«Ni papa ni hostias»

Este fin de semana Joseph Rátzinger, jefe de los católicos, realizó una visita express, primero a Santiago de Compostela, para participar en el Xacobeo, y después a Barcelona, donde consagró la Sagrada Familia. Esta visita ha sido muy criticada, por múltiples motivos: económicos, políticos y sociales, y ha dado lugar a importantes manifestaciones populares.

En el apartado económico, el secretismo no permite conocer con exactitud el montante con el que las arcas públicas han contribuido a esta visita, sufragada en su totalidad con fondos públicos. Sin embargo las estimaciones realizadas por diversas organizaciones, entre ellas la Asociación Europa Laica, hablan de cerca de tres millones de euros aportados por la Xunta de Galicia en apartados tales como seguridad, asistencia sanitaria, infraestructuras, publicidad, sala de prensa, suministro eléctrico, etc., para una estancia de tan sólo siete horas. A esto hay que añadir el transporte de dos papamóviles en un avión militar y su custodia por soldados españoles, que ha corrido a cargo del Ministerio de Defensa, así como los gastos de funcionamiento, cifrados en 800.000 euros por hora.

En Barcelona el gasto estimado por estas organizaciones ronda los 1,8 millones de euros. Y como el Papa repite el año que viene, vuelve en agosto de 2011 a un congreso de juventud, en Madrid, esto costará 29,8 millones de euros. Para la próxima visita Rouco Varela ha buscado ya mecenas: Emilio Botín, (Banco Santander), César Alierta (Telefónica), Gerardo Díaz Ferrán, Iberia y FCC entre otros mecenas.

La organización Europa Laica y el Observatorio de la Laicidad han llevado a cabo una campaña instando a enviar una ‘factura en la sombra’ mediante correos electrónicos dirigidos al Nuncio del Vaticano en el Estado español. Todavía está en el recuerdo la anterior visita realizada en julio de 2006 a Valencia por “su santidad”, donde los cargos del PP valenciano implicados en la Gürtell hicieron negocio, y otros despilfarros a cuenta de los contribuyentes (sólo el altar para la liturgia supuso más de 600.000).

La visita del Papa a Santiago de compostela contó con la oposición de varias organizaciones gallegas, como la Rede Feminista Galega que bajo el lema “As mulheres galegas nom te esperamos” organizaron una concentración a las once de la mañana en la plaza de Galicia con una besada. La visita Ratzinger a la capital gallega no fue un éxito como esperaba el presidente de la Xunta Alberto Núñez Feijóo, quien dijo que Galicia se convertiría en el centro del mundo.

La ciudad fue literalmente tomada por más de 6.000 policías para recibir al jefe de los cristianos. Pero a media mañana sólo habían llegado 300 de los 1.200 autobuses previstos. A pesar de que se dijo que los bares podían estar abiertos durante 24, para generar negocio, y las tiendas de souvenirs estuvieron abiertas también en un horario inusual, desde las siete de la mañana, el negocio del papa fue un fracaso. El responsable de la Asociación de Hostelería de Compostela, declaró que estaba sorprendido por la “poca afluencia de visitantes” y se quejó del exceso de seguridad que “había asustado a los peregrinos”.

En Barcelona, el despliegue policial del domingo 7 noviembre, no se quedó atrás. Más de 20.000 policías de seis cuerpos policiales diferentes garantizaron la seguridad del Ratzinger: Mossos de d’Escuadra, Guardia civil, fuerzas del ejército, antidisturbios, policía nacional y el cuerpo de policías del Vaticano. En las calle de Barcelona hubo 250.000 personas menos de las esperadas. Los que sí se dejaron ver fueron la plataforma Jo t’espero, formada por 60 organizaciones que rechazan la visita del jefe de Estado del Vaticano. La plataforma reunió a más de 5.000 personas una semana antes de la visita de Benedicto XVI. El domingo, al paso del papamóvil se besaron grupos de gays, mientras los fieles subían el tono de alabanzas para tapar la besada masculina.

Después. Mientras Benedicto XVI rezaba el Angelus bajo la fachada del nacimiento de la Sagrada Familia, alrededor de 2.000 personas, muchos convocados por el sindicato CNT y la plataforma "Jo no t’espero (Yo no te espero), corearon lemas como “Ni Papa ni hostias”.

Sobre la Ley Libertad de conciencia, las recientes declaraciones del nuevo ministro de Presidencia Ramón Jáuregui señalan que “no es muy probable” que el Gobierno elabore una nueva Ley de Libertad de Conciencia que limite en parte los privilegios de la Iglesia Católica en el Estado español en materia educativa, de simbología, legal y, sobre todo, económica. La Iglesia recibe de las arcas del Estado unos 10.000 millones de euros anuales.

Entre los mensajes que lanzó el papa durante su visita destaca uno: Dijo que existe un “agresivo” laicismo en la España de Zapatero, “similar al de la II República”. Además volvió a condenar el aborto en la misa celebrada durante la consagración de la Sagrada Familia. Y pidió que la natalidad sea “dignificada, valorada y apoyada social y legislativamente”

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