Nota de Prensa de Cáceres Laica sobre el I Encuentro Laicista

 El progreso de los pueblos marcha de la mano del respeto a los derechos universales. Esta es la primera de las conclusiones elaboradas en el transcurso del primer encuentro laicista extremeño que ha tenido lugar el pasado fin de semana en Cáceres.

 Laicismo no es sinónimo de ateísmo. El laicismo no ataca las creencias religiosas, es más, respeta y defiende profundamente el derecho individual a las propias creencias, sean o no de tipo religioso.

 En este encuentro intercultural en el que han intercambiado opiniones distintas asociaciones y muchos ciudadanos a titulo particular, han dialogado cristianos, musulmanes, ateos, judíos, agnósticos, apolíticos, republicanos convencidos, ect. . . se defiende el derecho individual a la libertad de conciencia garantizado por la Carta Universal de los derechos humanos, y que aun no ha sido desarrollado por las legislaciones locales de algunos países que lo han suscrito, entre ellos España.

 Desde el profundo respeto a las creencias individuales las asociaciones que han participado en el Encuentro aclaran que el laicismo no es incompatible con las creencias religiosas, ni pretende atacar a las iglesias, ni defiende o postula, en ningún momento el ateísmo. De tal manera que en el encuentro han intervenido creyentes, agnósticos y ateos, todos defensores de que la separación del Estado y las iglesias, de las instituciones y las creencias religiosas que son de índole individual y nunca deben se impuestas, siendo los poderes públicos los que han de garantizar que este derecho sea efectivo.

 El hilo argumentas del encuentro ha versado sobre los derechos civiles, y se ha analizado la intromisión religiosa en la consecución de estos derechos, algunos de los cuales aun no han podido desarrollarse legalmente, por la oposición ejercida por las confesiones religiosas, como el de las mujeres a decidir responsablemente su propia maternidad, o el de todas las personas sobre su vida, y su muerte, es decir, el aborto y la eutanasia, derechos que nadie está obligado a ejercer, pero que deberían estar garantizados para quien quiera hacer uso de los mismos.

 Dicho en términos coloquiales, que cada uno crea en lo que quiera pero que nadie nos quiera imponer sus creencias, es la única fórmula posible para una convivencia plural, y los poderes públicos están obligados a garantizar este principio.

 Mila Carrero

Presidenta de Cáceres Laica

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