Nouzha Skalli: «El burka expresa ideas reaccionarias y oscurantistas»

Cuenta con una larga trayectoria de lucha por los derechos civiles y contra la discriminación de la mujer. Su propia acción política sirve como ejemplo del camino recorrido por Marruecos en ese ámbito. «Fui candidata siete veces antes de ser elegida concejala en 1997. En los concejos municipales de todo Marruecos solo el 0,3% éramos mujeres. Ahora son el 12,38%. Y fui candidata 10 veces antes de ser elegida diputada en el 2002. Ahora hay 34 mujeres en el Parlamento [de 325 escaños] y, por primera vez, cinco ministras». El jueves estuvo en Barcelona en She Leader, un congreso internacional de directivas y profesionales.

-¿Ha mejorado realmente la situación de la mujer en Marruecos?
– No tiene nada que ver con la de hace 20 años. Ha habido grandes avances sobre todo en los últimos 10 años. La reforma de la Moudawana (el Código de Familia) ha sido crucial.

– ¿Qué impacto ha tenido?
– Establece la igualdad entre el hombre y la mujer en muchos aspectos. La mujer ahora tiene derecho al divorcio y el juez tiene que concederlo en seis meses. La edad legal para contraer matrimonio es de 18 años tanto para el hombre como para la mujer. Antes era de 18 para el hombre y 15 para la mujer. Hay medidas de protección contra la violencia conyugal. Los hombres saben que no tienen derecho a pegar a su mujer y, si lo hacen, acabarán en los tribunales. Antes, cuando una mujer denunciaba la agresión, la policía le decía que era un asunto privado. Y la poligamia es ya muy excepcional.

– Pero una cosa es la ley y otra la realidad social. ¿Es más fácil en las ciudades que en las zonas rurales?
– Por supuesto. Cambiar la ley no es lo mismo que cambiar las mentalidades. No se pueden cambiar siglos de tradición en seis o siete años. Pero cada año, el 10 de octubre ¿el día en que se aprobó la reforma del Código de Familia y que es ahora el Día Nacional de la Mujer¿, hacemos una evaluación de la aplicación del código. Y puedo asegurarle que la realidad social también está cambiando, incluso en las zonas rurales. Ahora hay más matrimonios porque a la mujer ya no le da miedo casarse. Sabe que podrá obtener el divorcio. Hay más divorcios solicitados por mujeres y menos solicitados por hombres. El hombre se lo piensa dos veces porque le sale caro: sabe que, si hay niños, ella se quedará la casa y él tendrá que pasar una pensión. De los 300.000 matrimonios que hay al año, en unos 30.000 (el 10%) la chica es menor de 18 años porque el juez puede hacer una excepción en «casos especiales», lo que a menudo significa que está embarazada, aunque la ley no lo diga así porque es tabú. Es aún una cifra demasiado alta. Por eso hacemos campañas de sensibilización.

– En Europa hay una polémica sobre la necesidad o no de prohibir el burka. ¿Qué piensa?
– Hay que dejar claro que el islam no obliga a llevar el burka, no es una prescripción religiosa. Es la manifestación de unas ideas muy reaccionarias y oscurantistas que quieren ocultar a la mujer. El burka es una invención del hombre, no de la mujer. No se puede hablar de libertad de la mujer para llevar el burka. Es importante el debate y hacer que la mujer sea consciente de que es un instrumento para subyugarla. También hay cuestiones de seguridad. ¿Prohibirlo? No tengo una respuesta clara.

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