el sacerdocio a las mujeres. Pienso que se le ha impedido a la gente profesar una fe más profunda y completa al tener, en los niveles jerárquicos y de toma de decisiones, una Iglesia de hombres", dijo.
  En años recientes, 14 mujeres han sido ordenadas en Europa en ceremonias similares, también celebradas sobre ríos, y otras 65 lo harán dentro de poco.
  El Vaticano ha rechazado el sacerdocio femenino y excomulgó en 2003 a las primeras siete mujeres clérigos, que fueron ordenadas sobre el río Danubio, entre Alemania y Austria, luego de que rehusaran renunciar a sus votos sacerdotales.

Pese a la decisión vaticana, dos de ellas, la austríaca Christine Mayr-Lumetzberger y la alemana Gisela Forster, fueron luego secretamente ordenadas obispos por sus contrapartes masculinas de la Iglesia Católica, afirmó Birch-Conery.
  Las dos mujeres obispos oficiarán las ordenaciones en el río St. Lawrence.
  "Las enseñanzas de la Iglesia son claras. Sólo los hombres pueden ser ordenados", dijo monseñor Serge Poitras de la Nunciatura Apostólica de Ottawa, quien subrayó que el fallecido papa Juan Pablo II trató el asunto en 1994.
  "La gente puede hacer lo que quiera. No tenemos un ejército. No iremos tras ellos. Todo lo que podemos hacer es deplorar tales desafíos a la doctrina eclesiástica", dijo.
  Cerca de 220 personas asistirán a la ceremonia y banquete a bordo del bote que generalmente transporta turistas por las pintorescas Mil Islas del río St. Lawrence.
  Algunas de las mujeres son divorciadas, otras están casadas. No se toma en cuenta el celibato u orientación sexual, pero sí los años de estudios de teología como prerrequisito, dijo Birch-Conery.
  Luego de ordenadas, no tendrán una congregación a su cargo ni oficiarán liturgias, aunque Birch-Conery ya ha sido invitada a dar charlas a varios grupos sobre su fe.
  "Sabemos que podemos ser desacreditadas, pero a mí se me han abierto niveles de expresión de fe que no tenía antes. Es un llamado que recibí", dijo. "Sólo debemos ver si esto nos conduce a un cambio".

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