«No era una manifestación antipapa ni anticatólicos»

La portavoz de Redes Cristianas narra su experiencia en la marcha laica

Pese a que muchos medios de comunicación se esforzaron en dar una imagen radical de la marcha laica del pasado 17 de agosto, la realidad era bien otra. La manifestación estaba convocada, entre otros, por asociaciones de cristianos de base muy molestos con el boato de la visita del papa. Es el caso de Redes Cristianas, cuya portavoz estos días, Cristina Ruiz, acudió a la protesta y ahora ha decidido compartir su experiencia en el blog que tiene en Alandar.org, la revista de información social y religiosa que dirige.

Cristina Ruiz recuerda que desde su organización “llevábamos meses criticando muchos aspectos de esta visita y de la JMJ” por la “financiación pública” el “patrocinio de grandes multinacionales” y los “excesos” y “lujos…”.

Caos desde el principio
“Llevo días intentando digerir, meditar y rezar todo lo que pasó aquella tarde y ahora empiezo a verlo con más serenidad” explica Ruiz en la entrada que ha decidido escribir en su blog en la revista Alandar, de la que es directora, para explicar lo que vio en la manifestación. Según ella, desde el inicio hubo problemas: “Cuando daban las 7 de la tarde en Tirso de Molina, hora de inicio de la manifestación, nadie apareció a cortar el tráfico por allí”.

Ni un solo policía
La ausencia policial marcó el principio de una marcha que superó todas las expectativas: “Esperábamos mil o dos mil personas y fueron muchas más -me siento incapaz de calcular: ¿Diez mil? ¿Veinte mil?”. Según Ruiz, “logramos salir, sin ver un solo policía hasta casi pasada la plaza de Jacinto Benavente.  Así mismo, el recorrido ofrecido por la Delegación del Gobierno no fue muy favorable: “Seguimos avanzando por calles intrincadas en las que no se habían puesto vallas ni se habían retirado coches y motos aparcadas. Calzadas en las que ni siquiera cabía extendida la pancarta de la cabecera”.

“A partir de ahí ya todo fue caos”
Al llegar a la Puerta del Sol, la Policía obligó a la marcha a volver sobre sus pasos para regresar a Tirso de Molina. Sin embargo, la afluencia de gente hizo que muchos manifestantes quedasen atrapados en Jacinto Benavente mientras la cabecera ya era obligada a dar la vuelta. “A partir de ahí ya todo fue caos. La primera carga policial en Sevilla, donde los policías detuvieron a un hombre y pegaron a un par de chicos (a uno que iba en la manifestación rompiéndole el móvil delante de un manotazo delante mismo de mí)”, añade Cristina Ruiz.

Pancartas críticas
Sobre la actitud de los laicos, Ruiz asegura que todas las pancartas “que se llevaban desde la organización eran críticas pero desde el respeto. No era una manifestación antipapa ni anticatólicos”. Pero mucha más gente se les unió y “es obvio que allí, cada uno llevó la pancarta, el disfraz y la actitud que quiso”.

Mucha provocación mutua
“Afirmo sin duda que también hubo mucha provocación por parte de peregrinos y viandantes”, asegura Ruiz, y lo explica: “Al principio fue leve: un grupito rezando hincadas de rodillas en Jacinto Benavente, un chico altísimo blandiendo en actitud militar un rosario en su mano”.

“Actitudes fascistas”
“Lo que era leve fue subiendo de tono al llegar a Sol y seguir por Alcalá”, explica la portavoz de Redes Cristianas. “Insultos cruzados por parte de peregrinos -chavales gritando con mucha violencia en actitudes fascistas o mofándose-, que increpaban a manifestantes -quienes respondían también en tono elevado, a veces mucho-”. “Hubo salidas de tono por las dos partes, pero es necesario recordar que la manifestación estaba autorizada legalmente y que, impedir el paso de una manifestación autorizada legalmente es la definición de ‘contramanifestación ilegal’, opina Ruiz.

La Policía contiene a los manifestantes durante la protesta en Madrid contra la financiación pública y el apoyo institucional a la visita de Benedicto XVI. EFE

Archivos de imagen relacionados

  • Manipapa2011 Pl
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...