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Musulmanas «cool»

Las jóvenes «mipsterz» quieren conciliar islam y modernidad siendo a la vez conservadoras, libres e independientes Combinan velos de vivos colores y moda urbana para expresarlo

«¿Buscáis alguien sociable, a quien le guste consagrarse a la tradición islámica, que sea abierta de espíritu y que adore la cocina, además de hablar del arte y la moda?». Así se definen las mujeres mipsterz (musulmanas hipsters). Una especie de movimiento urbano femenino en pos del encuentro entre islam y modernidad, expresado en su uso vanguardista del hiyab, el velo islámico, combinado con las últimas tendencias de la moda. Ha surgido en la comunidad musulmana de EEUU y tiene ya ramificaciones en todo el mundo.

Son musulmanas cool (guais), que se inspiran en los textos religiosos para hablar de la música, de la moda, del pensamiento crítico o la creatividad, y que se sienten presas de falsos estereotipos: «¿Pero por qué nos atribuyen el cartel de mujer sumisa por colocarnos el hiyab?», se pregunta Ikran Chabuni, que vive en la capital marroquí, Rabat, y forma parte del grupo internacional de las mipsterz en Facebook. «Yo me siento conservadora, tradicional, libre e independiente», sostiene. «El velo es nuestra seña de identidad, de toda mujer musulmana, pero no siempre hay que asociarlo a la religión, sino también a la moda», añade.

Revolución en casa

Como Ikran, muchas mujeres musulmanas buscan esta combinación entre la lealtad a la religión islámica y un espíritu social y abierto. «¡Claro que es posible!», afirma Naima, de Casablanca, el baluarte del cosmopolitismo en Marruecos, donde las minifaldas y los pantalones de pitillo se mezclan con las tradicionales chilabas y los velos. Dirige una mediana empresa de productos industriales, junto a su marido, pero ella manda. Fiel a su credo, bebe cerveza sin alcohol en las playas de Torremolinos, adonde suele ir de vacaciones. Le gusta vivir, descubrir, viajar y sentir. «En este sentido soy también mipsterz, aunque no lleve pantalones por debajo de la cadera», ríe. Le gusta marcar en su ropa la cintura y las piernas y llevar intensos maquillajes, pero que no falte el toque islámico: un hiyab de llamativos colores. «Para la gente voy de halal [permitido] de cintura para arriba y de haram [pecado] de cintura para abajo», sigue riendo.

Claro que el perfil de estas jóvenes musulmanas a las que les gusta ir a la moda responde a las circunstancias que las rodean, tanto culturales como de clase social. Así se ve ya en el rompedor videoclip Somewhere in America, que desde el pasado diciembre ha dado la vuelta al mundo y que ha consagrado la irrupción de este movimiento. Las chicas que aparecen en él proceden de un ambiente cultural alto y con estudios superiores. Lo que les ha permitido hacer su propia revolución dentro de casa. O al menos están en ello, aunque no es fácil.

«Nuestra generación está cambiando el modelo de sociedad. Hay un abismo entre nuestro pensamiento y el de nuestros padres, que quieren casarnos jóvenes y convertirnos en amas de casa», dice Sihem, de 19 años. Aguarda en la cola de pasajeros del barco que cruza de Tánger a Tarifa para luego tomar un autobús hacia Barcelona, donde reside. «Estoy estudiando para ser auxiliar de enfermería y mi sueño es hacer el grado, pero mi marido…», dice mirándole de reojo. Su marido prefiere verla en casa. El chico viste igual de cool, pantalones anchos, gorra hacia atrás y anillo de metal en el meñique. «Pero no te engañes. No se trata de la apariencia, sino de la mentalidad», comenta por lo bajo Sihem.

Así lo ve Ikran: «Ser mipsterz debe ser una mezcla de moda y mentalidad libre e independiente. En el mundo musulmán eso es complicado, pero por algo hay que empezar».

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