Nosotros no te esperamos…

Izquierda Unida denuncia el exagerado coste que tendrá para las arcas del Estado la visita del Papa a Valencia en julio

La diputada de IU-ICV Isaura Navarro, ha pedido a la Administración General del Estado la cuantía económica que están aportando el Estado, Ayuntamiento de Valencia, Diputación y Generalitat Valenciana para la visita del Papa a Valencia en julio para clausurar el Encuentro Mundial de la Familia.

Navarro ha explicado en un comunicado que "la implicación, el apoyo incondicional que están prestando las diferentes administraciones está mucho más allá de lo que es tolerable en un Estado Aconfesional, tal y como recoge nuestra Carta Magna".

Para la diputada "no es aceptable que las instituciones públicas estén destinando un volumen ingente de recursos humanos, económicos, infraestructuras, a unos actos que no dejan de ser una propuesta de una organización, la Iglesia católica, que ni nos representa a todos ni es parte del interés común que debe guiar la actuación de los poderes públicos".

La diputada valenciana pide explicaciones porque "alguna administración tendrá que dar cuentas ante tal despilfarro. La Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia han negado la información por activa y por pasiva, pero la administración general del estado sabe cuánto aporta cada administración y es su obligación informar a los ciudadanos y ciudadanas".

"No tiene ninguna justificación -afirmó Navarro- que la ciudadanía desconozca cuánto dinero de sus impuestos va a ir destinado a sufragar una visita pastoral. Los medios de comunicación manejan un dato de entre 20 y 30 millones de euros, una cantidad desmesurada. Nos encontramos ante un escándalo público en que se confunde la administración con la Iglesia de manera premeditada e indecente".

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Intervención en el Club Diario Levante de Cristina Escrivá de Europa Laica, integrante de la Plataforma "Nosaltres no t'esperem"
Cristina Escrivá.

EL NO RESPETO, LA FAMILIA Y LA FE.

El respeto a todos los ciudadanos por igual dentro de un Estado no confesional, como dice la Constitución, es lo que no se está produciendo ante los preparativos de la visita del Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana, en el próximo mes de julio

Los presupuestos, Municipales, de la Generalidad y de la Diputación, se están hipotecando, no en beneficio de todos los habitantes de la ciudad, habitantes que particularmente tienen unos principios morales o religiosos, pero que no al cien por cien son ciudadanos cristianos católicos practicantes, ni tan solo ciudadanos cristianos, consumistas sociales.

Es por esto que Europa Laica critica el tratamiento mediático y mercantilista que se está realizando desde los poderes políticos, eclesiásticos y económicos. Tenemos el derecho y la obligación de disentir y denunciar como ciudadanos europeos ante lo que consideramos un despropósito en todos los aspectos y que tan solo beneficiará a una parte de la población.

La ciudad de Valencia tiene muchas deficiencias y problemas que se podrían solucionar con un mayor presupuesto económico. El Papa no visitará los barrios del extrarradio, los barrios obreros, visitará La Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde se está habilitando un espacio de lujo para la utilización de unos pocos privilegiados para el particular disfrute de solo unas horas de confort.

El respeto a todos es una virtud cristiana.

'Una Familia es también un conjunto de personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia común'

Una familia se forma creando vínculos afectivos, la idea de familia se mueve con el tiempo social presente. El progreso y cultura se mueve en función de las necesidades sociales. El negar la evidencia, el querer ocultar una realidad de vida, propagando ideas de la edad media, es no querer, por no interesar, ver la actualidad de la humanidad.

La moral católica cristiana discrimina a divorciados. Discrimina a los que libremente desean la opción de la paternidad responsable. A los que opinan que gracias al aborto, producido como consecuencia de una concepción no deseada, se puede seguir intentando mantener, o intentando conseguir un nivel de vida que se acerque a una búsqueda de la felicidad. A los que optan por una sexualidad diferente a la establecida por la Iglesia… La actual sociedad está integrada por todo tipo de familias y el Papa afirma que solo puede ser decente la tradicional familia conservadora, llevando a la marginalidad al resto de familias, igual de respetables que la idea de familia que propaga la Iglesia.

Europa Laica, quiere denunciar también la manipulación que se está realizando hacia los jóvenes para que participen en las celebraciones religiosas.

La Fe tiene que ser libre, de lo contrario no es Fe.

Transmitir la certeza de que la creencia religiosa católica es la única valida, es pretender imponer a todos los ciudadanos una idea única de familia, como hacía el Nacional Catolicismo, en la historia de España más cercana, la dictadura de Franco. La participación de la Iglesia y su influencia en el Golpe de Estado en contra de la legitima Segunda República, surgida de las urnas y de la libre voluntad del pueblo es algo que no deberíamos olvidar.
La contribución de la Iglesia Católica en la dictadura facciosa en España fue notoria y evidente. La Iglesia tiene que pedir perdón a los vencidos de la Guerra Civil, victimas todas ellas de la sumisión por el miedo causado por los vencedores golpistas en coalición con los poderes monárquicos, económicos y católicos y en la imposición de la educación religiosa, sin respetar el libre pensamiento. A la campaña de la plataforma Nosaltres no t' esperem, se han adherido varias Asociaciones de Memoria Histórica, que me han pedido que manifieste su opinión y que destaque y resalte esta realidad. La sociedad actual está plantada en las bases de la represión causada por el miedo de la dictadura apoyada por la Iglesia en contra del pueblo, por lo tanto, la Iglesia tiene una deuda pendiente, la deuda de pedir perdón por el daño causado al pueblo español.

Valencia 5 de junio de 2006

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JO NO T'ESPERE desmiente las estadísticas sobre católicos en España


Acusa a la jerarquía católica de incumplir las leyes de protección de datos

El Vaticano dice que son el 94,1% mientras el CIS el 76.1% y de esos solo el 29% es practicante.

Desde la campaña JO NO T'ESPERE queremos desmentir el dato que ofreció el Vaticano al publicar las estadísticas sobre la comunidad católica española. Según estos datos, en España hoy 39.470.000 católicos, que suponen el 94,1% de la población. Queremos recordar que esas cifras contrastan con los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (Barómetro de opinión de abril de 2006) que indican que el 76.1% de los españoles se declaran católicos pero la mitad de ellos confiesa que no va a misa casi nunca, según el último barómetro del CIS, hecho público el primer día de agosto.

Junto a ese 76.1% de católicos, hay un 1,5% de personas que se declaran creyentes de otra religión, mientras que un 13.3% dice ser no creyente y un 7% se declara ateo. De entre los católicos, un 49,1% no va casi nunca a misa y un 18.9% acude varias veces al año, sin contar bodas, comuniones, bautizos o funerales. Los practicantes rondan el 29% del total de católicos, ya que un 11,8% va a misa alguna vez al mes, un 16,9% casi todos los domingos y festivos y el 1,9% varias veces a la semana.

Otro estudio sociológico, el informe Jóvenes Españoles 2005, de la Fundación Santa María, dirigido por el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Pedro González, dice que menos de la mitad de los jóvenes entre 15 y 24 años (el 49%) se considera católico, mientras que hace una década se definía como tal el 77%. Ese descenso se debe a la "impopular" postura de la Iglesia católica en temas como la sexualidad, según los autores.

La Iglesia es una de las instituciones que inspiran menos confianza, por detrás de las multinacionales o la OTAN. El estudio se basa en entrevistas a 4.000 jóvenes de 15 a 24 años de toda España. El porcentaje de agnósticos, ateos o indiferentes a la religión asciende al 46% (en 1994 era del 22%). Las razones del descenso del número de católicos, según uno de los autores del informe, Juan González-Anleo, es la "impopular" postura de la Iglesia "en temas como la ley que regula el matrimonio homosexual, el aborto o la sexualidad". Esta investigación pone de manifiesto la desconfianza hacia la Iglesia, de hecho es la institución que genera menos confianza (el 80% no confía en ella), por detrás de las grandes multinacionales y de la OTAN. El 79% cree que la Iglesia es demasiado rica y el 82%, que está demasiado anticuada en cuestión sexual. El mismo estudio indica que, por el contrario, la mitad de los jóvenes cree que ayuda a pobres y marginados. El 49% de los jóvenes asegura que las clases de religión no les ha servido prácticamente de nada. El 36% cree que le sirvió de algo o de mucho, contando al 10% que no ha estudiado esta asignatura.

A todos estos datos que dejan muy claro la falacia estadística del Vaticano queremos añadir otra crítica que incide en los porcentajes que ofrece la jerarquía católica, nos referimos a los obstáculos que encuentra una persona bautizada que desea dejar de ser miembro de la Iglesia católica, es decir, que desea apostatar. La Iglesia Católica y otras confesiones cristianas se aprovechan de la tradición secular de celebrar los nacimientos para incrementar de forma ilegítima su implantación social.

Para la Iglesia Católica, el acto formal del bautizo no es una simple celebración, es un "sacramento" que implica el ingreso de la persona recién nacida en dicha comunidad religiosa, lo que provoca que muchos ciudadanos y ciudadanas se encuentren formando parte de una confesión que jamás han escogido y que no se corresponde con sus ideas. Frente a este hecho la apostasía es el procedimiento por el cual se abandona la pertenencia a la Iglesia Católica después de haber entrado a formar parte de ella mediante el bautismo. Sin embargo, viene siendo una práctica habitual por parte de la Iglesia Católica negarse o poner trabas a la aceptación de las declaraciones de apostasía. De hecho esos obstáculos deben ser motivo de denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos para que ésta obligue a la Iglesia Católica a aceptar la apostasía. El dia 24 de junio, ante el Arzobispado de Valencia, tendrá lugar un acto de apostasía colectiva para mostrar, una vez más, el rechazo al discurso involucionista y excluyente del Vaticano y la jerarquía católica. Para facilitar la apostasia se puede consultar www.apostasia.es

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Intervención en el Club Diario Levante de Paco Miñarro, de la FIDA, integrante de la Plataforma "Nosaltres no t'esperem"
Paco Miñarro.

El hecho de que habitemos en una sociedad compleja implica la coexistencia de una gran pluralidad de posiciones y de puntos de vista. Cualquiera de ellos, sin excepción, tiene derecho a exponer de forma pacífica y democrática las razones y las respuestas que considere necesarias.

Los ateos afirmamos la irrealidad de las causas trascendentes y sobrenaturales. Esto desborda el marco de una postura filosófica, y sitúa a la racionalidad en la base de la convivencia social. Esta exigencia de objetividad, en ausencia de referencias teológicas, forma parte de nuestra manera de ver el mundo. Un mundo en el que las mujeres y los hombres dan un sentido a su vida independientemente de cualquier fe y de cualquier credo.

Los representantes religiosos, por su parte, están empeñados en mantener con pureza la concepción del mundo que promueven, y reclaman también para ellos derechos fundamentales, apelando a la tolerancia y a las libertades civiles.

Pero pensamos que en un sistema democrático el laicismo es un principio innegociable, y asumimos que el poder público ha de velar por la protección de la conciencia libre de los individuos, ante las pretensiones de instaurar o de mantener regímenes normativos derivados de una determinada fe religiosa. La sociedad como tal no debe tener religión. El Estado ha de mantenerse siempre neutral con respecto a las creencias y las opciones personales de la ciudadanía.

Hay un debate que permanecía larvado en España desde 1978. El debate entre un Estado laico y aconfesional y las exigencias de una Iglesia que quiere seguir siendo poder fáctico. La polémica, en el fondo, no afecta sólo a la relación Iglesia-Estado, sino también, y sobre todo, al espacio de las libertades y de la autonomía personal.

Aunque el argumento religioso recula ante los comprometedores avances del pensamiento científico, sobre todo en los campos de la cosmología, la antropología o la biología, el problema del clericalismo persiste, y es la expresión del dominio de la Iglesia y de su tendencia a inmiscuirse en la vida social. Por ello, además de la ciencia y del conocimiento, también la democracia libera al ser humano de la superstición. El debate sobre el ateísmo y el laicismo es un síntoma de estabilidad democrática, que por supuesto incluye el desenmascaramiento de los intereses proclives a fomentar creencias irracionales.

Se suele evitar este debate público. Se opina incluso que es perjudicial e incorrecta la implantación del laicismo, que Acuerdos, Convenios y Concordatos trascienden jurídica y éticamente a los derechos individuales.

Pero la intrusión religiosa en campos como la política, la educación o la cultura, fomentando el enfrentamiento, el doctrinarismo y la censura, indica que se está sobrepasando el simple derecho a participar en el debate de las ideas.

Cuando un Gobierno se inmiscuye en el ámbito privado de la creencia, casi nadie duda ya de que se trata de una injerencia ilegítima y de un abuso. Sin embargo, si una Administración favorece espectáculos confesionales derrochando el dinero público de manera irresponsable, la cosa cambia. Se aducen justificaciones publicitarias, se prometen beneficios comunes, se apela al "derecho de las mayorías" y todo parece tan democrático y constitucional que casi constituye un delito o una impertinencia oponerse a ello.

En estos casos, los gobernantes asumen y propagan mensajes religiosos, se ponen al servicio de estrategias clericales y ondean una sospechosa moral triunfalista.

Y pretenden, además, que nadie ose plantear una réplica, que nadie alce una voz disonante. O, al menos, intentan que no se oiga demasiado…

Así que lo que decimos en voz alta es que no esperamos a un señor que viene de Roma, y al hacerlo estamos acusando a unos de despilfarradores, a otros de intolerantes y de excluyentes, y a otros más de complicidad… No es racional ni beneficioso montar un circo de esas características ni ocultar sistemáticamente su coste a la ciudadanía. No es racional ni beneficioso que la política se subordine al clericalismo. Y no lo es, tampoco, que se silencie la crítica, que se pase por alto, que se intente aparentar que aquí no ocurre nada y que se gastará "lo que haga falta" para que la visita de Ratzinger sea un éxito.

Ésta es entonces la propuesta de la campaña "Nosaltres no t'esperem":

Hacer aflorar el debate, denunciar la arrogancia y la intransigencia, señalar el servilismo y la falta de transparencia, y, en suma, insistir en que la coherencia y la sensatez, ejercidas desde una ciudadanía crítica y reflexiva, son las mejores garantías de la convivencia democrática.

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