«No he pretendido romper ningún tabú, la Iglesia católica se suicida ella sola»

–¿El códice del peregrino responde a un interés comercial?

–El libro nace de una pulsión que me llega en el momento en que un medio de comunicación español me llama para que escriba qué es eso del Códice Calixtino el día que se dice que ha sido robado. En ese mismo momento, se me ocurre escribir la novela. Fue una especie de flechazo. Lo que pasa es que después, en el proceso de escritura, fueron apareciendo otro tipo de tramas secretas, ocultas… y ha derivado en una novela desde el punto de vista narrativo muy compleja. En ella aparece la genealogía de Jesús, que va a ser muy polémica, el Camino de Santiago y, por supuesto, la trama internacional de mercado negro de antigüedades.

–¿Qué es el Códice Calixtino?

–Es un libro escrito, copiado en el siglo XII que contiene una serie de libros a su vez. Es un libro de varios libros. En ese Códice Calixtino que tiene 220 folios en pergamino, hay desde cantos litúrgicos de misa pasando por textos religiosos, una crónica de las batallas de Carlomagno, una relación fantasiosa de milagros del apóstol Santiago, y está el libro más famoso del Códice, que ocupa unas 20 páginas (40 folios por las dos caras), que se llama la Guía del peregrino y que es el desencadenante de la trama oculta de la novela.

–¿Qué relación guarda el códice con Santiago como centro de peregrinación?

–El códice es la consecuencia de la importancia de Santiago de Compostela. Se escribe en el siglo XII porque en 1122, un obispo de Compostela, probablemente el mayor propagandista de la historia de Galicia, llamado Diego Gelmírez, consigue que el Papa Calixto ascienda de categoría a la sede episcopal de Compostela. Desde 1122, es una archidiócesis y Gelmírez pasa de ser obispo a arzobispo. Es un salto de poder de la iglesia compostelana y un impacto tremendo en el mundo cristiano que pone en relieve el culto a las supuestas reliquias de Santiago el Mayor. A partir de ahí, Santiago se convirtió en el centro de peregrinaje más importante de todo Occidente, que dejó una cantidad de rentas tremenda en la catedral y en todo su ámbito.

–Entra a fondo con la genealogía de Jesús, ¿es un ataque a la Iglesia católica?

–No. La iglesia católica se suicida ella sola y lo ha hecho a lo largo de la historia. Casi siempre, los tiempos le han superado. No he pretendido romper ningún tabú de la iglesia. Al contrario, yo lo que he hecho es acercarme a los textos evangélicos, a la genealogía de Jesús, no con la imaginación de libros como El código da Vinci que es absolutamente un verdadero fiasco histórico, sino desde el punto de vista del historiador que tiene que desvestirse de ropajes ideológicos como es entender que Jesucristo era el hijo de dios.

–En El códice del peregrino se roba el Códice Calixtino, ¿pudo ser tal y como cuenta la novela?

–No lo sabemos nadie. Veremos si algún día la policía lo descubre y nos lo cuenta. El robo es absolutamente limpio y es asombroso que desaparezca de su vitrina como si hubiera levitado. La única explicación lógica que hay, es que alguien de dentro de la catedral colaborara en el robo. Creo que puede ser un robo por encargo o de alguien de la catedral por fastidiar a alguien de allí. De hecho, el deán tuvo que dimitir en octubre, pero el libro es otra cosa, una novela de ficción con una trama muy importante. En la novela, el códice se roba porque tiene oculto, mediante una técnica medieval, un texto que de descubrirse va a convulsionar los cimientos de la iglesia católica, por lo que la novela tiene un trabajo muy exhausto de las escrituras sagradas.

–Se ha hablado mucho de las medidas de seguridad del patrimonio en España, ¿este robo podría haber pasado en otro país?

–Todos los países en todos los tiempos han sido objetos de robos en cualquier lado, museos, estudios privados… Solo hay que mirar a Grecia estos días. El arte es un valor seguro y más en tiempos de crisis.

–¿Aparecerá algún día?

–Si no aparece en los próximos años, me da la impresión de que estamos en presencia de un robo por encargo. Si lo hace de una forma misteriosa, por ejemplo, un día, un sacristán de la catedral se lo encuentra en un banco, o sobre el altar o en el propio archivo, entonces habrá que barajar la hipótesis de que ha sido un robo perpetrado por venganza por alguien de la catedral.

–¿No cree que haya más opciones?

–Existe otra posibilidad mucho más rocambolesca que manejó la policía, que es que sea la propia Iglesia la que haya ocultado de alguna forma para denunciar el mal estado de las medidas de seguridad de la catedral de Santiago de Compostela. Hace un par de años se acabó un proyecto de seguridad integral para toda la catedral que ascendía a 17 millones de euros, que ahora con la crisis no hay dinero para abordar esa obra… Es una posibilidad novelesca, pero igual por ahí pueden ir los tiros. Y ya la traca final sería si el Códice lo tuviera un emir o un jeque o un millonario árabe por fastidiar a la cristiandad.

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