Nueva Ley del aborto: parto difícil para una sola comadrona.

Con la llegada del nuevo gobierno del partido popular, la ley del aborto será modificada. En nuestro país, los cambios de leyes es una tradición política, cuando el  gobierno cambia de color.

Al nivel de las instituciones supra nacionales laicas, las posiciones sobre el aborto son las siguientes:

La comisión de los derechos humanos de la ONU, se declaró abiertamente contra la penalización del aborto. En el informe “Grover” presentado a la ONU, se revindicaba  de inscribir el aborto como un derecho de la mujer. Estas proposiciones no hicieron la unanimidad de los miembros de esta institución. En especial, la oposición venía de los países de tradición católica.

El Parlamento Europeo y el Consejo de Europa, en la sesión del 3 de julio de 2002, piden a los países miembros y a los candidatos a la adhesión,  la legalización del aborto.  Recomiendan, “La elaboración de una política  nacional de información, y la garantía al acceso a todos los medios contraceptivos. Los medios contraceptivos deberán ser gratuitos y facilitados en especial a los jóvenes y a todas las minorías. La píldora del mañana tiene que ser facilitada”. Insiste, en la responsabilidad de los gobiernos a garantizar  una educación sexual –científica- y a  organizar campañas de información.

Estas proposiciones fueron combatidas ferozmente por los parlamentarios conservadores, entre ellos los españoles, con el Sr. Mayor Oreja a la cabeza del grupo del partido popular.

En el año, 2011, el 8 de marzo, día internacional de la mujer, el parlamento Europea adopta dos resoluciones con una larga mayoría.

–          “Los estados miembros de la Unión Europea deben garantizar a la mujer  el acceso a los medios contraceptivos, así como el derecho a un aborto en un establecimiento medical.”

–          “Las mujeres tienen la garantía a sus derechos sexuales y reproductivos, y en especial, a un acceso facilitado a la contracepción y al aborto.”

Este es el escenario al que se tendrá que someterse la nueva revisión de la ley del aborto, si el gobierno quiere tener en cuenta las recomendaciones de la Unión Europea.  El Sr Gallardón tiene una tarea difícil. Las declaraciones del Sr. Gallardón a propósito del aborto, no han sido las más afortunadas y sólo han servido para crear confusión.  En el contexto actual con este gobierno,  muchos están pensando, si el Sr. Gallardón, como hizo el ministro de  Educación,  tiene también reuniones discretas con la Conferencia Episcopal, para negociar algunos de los arreglos posibles a la nueva ley que satisfaga de alguna manera las exigencias de las posiciones vaticanas.       

El aborto, siempre ha existido en la historia de la Humanidad, y continuará a existir en el futuro de la historia del hombre. Hablar del aborto hoy, es suscitar pasiones y opiniones que impiden el discurso racional. La iglesia, hace del aborto una de sus preferencias, ya que el aborto es la reproducción pero también la sexualidad. Pienso, que el aborto no es un problema dogmático, pero si un problema de sociedad y que las soluciones vendrán únicamente de la sociedad laica.

Con “el derecho a la vida”, la iglesia, con esta etiqueta, se presenta como la garante de este derecho a la Humanidad. Nadie está en contra de este derecho, la diferencia es que no decimos lo mismo. No debemos tampoco olvidar que el derecho a la vida, en la historia de la Iglesia, es hoy una novedad. En otros tiempos, no tan lejanos y en situaciones que se pueden todavía recordar, la vida del hombre no tenía la importancia que hoy le quieren dar. La Iglesia, organizó Cruzadas, la Inquisición, las guerras de religión y aprobaba los fusilamientos de los regímenes totalitarios. Miles de personas fueron matadas, hombres, mujeres y niños en el nombre de Dios.

“La vida pertenece a Dios”,afirmación que hacen los creyentes y que merece el respeto. Una ley que autoriza el aborto, no les obliga a abortar, ni es un ataque a sus creencias. La obligación de un Estado, es de promulgar  las leyes para todos los ciudadanos fuera de los dogmas y opiniones de una parte de la sociedad.Es un principio democrático. Cuando este principio no se respeta, es una provocación y un acto de violencia hacia una parte de la populación, a la que se le niega sus libertades individuales, como es declarado en la Carta Magna de la Unión y en la declaración de los Derechos Humanos.

“El feto no es un hombre”. Todas las legislaciones internacionales reconocen al hombre y a sus derechos en el momento de su nacimiento. Considerar el aborto como un crimen es una deriva exagerada utilizada por los movimientos integristas. La prohibición del aborto nunca será una solución a que la mujer no aborte en la clandestinidad. Tampoco es imaginable que en la sociedad actual, se pueda condenar a la prisión o a una multa a la mujer, que a pesar de la prohibición, abortó.  La sociedad, en su mayoridad, reconoce el derecho a abortar  cuando está en peligro la vida de la mujer. También lo admite, cuando se detecta en el embrión malformaciones importantes o enfermedades invalidantes graves que diagnostiquen una vida de sufrimientos y sin un mínimo de dignidad humana. Siendo siempre en estos casos a los padres a quienes corresponde la última decisión.

“La mujer que decide de abortar”Hay circunstancias en la vida de la mujer que la llevan a decidir de abortar, consideran que es la mejor solución para ella y también para la futura vida de la criatura.  En la mente de ciertas personas,  la mayoría de ellas, lejos de las realidades sociales y de los dramas humanos, opinan que las mujeres que abortan son personas caprichosas, ligeras, irresponsables e insensibles a suprimir la vida que ya está en su vientre.  Puedo atestar que esto es sólo una opinión pero la realidad y que estas situaciones son mucho más complejas examinadas con humanidad. Habiendo participado en una comisión de ética, las situaciones de aborto que nos llegaban para examen, siempre fueron situaciones de dramas personales de la mujer. Todas las mujeres pasaban por un periodo de angustia y de culpabilidad ante la perspectiva de tener que abortar. Las razones que exponían para tener que abortar eran la justificación que se daban a ellas mismas de la realidad que vivían y no eran de nuestro derecho de juzgar. El acto moral, en realidad no estaba en el aborto, pero si en las circunstancias de sus vidas, y que en muchos de los casos comenzaron en la infancia.  Como se les puede condenar diciendo que el aborto es una pecado, cuando para muchas de ellas su vida ha sido un infierno. La humanidad está en lo humano y no en los dogmas.

Por haber recibido una educación católica, recuerdo a veces algunas citaciones del Evangelio: “no juzgues y no serás juzgado, no condenes y no serás condenado.”

Las experiencias que la ciudanía está actualmente viviendo nos llevan a decir claramente que nuestro país necesita una reforma en profundidad del funcionamiento político e institucional. Pero, volviendo al aborto. El Parlamento Europeo  recomienda  además de una ley abierta al aborto, la responsabilidad de los gobiernos de ofrecer una educación sexual científica a los jóvenes ciudadanos. Esta educación que debe comenzarse antes de la edad de la pubertad y dada por personas calificadas a este tipo de educación se justifica para presentar la sexualidad como un atributo natural al hombre, fuera de los tabús y de los sentimientos de culpabilidad. Y como dice “Michel Foucault”, en su Historia de la sexualidad, la sexualidad también tiene sus principios del buen uso, que no son la castidad ni la abstinencia.

Y para terminar con una nota de optimismo, observamos que las cosas evolucionan incluso al interior de la conservadora  iglesia católica. Este este año, y por la primera vez, después de siglos de tradición, no será necesario en el pesebre la presencia ni de la mula ni el buey.

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