No a la guerra: Demos una oportunidad a la paz

Para desgracia de la humanidad el término «paz» se viene utilizado como argumento represivo en dictaduras y con retórica en las democracias parlamentarias. De ahí que reflexionar, con rigor, sobre la paz sea una cuestión compleja y a la vez trascendental, en este mundo de gran desconcierto ideológico y en donde la manipulación mediática está causando estragos a nivel universal.

Cuando he oído, hoy día 6 de febrero del año 2003, al jefe de Aznar y del imperio norteamericano decir (sin sonrojo alguno) que la guerra contra Irak es «voluntad divina» y que él es el «valedor» de los principios universales (?), lo he comprendido todo, si algo me faltaba por entender. En nombre de su Dios, del Dios de tantos genocidas integristas que han llenado de dolor y de asco al mundo a lo largo de la historia de la humanidad se prepara una guerra en medio del ridículo de la Unión Europea y de la ONU, de una OTAN inútil y de la pasividad de los gobiernos de los países desarrollados (las zonas subdesarrolladas del mundo bastante tienen con sobrevivir y pedir limosna al imperio).

Pero todo esto es una simple reflexión, muy personal, y, por lo tanto, no exenta de subjetividad. Lo realmente importante es que los «señores de la guerra», los que en nombre del dinero, del poder o de, ésta o aquélla religión, están a punto de cometer, una vez más, son (aún más) crímenes detestables, como pasa en muchas partes del mundo.

Pero en este principio de siglo este NO a la GUERRA se debería de convertir en un bello SÍMBOLO de futuro, para que nuestros hijos e hijas entiendan, sin retórica alguna, el bello significado de la paz, de la convivencia, de la solidaridad, de la utopía.

La bella apuesta de los cómicos, de los artistas españoles, de los parlamentarios (que en el parlamento europeo y en otros parlamentos del mundo se pronuncian en contra), de militantes de ONGS, de alcaldes y concejales, de maestros, maestras y escolares, de deportistas, de ciudadanos y ciudadanas, de creyentes y de no creyentes… que exigen una oportunidad a la paz, que se manifiestan en contra de la guerra… es como aire fresco, renovado, ilusionante, laico, en medio de tanta podredumbre integrista, imperialista y belicista, que pretenden matar a inocentes, a población civil, a escolares…

Declaremos la paz al pueblo iraquí y a todos los pueblos y condenemos a los gobernantes y a los poderes fácticos que provocan, planifican y ejecutan acciones, con el fin de sembrar la miseria y la muerte, allá donde asomen la cabeza.

La propuesta (prepotente) de guerra de Busch, Aznar, Blaier, Berlusconi y otros… contra Irak, no tiene ningún sentido. Son intereses económicos, imperialistas y según Busch: «divinos». Y a pesar de la inmensa manipulación mediática, y de la represión cultural, afortunadamente, la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanos de España y de Europa estamos en contra.

El día 15 de febrero salgamos a la calle, a la llamada de la Mesa por la Paz de Albacete, para expresar, en libertad, nuestra opinión de NO A LA GUERRA: No podemos ser indiferentes.

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