No vivimos en una democracia

Lo único que se está defendiendo son los intereses de la dictadura de los mercados.

La calidad democrática de Occidente está ya a la altura del betún y, sin embargo, la alienación de sus pueblos es tan grande que jamás han estado los poderosos tan tranquilos.

El espionaje contra los y las ciudadanas. Los servicios secretos campando libremente, pues nadie en su sano juicio pensará que la CIA, la NSA o el CSID y sus ramificaciones como las brigadas de información policiales o los diversos servicios de seguridad europeos han dejado de espiarnos tras los graves escándalos a causa de las últimas filtraciones de espías arrepentidos u ONGs de la contra-información pública.

Vivimos todos los activistas y disidentes espiados, seguidos y fichados en toda Europa y los EEUU y éstos, a su vez, vigilan a los gobiernos tanto “amigos”, es decir sumisos, como por supuesto a los insumisos y soberanos, y luego se atreven nuestros mandatarios occidentales a dar lecciones de democracia al resto del mundo.

No se respetan los derechos y las libertades, en Grecia han prohibido las manifestaciones de protesta, en el Reino de España nos multan, golpean, detienen y hay ya otra vez presos políticos y luego tienen la desfachatez de hablar de Irán, de Cuba o de Venezuela incluso. Valientes sinvergüenzas y mentirosos. Nos sojuzgan y oprimen, nos roban y expolian y luego hablan de democracia.

Lo único que se está defendiendo son los intereses de la dictadura de los mercados. La única libertad es la del mercado especulador y la de los monopolios de las potencias centrales.

El secuestro del presidente de la República de Bolivia ha sido el último episodio. Si la Internacional Socialista, fuera socialista y no lo es hace ya muchos años, hubiera expulsado a Hollande y al PSF por perseguir y casi asesinar a un responsable – ese sí- socialista. Este secuestro ha sido ya la demostración más palmaria de un estado policial mundial con sede en Washigton y provincias en la Unión Europea.

Hace años que nos siguen y nos espían. Hace años que vivimos en un reino corrupto e injusto, con una democracia cada vez más devaluada y simplemente representativa. Blindada por una ley electoral que promueve el pucherazo. Por menos, egipcios, brasileños y turcos se han echado a las calles. Pero aquí en el reino bananero de las Españas, a pesar de estar dominados por una reata de ladrones, nadie nos llama a decir basta.

Creo que muchos me deben tomar por loco o por insensato. Ni una cosa, ni otra. Simplemente, soy una persona responsable, que, si vive de aquí a diez años, desea poder seguir comiendo y no rebuscar en los restos de las basuras como vi hacer a tantos viejos y viejas en mi niñez y juventud. A principios de los años sesenta del siglo XX, yo he visto pedir un trozo de pan, sí, de pan, de limosna.

Que se vayan todos los políticos profesionales que nos oprimen. Que se vayan todas las personas como ese que dice que es socialista y quiere echar al paro a todos los obreros de los astilleros españoles, por poner un solo ejemplo.

Pero como no se irán ¿Cuándo los echamos?

No hay democracia, ni justicia, ni dignidad.

Pintada contra el capitalismo

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