No más clases de Religión

?la instrucción obligatoria de una determinada religión en los colegios es un acto de adoctrinamiento dogmático discriminatorio, arbitrario e inútil para el desarrollo educativo de los niños y jóvenes.

Hace algunos días escribí una columna sobre los cambios esenciales que se requieren para tener un Estado laico, ya que Chile no posee esa categoría en su Constitución actual. La de 1980.

Uno de esos cambios fundamentales radica en establecer una política de Estado sobre una educación pública, laica, gratuita y de calidad. Un Estado laico rescinde de la enseñanza religiosa, y, por extensión, el Estado es independiente de toda influencia religiosa, tanto en su Constitución como en sus individuos.

Siguiendo esta premisa, debe ser derogado el Decreto Supremo 924, que fue firmado el 12 de Septiembre de 1983, y que hasta el día de hoy regula la instrucción religiosa en todos los colegios de Chile. En dicho decreto se señala que “las clases de religión deberán ofrecerse en todos los establecimientos educacionales del país”, y además indica la periodicidad de las mismas en “dos clases semanales de religión”.

Para un sector importante de nuestra sociedad, que incluye a ateos, agnósticos, escépticos, librepensadores e incluso laicos creyentes, la instrucción obligatoria de una determinada religión en los colegios es un acto de adoctrinamiento dogmático discriminatorio, arbitrario e inútil para el desarrollo educativo de los niños y jóvenes.

Ya que un Estado laico, independientemente de su neutralidad religiosa, debe garantizar la libertad de culto, la apuesta para modernizar la manera en que se entrega este contenido a los escolares, sería cambiar las clases de “religión”, que hoy realizan una catequesis de una religión en particular, por “historia de las religiones”, en un módulo especial dentro del ramo de historia. De esta forma se garantizaría que los niños y jóvenes puedan conocer no sólo la religión que sus padres practican y les heredaron, sino también toda la diversidad y el pluralismo de religiones que existen en Chile y el mundo.

En este módulo de Historia, se haría una revisión histórica de las principales religiones de la humanidad, mostrando su contexto histórico y social, y entregando a los alumnos las principales características de cada una de ellas. Asimismo, se enseñarían las distintas variedades de la no creencia, como el agnosticismo, el escepticismo y el ateísmo. Este contenido debería ser impartido por un profesor de historia a los estudiantes de básica y media, que garantice neutralidad e imparcialidad al momento de enseñar esta materia.

Nuestro país está preparado para educar a sus futuras generaciones con una impronta laica, pluralista e igualitaria. Tenemos que asumir este desafío como sociedad y luchar para que nuestra educación pública sea laica.

Una educación laica genera la apertura al diálogo, así como respeto por la diversidad y aceptación de opiniones distintas. La educación laica, además, tiene que recuperar el concepto de ciudadano y revalorizarlo.

No se puede dejar fuera de esta propuesta, el reincorporar las clases de educación cívica, que inviten a los estudiantes a interesarse activamente en lo político, desde su organización estudiantil, vecinal, barrial, comunal y nacional. Los niños de este país deben transformarse en una generación de ciudadanos. Lo que tenemos hoy es una generación de clientes.

Un Estado laico no puede promover ni subsidiar ningún credo. Lamentablemente, nuestro país no es un Estado de estas características, y sí promueve y subsidia el catolicismo, el protestantismo y un par de credos menores.

Nuestra meta, por la cual debemos movilizarnos todos los librepensadores, es concientizar sobre lo injusto que resultan estos beneficios a las iglesias y terminar con ellos. Sólo así Chile podrá avanzar hacia un horizonte más tolerante, respetuoso y diverso.

Escolares rezando

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